La misión japonesa a Marte MMX despegó desde el Centro Espacial de Tanegashima. Su objetivo: traer a la Tierra polvo de Fobos, la mayor de las dos lunas del planeta rojo, algo que ninguna agencia ha conseguido todavía.
El lanzamiento se produjo a las 04:41 del martes 20 de octubre hora local japonesa, las 19:41 GMT del lunes, desde la isla de Kyushu, en el sur del archipiélago. A partir de ahora la nave queda en manos de los controladores de la agencia espacial japonesa, que afrontan cinco años de misión y una secuencia de maniobras nunca ensayada a esa distancia. MMX es el acrónimo de Martian Moons eXploration, el programa con el que el país asiático quiere repetir en el sistema marciano la jugada que ya le salió bien en los asteroides.
Si el calendario se cumple, la cápsula regresará con diez gramos de Fobos. Diez gramos es lo que pesan dos folios de papel. En ciencia planetaria ese puñado de regolito vale, sin embargo, más que muchos kilogramos de roca terrestre: es material formado lejos de la atmósfera, del agua líquida y de cualquier organismo, y conserva en su estructura química una parte de la historia temprana del sistema solar.
Para calibrar la escala del empeño: Hayabusa2 trajo 5,4 gramos del asteroide Ryugu en 2020 y OSIRIS-REx, de la NASA, recuperó 121,6 gramos de Bennu en 2023. La cifra de la JAXA se sitúa entre ambas, pero el destino no es un asteroide libre sino un satélite atrapado en la órbita de un planeta.
Una luna que da tres vueltas a Marte cada día
Fobos es un cuerpo irregular de poco más de 20 kilómetros de diámetro que gira a unos 6.000 kilómetros sobre la superficie marciana. Completa una vuelta al planeta cada siete horas y media, más rápido de lo que Marte tarda en rotar; visto desde suelo marciano, sale por el oeste y se pone por el este. Deimos, su compañera, es más pequeña, más remota y mucho menos ambiciosa como destino.
Ahí está la razón de fondo del viaje. Las dos lunas comparten una firma espectral que no encaja del todo con la de los asteroides cercanos, y su órbita es casi circular y ecuatorial, una combinación poco probable para un objeto capturado al azar por la gravedad de Marte.
Diez gramos de polvo pueden decidir si Fobos es un asteroide secuestrado o el escombro de un impacto que dejó a Marte sin una parte de sí mismo.
Cómo se aterriza en un mundo con gravedad de juguete

La maniobra central no se parece a nada que se haya intentado antes. La sonda deberá descender sobre Fobos, posarse y operar allí durante horas en un entorno donde la gravedad es aproximadamente una milésima parte de la terrestre. En Fobos, la velocidad de escape ronda los 11 metros por segundo: un penalti bien chutado supera ese umbral y el balón no volvería a caer. Cualquier resorte mal calculado en el mecanismo de recogida podría lanzar la muestra al espacio.
El diseño contempla dos sistemas de toma: un brazo que raspará el regolito superficial, y un taladro que buscará material por debajo de la capa expuesta a la radiación. La diferencia importa. La superficie de Fobos lleva eones bombardeada por el viento solar y los rayos cósmicos; el subsuelo conserva, quizá, la química original del cuerpo del que nació la luna.
Japón no llega aquí de cero. Hayabusa y Hayabusa2 convirtieron a la JAXA en una de las pocas agencias capaces de posarse en un cuerpo pequeño, tomar material y devolverlo en una cápsula sellada. MMX hereda esa escuela y le añade un salto: el primer descenso controlado sobre una luna distinta de la nuestra. Un pequeño rover aportado por Francia y Alemania completará el reconociiento del terreno antes de que el brazo toque el regolito.
El origen de Fobos, el debate que estas muestras pueden cerrar
Hay dos relatos posibles para Fobos y, por ahora, ninguno gana. El primero dice que es un asteroide capturado: un cuerpo del cinturón que pasó demasiado cerca y quedó atrapado. El segundo sostiene que nació de los escombros de un impacto gigantesco contra Marte, material que se agregó en órbita y formó una luna joven. La diferencia no es menor: en un caso estaríamos ante roca primordial del sistema solar; en el otro, ante restos de la propia historia marciana.
Las muestras pueden zanjar la discusión porque un laboratorio terrestre mide lo que un espectrómetro en órbita solo puede intuir. La proporción de isótopos, el contenido de agua en los minerales hidratados, la presencia de materia orgánica y el grado de alteración espacial son huellas que remiten a un origen concreto. Varios trabajos basados en observaciones infrarrojas ya han apuntado a la existencia de materiales hidratados en la superficie de Fobos, y ese dato, si se confirma en el laboratorio, complica la hipótesis del asteroide seco.
Conviene señalar los límites. Diez gramos son diez gramos: proceden de un solo punto de aterrizaje, elegido antes de conocer el terreno. La muestra no representa a toda la luna, y una misión fallida no se repite con facilidad, porque cada ventana de lanzamiento a Marte se abre aproximadamente cada 26 meses. El calendario previsto sitúa la llegada al sistema marciano en torno a 2027 y el retorno de la cápsula hacia 2031; entre medias, la sonda tendrá que sobrevivir a los tránsitos, a la radiación y a un aterrizaje sin precedentes. Ninguna de esas etapas está garantizada, y la historia de la exploración espacial está llena de naves que llegaron hasta la puerta y no supieron abrirla.
Y hay una ironía cósmica en el destino elegido. Fobos se acerca a Marte alrededor de dos centímetros cada año; dentro de algunas decenas de millones de años cruzará el límite de Roche, se romperá y dejará un anillo de escombros alrededor del planeta. Lo que la misión japonesa traiga en 2031 será, literalmente, el retrato de una luna que ya está condenada.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: el lanzamiento de la misión MMX, la primera que intentará recolectar y devolver muestras de la superficie de Fobos.
- Dónde: despegue desde el Centro Espacial de Tanegashima, en la isla de Kyushu (Japón); destino, las lunas marcianas Fobos y Deimos.
- Institución responsable: JAXA (Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial).
- Cuándo: lanzamiento el 20 de octubre de 2026 a las 04:41 hora local japonesa; misión de cinco años con retorno previsto hacia 2031.
- Impacto a futuro: aclarar el origen de las lunas de Marte y medir en laboratorio la huella del agua y de la materia orgánica en el sistema solar interior.




