El Ibex 35 ha cerrado en 19.323,50 puntos tras subir un 1,21%, un rebote que devuelve al selectivo por encima de los 19.300 puntos después de dos sesiones en las que llegó a perforar los 19.000 en intradía. El impulso ha venido de la banca y de los resultados empresariales europeos. El telón de fondo, en cambio, sigue siendo incómodo: el bono francés a diez años ha tocado el 5%, máximos de 2002.
La banca sostiene el cierre del Ibex 35
El sector financiero ha sido el principal soporte del selectivo. Bankinter ha sumado un 2,3%; Santander, un 1,6%; BBVA, un 1,4%; CaixaBank, un 1,3%; y Unicaja, un 1,3%. El dinero ha buscado bancos españoles cuando el mercado europeo todavía discute si el rally tecnológico tiene recorrido o si solo está rebotando.
El otro pilar ha sido Iberdrola, que ha recibido con una subida del 1,2% sus resultados, después de anunciar un aumento del 9,6% en el beneficio y nuevos objetivos de ganancias. La utilidad revisada al alza ha bastado para sostener el valor sin necesidad de grandes aspavientos.
La jornada ha impulsado también a Repsol (+1,5%) y ha dado un respiro a ACS (+1,3%) y Merlin (+1,5%), dos de los valores del Ibex más expuestos al negocio de los centros de datos. La lectura de la inteligencia artificial como infraestructura, y no solo como software, sigue funcionando en el parqué madrileño.
En el otro extremo, el selectivo ha acusado el freno de otro peso pesado. Inditex ha corregido un 0,4% tras la revalorización del 2% del martes, mientras Amadeus (-1,2%) y Cellnex (-0,9%) también han ejercido de lastre. El saldo, aun así, es de subida amplia y con volumen repartido.
Un 1,21% no arregla dos semanas de dudas, pero sí demuestra dónde está el dinero cuando el mercado elige refugio: la banca española vuelve a tirar del carro.
El rally de la IA sale del bache con Super Micro Computer al frente
Las cuentas publicadas a última hora de ayer en Wall Street han cortado la oleada de ventas en el sector tecnológico y han abierto la puerta a las compras en Europa. El optimismo lo ha traído la estadounidense Super Micro Computer, cuyos títulos se disparan cerca de un 10% en el parqué neoyorquino tras convencer con sus números. Los futuros del Nasdaq cotizan con alzas y el signo positivo se ha extendido a la renta variable asiática.
La Bolsa de Corea resurge con subidas superiores al 3% y contempla una remontada del 30% en Elice, la empresa de centros de datos que ayer debutó en Seúl con un desplome del 33%. Dos jornadas, dos extremos opuestos, y la misma pregunta de fondo sobre cuánto de esa volatilidad es negocio real y cuánto es liquidez buscando excusa.
Los mercados no dejan de vigilar el petróleo. El barril de Brent se mantiene en los 109 dólares, por debajo de los máximos de cinco meses registrados en el día de ayer. Ese nivel, unido a la deuda, es la variable que más incomoda a las mesas de renta variable: encarece la energía, presiona los márgenes y complica la vida a los bancos centrales.
En Europa los avances también han sido sólidos. El Ftse británico se queda algo rezagado tras conocerse un IPC de Reino Unido superior al esperado, dato que eleva la presión sobre el Banco de Inglaterra. París trata de sobreponerse al lastre de Carrefour, que se hunde un 13,1% después de rebajar sus previsiones por los disturbios en Francia. La temporada de resultados aporta referencias opuestas: Randstad (+20,8%), EssilorLuxottica (+15,3%) y Atos (+13,7%).
La deuda marca el límite del rebote
Hay una contradicción que conviene no perder de vista. La bolsa europea celebra resultados mientras el coste de la financiación de los Estados se instala en máximos de dos décadas. El bono francés a diez años ha tocado el 5% y su prima de riesgo roza ya los 160 puntos básicos. El bund alemán se mantiene por encima del 3,40%, el bono español supera el 4,05% y la referencia estadounidense se sitúa en el 5,10%. Con esos tipos, cada punto de beneficio empresarial vale menos que hace dos años.
Sostener el Ibex por encima de los 19.300 puntos con ese panorama de prima de riesgo exige que las cuentas acompañen. Iberdrola ha puesto la primera piedra con un beneficio un 9,6% superior, y el mercado ha respondido premiando la revisión de objetivos, no el resultado pasado. Esa es la vara de medir que va a aplicarse al resto de la temporada. Quien no eleve el listón, se quedará sin comprador.
La incertidumbre política y fiscal francesa complica además cualquier intento de rebote del euro, que se estabiliza un día más en el entorno de los 1,12 dólares. La libra roza los 1,34 dólares y el oro se atasca en los 4.150 dólares por onza, mientras el bitcoin amplía su colchón por encima de los 80.000 y alcanza los 84.000. Son muchos frentes abiertos a la vez.
Mi lectura es que el cierre de hoy es un alivio técnico más que un cambio de tendencia. El Ibex necesitaba recuperar los 19.300 para no entrar en una dinámica de mínimos decrecientes, y lo ha hecho con la banca liderando, que es el patrón habitual cuando el mercado quiere subir sin asumir demasiado riesgo. La prueba de fuego llegará con el grueso de los resultados del sector financiero y con la evolución del bono francés: si el 5% se consolida y no hay corrección, la presión se trasladará a la periferia y España lo notará en su propia prima. Ahí sabremos si el 1,21% de hoy era suelo o solo una pausa.




