El Banco Central de Irlanda ha sancionado a Coinbase Ireland con 3,25 millones de euros por no custodiar adecuadamente el dinero de sus clientes europeos y por delegar en su matriz estadounidense funciones de control que le correspondían. La multa afecta a la filial que emite los saldos en euros y dólares con los que los usuarios europeos compran bitcoin y otras criptomonedas en la plataforma.
La sanción se anunció un día después de que el regulador y la filial cerraran un acuerdo, y todavía debe ser confirmada por el Tribunal Superior irlandés. Los incumplimientos se produjeron entre noviembre de 2020 y agosto de 2025, bajo la normativa irlandesa de dinero electrónico.
Conviene aclarar qué es Coinbase Ireland. No es el exchange (la plataforma donde se compran y venden criptomonedas) que el usuario ve en pantalla, sino la entidad de dinero electrónico que emite los saldos fiduciarios de los clientes europeos. La ley exige que ese dinero esté en cuentas de salvaguarda dedicadas, separadas del dinero corporativo de la empresa y de los clientes de otras filiales del grupo.
Tres fallos que el regulador no considera tolerables
El supervisor irlandés identifica tres problemas. El primero es la ‘excesiva dependencia’ del grupo estadounidense para diseñar y ejecutar sus controles de salvaguarda, sin conocimientos locales suficientes para supervisar ese trabajo. El segundo: la cuenta de salvaguarda estuvo infrafinanciada durante periodos prolongados por un mal diseño de los sistemas y pruebas de control débiles.
El tercero es el que más incomodó al regulador. Coinbase no tenía un proceso adecuado para avisar de cambios materiales en sus prácticas de custodia. Karen O’Leary, directora de ejecución del banco central, lo resumió así: la entidad prometió salvaguardas ‘robustas y automatizadas’ cuando pidió la autorización en 2019 y después se apartó de ese compromiso sin comunicarlo.
La sanción base era de 4,65 millones de euros. El regulador aplicó un 30% de descuento por acuerdo, lo que deja la cifra final en 3,25 millones (unos 3,65 millones de dólares), según los datos publicados por el Banco Central de Irlanda. Es el resultado número 164 en la historia del supervisor, que acumula más de 432 millones en multas.
La custodia no se rompe con un hackeo: se rompe cuando el dinero del cliente deja de estar donde la ley dice que está.
El detalle más incómodo está en el porcentaje. Según la versión de Coinbase, errores de codificación en un panel interno dejaron la cuenta de salvaguarda por debajo de lo exigido en una media de aproximadamente el 0,54% del total obligado entre 2023 y el primer semestre de 2024. Un proceso diario de reequilibrio devolvía los fondos a su sitio cada jornada, pero el desfase inicial existía.
La compañía reconoce cinco focos. En marzo de 2023, con la crisis bancaria estadounidense y Silvergate al borde del colapso, la filial irlandesa indicó a 30 clientes que depositaran sus dólares en una cuenta de Coinbase Inc. en otro banco de EE. UU., mezclando su dinero con el de otra entidad del grupo. Tras el Brexit, algunos clientes europeos siguieron enviando depósitos a las antiguas cuentas británicas. Y las retiradas en euros de clientes estadounidenses y británicos de otras filiales se pagaron en ocasiones desde la cuenta de salvaguarda irlandesa por motivos de liquidez.
Coinbase sostiene que autodenunció buena parte de estos hechos en enero de 2024, que corrigió casi todos los problemas ese mismo año y que ningún cliente perdió dinero ni se quedó sin acceso a sus fondos. La firma afirma haber rediseñado el cálculo de salvaguarda, superado dos validaciones externas sin hallazgos abiertos, constituido un aval de 25 millones de euros y contratado a un responsable específico de salvaguarda, según recoge el blog oficial de la compañía.
Qué significa esto si tienes euros en Coinbase
Para el usuario medio la pregunta es sencilla: ¿mi saldo corría peligro? La respuesta que dan regulador y empresa es que no hubo pérdidas. Pero la lógica de la norma merece una explicación, porque es el corazón del asunto. Una cuenta de salvaguarda funciona como una caja fuerte separada del negocio: si la empresa quiebra o entra en problemas, ese dinero no se usa para pagar deudas ni se reparte entre acreedores.
Esa separación es justo lo que falló en el caso de FTX en 2022, cuando los fondos de clientes acabaron financiando operaciones del grupo. La comparación no es gratuita: la normativa europea de dinero electrónico y, después, el reglamento MiCA, la norma comunitaria que regula los criptoactivos desde 2024, exigen precisamente que el dinero de los clientes viva en cuentas segregadas y auditables.
Hay una distinción técnica con consecuencias prácticas. Este expediente se centra en el dinero fiduciario que el cliente deja aparcado en la plataforma antes o después de operar, no en la custodia de los bitcoin como activo. Dicho de otro modo: el problema no fue un robo de monedas, sino una contabilidad de efectivo que no cuadraba al nivel que exige la ley.
Dos multas en un año y una mudanza a Luxemburgo
Esta no es la primera sanción irlandesa a Coinbase. En noviembre de 2025, el banco central multó a Coinbase Europe con 21,5 millones por no vigilar más de 30 millones de operaciones frente al blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. La filial cerró su registro irlandés a finales de ese año y el grupo trasladó su sede europea a Luxemburgo, bajo licencia MiCA del regulador luxemburgués.
El patrón tiene lectura. Coinbase es el mayor exchange de Estados Unidos y el mayor custodio de bitcoin del mundo: guarda monedas en nombre de la mayoría de los ETF de bitcoin al contado estadounidenses. Cuanto más grande es el custodio, más importa que los controles no dependan, de la buena voluntad de una matriz lejana. Los dos expedientes irlandeses apuntan a lo mismo por vías distintas: funciones que debían ejecutarse en Dublín se gestionaban desde otro sitio y con supervisión local escasa.
Hay una contradicción que el sector prefiere no mirar de frente. La promesa de la custodia regulada es que tu dinero está donde dicen los papeles. El desfase del 0,54% no era un agujero, pero sí la prueba de que el mecanismo de comprobación fallaba. Y lo detectó la propia empresa, no un supervisor que estuviera mirando, lo que invita a preguntarse cuántas entidades más pequeñas, con menos recursos técnicos, estarán en una situación parecida sin haberlo contado.
Queda la confirmación del Tribunal Superior irlandés y una pregunta de fondo para el mercado europeo. MiCA diseñó un marco común, pero la vigilancia del día a día recae en supervisores nacionales con tamaños y prioridades muy distintos. Si Luxemburgo aplica el mismo rasero que Dublín, la mudanza de Coinbase no será el último movimiento de este baile. Si no lo hace, el mercado lo notará rápido: la confianza en que el dinero está donde debe estar es lo único que sostiene el negocio de la custodia.




