Francia atraviesa un momento crítico y Europa empieza a pagar facturas que no contrató. Renan Guevara lo planteó así en su intervención en Negocios TV: más que un estallido improvisado, lo que se ve en las calles francesas es la consecuencia de una política económica que lleva años trasladando costes a los salarios y a los servicios públicos. Y añadió el detalle que, a su juicio, revela mejor el fondo del problema: dónde estaba Emmanuel Macron mientras su país ardía.
La conversación no arrancó en París. Arrancó en Oriente Próximo, con los movimientos de Israel y Estados Unidos, las reuniones que vuelven a tensar el tablero y el temor a un nuevo episodio en el pulso con Irán. Sobre ese fondo de tensiones EEUU Irán, el presentador del programa trasladó la pregunta a Europa: por los toques de queda, por el ministro del Interior que presentó su renuncia y Macron no aceptó, por los disturbios y los saques. La hipótesis de trabajo era incómoda: no se trata solo de Francia, sino de una decadencia más amplia.
Del tablero de Oriente Próximo a las calles francesas
Para ordenar el diagnóstico, el analista retrocedió a los antecedentes. Antes de los disturbios hubo una gran huelga de empleados públicos, un movimiento obrero potente y estudiantes movilizados. Desde las primeras manifestaciones, sostiene Guevara, se vieron órdenes de apaleamiento y un uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía. Lo que ahora se recoge, viene a decir, es lo que se sembró entonces.
La violencia policial como detonante del estallido
Su lectura es que la represión preventiva ha funcionado como multiplicador del conflicto. La violencia de los antidisturbios, argumenta, está siendo respondida con violencia por los manifestantes, porque con cantos de paz no se evita un golpe en la cabeza. En el programa se citaron imágenes concretas: un médico apaleado en la plaza de la República de París, con versiones sobre su fallecimiento que no constan confirmadas oficialmente y que conviene tratar con prudencia; policías infiltrados disfrazados de manifestantes grabados presuntamente por un diputado de la Asamblea Nacional; y agentes uniformados participando en el saqueo de comercios con las escaparates reventados.
El incendio del ayuntamiento de Limoges, un edificio de 1878, sirvió para trazar un paralelismo histórico. Guevara recordó que en 1871, durante la Comuna de París, los revolucionarios incendiaron el ayuntamiento y las Tullerías para frenar el avance de las tropas. De ahí su conclusión, formulada con crudeza: para hacer una tortilla hay que romper huevos, y si es francesa, también. No es una descripción neutral de los hechos, es una toma de partido explícita sobre el origen de la escalada.
Cuando Francia estornuda, Europa se resfría, pero la factura no llega en estadísticas: llega a los salarios, a los transportistas y a los servicios públicos.
— Renan Guevara, en Negocios TV
Macron, el presidente menos popular de la Quinta República
El retrato político que se dibujó en el programa fue duro. Macron aparece como el presidente con menor popularidad de la Quinta República y, se añadió, también de la Cuarta, rechazado por una mayoría amplia de franceses y con un gobierno igualmente desgastado. La respuesta del Elíseo, según esta lectura, combina el anuncio de medidas de excepción con la promesa de mano dura, mientras la situación se le escapa de las manos.
La crítica de fondo no es de gestión, es de prioridades. Guevara sostiene que el Ejecutivo francés sitúa como eje de su política provocar a Rusia y destinar miles de millones al gasto en defensa para eternizar la guerra de Ucrania, a costa de degradar servicios públicos, salarios y pensiones. Ese es, en su opinión, el combustible social del incendio. Y la comparación que eligió no fue menor: la corte de Luis XVI en Versalles.
La factura que Europa paga por cuenta de Washington
Lo más revelador, insistió el analista, no son los disturbios, sino la agenda del presidente francés: una gira de emergencia por las monarquías del Golfo. La energía como hilo conductor. Una potencia que sale a buscar combustible de urgencia mientras pierde el control de sus calles, argumentó, debería preguntarse si la gestión del orden público no forma parte también de su autonomía estratégica. Los toques de queda pueden recuperar temporalmente una calle, un distrito o una ciudad, pero no devuelven capacidad industrial ni competitividad.
Aquí entra el argumento económico central. La crisis francesa no es un caso aislado, sino una realidad del bloque atlantista, que absorbe costes mientras el capital financiero transnacional —el estadounidense y el europeo— sigue su propia lógica de rentabilidad y no contempla necesariamente a Francia como una sociedad que deba sostenerse. En cada crisis, sea Ucrania o el pulso con Irán, hay muchos perdedores y algunos sectores financieros y energéticos que se benefician enormemente. La factura aterriza en trabajadores, transportistas, pequeños empresarios, familias y servicios públicos. Y llega a Alemania igual que a Francia.
España, la excepción que no termina de movilizarse
El contraste con España fue uno de los momentos más interesantes. Con circunstancias parecidas, admitió Guevara, aquí el malestar no cuaja: hay huelgas sectoriales, indignación y también represión, pero las movilizaciones no cristalizan. Su tesis es que donde debería haber protesta aparecen asentamientos, que considera lo contrario de la movilización, y que la indignación disponible acaba capitalizada por la disidencia controlada o por el propio gobierno en clave electoral. Frente a eso, Francia y Alemania marcan un camino sin retorno: en el país germano hay jóvenes quemando cartillas contra el reclutamiento obligatorio, aunque los telediarios no lo cuenten.
Un toque de queda no reconstruye la industria
El análisis se cerró con una advertencia que también vale como autocrítica. Hay que distinguir las movilizaciones pacíficas de los saques y los incendios: la violencia contra ciudadanos y comercios no es una solución política. Pero tampoco lo es una operación policial, que no resuelve problemas salariales, educativos ni económicos. Y la indignación social, por sí sola, no es una estrategia: si no se traduce en organización, negociación o capacidad de modificar decisiones económicas, las contradicciones permanecen, gobierne Macron, Marine Le Pen o un tercero surgido de esta implosión.
Qué significa esto para el lector
Más allá del caso francés, el programa deja una idea incómoda para cualquier europeo: el coste de la política de bloques no se mide solo en presupuestos de defensa, se mide en cohesión social. Si el gasto militar crece y los servicios públicos se degradan, la correlación entre tensiones geopolíticas y conflicto interno deja de ser una hipótesis académica. Francia tiene elecciones presidenciales previstas para abril de 2027 y llega a esa cita con un presidente debilitado y un malestar que ya no se canaliza por vías institucionales.
La segunda idea es de método. Guevara insiste en que nada de esto se arregla con más policía, sino con política económica capaz de responder a las necesidades de la población: recuperar capacidad industrial, fijar prioridades europeas y dejar de administrar la dependencia. Es una tesis opinionada, discutible en sus comparaciones históricas y en algunas de sus afirmaciones sobre lo ocurrido en las calles, pero apunta a un problema verificable: la factura energética y la competitividad perdida tienen traducción electoral.
Para el lector español, la advertencia es doble. Primero, que la calma relativa no equivale a estabilidad. Segundo, que lo que ocurre en Francia y Alemania suele llegar antes o después, con retraso y con formas propias. El propio analista se declara pesimista sobre España y sostiene que las protestas que ya se ven en los países centrales de Europa continental indican un camino sin retorno.
Queda la pregunta de fondo, la que ninguna estadística responde: si Europa no puede fijar sus prioridades económicas, ¿quién las fija por ella? Y una segunda, más incómoda todavía: cuando el orden público se convierte en el único instrumento disponible, ¿no es síntoma de que la política económica hace tiempo que dejó de funcionar?
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV en YouTube.





