1El ’20’ esmeralda: el color que cambia de verde a azul al inclinar
Dos billetes de 20 euros puestos uno al lado del otro y una sola pregunta: cuál de los dos es el bueno. La respuesta suele estar en la cifra más grande del anverso, ese ’20’ de la esquina inferior izquierda que se conoce como número verde esmeralda. No es un número pintado y ya está: se imprime con una tinta especial que, al inclinar el billete, pasa del verde esmeralda a un azul oscuro y lanza además un reflejo metálico que recorre la cifra de arriba abajo. Ese doble movimiento —cambio de color y banda de brillo que viaja por el número— es lo que el Banco de España sitúa en el paso «gire» de su método toque, mire, gire. La cifra, impresa en relieve, también se nota al tacto, de modo que un mismo elemento sirve para dos de las tres comprobaciones. Llegó con la serie Europa: el billete de 20 euros con este distintivo entró en circulación el 25 de noviembre de 2015.
Merece estar en la lista porque es el elemento que antes delata una falsificación y el que menos le pide al ciudadano: no hace falta luz ultravioleta ni rotulador especial, basta con girar la muñeca. La tinta ópticamente variable que produce ese verde-azul es muy cara y solo la venden fabricantes acreditados a imprentas de seguridad, así que la mayoría de las imitaciones se conforman con un verde plano o con una lámina metálica: al inclinarlas, el color no cambia o el reflejo no se desplaza. Las cifras acompañan al argumento: en 2024 se retiraron de la circulación unos 554.000 billetes falsos en euros, 18 por cada millón de billetes auténticos, y más del 75% eran de 20 y de 50 euros. El propio BCE reconoce que la mayoría son imitaciones toscas de los elementos de seguridad. Ante la duda, el consejo oficial es sencillo: comparar el billete sospechoso con otro que se sepa auténtico, lado a lado, e inclinar los dos a la vez.


