El estrecho Bab el Mandeb se tensa y amenaza con convertirse en el próximo Ormuz

Los hutíes se han hecho con Moka y la isla de Perim y amenazan con imponer un peaje a una vía por la que pasa hasta el 15% del comercio global. Un encarecimiento del crudo golpearía antes a la inflación europea que al Euríbor.

El estrecho de Bab el Mandeb canaliza entre el 12% y el 15% del comercio mundial y se ha convertido, en pocas semanas, en el punto más frágil del mapa energético global. Mientras redacto este análisis, la milicia hutí de Yemen consolida posiciones en el litoral que domina el paso. Los mercados empiezan a descontar lo que hasta hace poco era un escenario de manual: que la segunda gran puerta del petróleo, después de Ormuz, también se cierre.

He repasado la información publicada este 21 de octubre y la secuencia es nítida. Hasta febrero, por el estrecho de Ormuz circulaba cerca del 25% del tráfico mundial de petróleo y gas. Hoy los buques pasan con cuentagotas por el bloqueo aplicado por Teherán en respuesta a la campaña militar de Estados Unidos e Israel. Con una vía estrangulada, la atención se ha desplazado al sur del mar Rojo.

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Dos puertas y un solo mercado: las cifras de la exposición

Los datos disponibles permiten calibrar la dimensión del riesgo sin adornos. No son cifras de detalle: son el esqueleto del sistema.

  • Ormuz: por allí circulaba cerca del 25% del tráfico mundial de petróleo y gas antes del bloqueo de Teherán. Es la referencia contra la que se mide todo lo demás.
  • Bab el Mandeb: entre el 12% y el 15% del comercio global. Conecta el mar Rojo con el océano Índico y forma parte de la misma ruta marítima que alimenta el canal de Suez.
  • 2023: durante la guerra de Gaza, la milicia hutí ya atacó varios buques mercantes en protesta por la campaña israelí. No es una hipótesis; ya ocurrió.

Mi lectura es sencilla. Un cierre parcial de Bab el Mandeb no se sumaría al de Ormuz: lo multiplicaría, porque obligaría a recalcular rutas, tiempos y primas de seguro marítimo en un mercado que ya opera sin margen de error. La palabra clave no es «bloqueo», sino «incertidumbre sostenida».

El control no exige una flota: bastan misiles y drones

Aquí está la parte que muchos inversores subestiman. Los hutíes no necesitan un despliegue naval para cerrar el paso. Les basta con mantener una amenaza creíble y prolongada con misiles y drones, la misma lógica con la que Teherán condiciona el tráfico en Ormuz. El coste de interrumpir es asimétrico: barato para quien amenaza, carísimo para quien navega.

La ofensiva relámpago de la milicia chií le ha permitido hacerse con territorios clave para el control del estrecho, como el puerto de Moka y la isla de Perim. El dominio no está consolidado: las fuerzas del Gobierno oficial de Yemen, con apoyo de Arabia Saudí, han lanzado una contraofensiva. Pero la posibilidad de que los insurgentes acaben teniendo la llave de la vía es real.

Su objetivo declarado, según la posición pública de la milicia, son los buques vinculados a Arabia Saudí y no el conjunto de la navegación comercial. — Posición difundida por el movimiento hutí y recogida por La Vanguardia, 21 de octubre de 2026

Lo que el mercado todavía no descuenta

Hay tres cuestiones que los datos no resuelven. La primera es la credibilidad de la moderación hutí: si su objetivo son solo los buques saudíes, el riesgo está contenido; si la guerra de Irán se reactiva, esa contención desaparece en horas, porque la guerrilla yemení es aliada fiel de Teherán. La segunda es el papel de Washington, que por ahora se ha desentendido del conflicto para desesperación de Riad. La tercera es la contraofensiva yemení, que puede recuperar el terreno perdido o convertir el litoral en un frente abierto durante meses.

Lo que veo aquí es un mercado tratando Bab el Mandeb como un riesgo geopolítico de cola, cuando en realidad es un riesgo de cadena de suministro con efecto directo sobre el crudo y el flete. La diferencia importa: los riesgos de cola se olvidan rápido; los cuellos de botella, no.

El hito que vigilaré es concreto. Si los hutíes consolidan Perim y Moka, el estrecho pasará de amenaza a peaje. Si la contraofensiva recupera el control y Teherán mantiene el pulso en Ormuz, el sistema energético seguirá operando con dos alfileres en lugar de uno. Y si Estados Unidos decide implicarse, el tablero cambia por completo.

🌍 El impacto en España y Europa

Para el lector español, la cadena de transmisión pasa por la energía y por el coste del transporte marítimo. El impacto es indirecto, pero llega.

  • Euríbor e hipotecas: el índice no se mueve con el crudo, sino con las expectativas de tipos del BCE. Si la inflación energética repunta, el margen para nuevos recortes se estrecha y el Euríbor a 12 meses dejaría de bajar al ritmo que descuentan las hipotecas variables.
  • Inflación y poder adquisitivo: un encarecimiento sostenido del crudo y del flete se traslada con retardo al carburante y a la cesta de la compra.
  • Empresas exportadoras: las compañías del IBEX con carga hacia Asia y el Índico afrontan rutas más largas y primas de seguro más altas.
  • BCE: la institución mira el conflicto como un shock de oferta. Si se prolonga, la discusión sobre la hoja de ruta de tipos se complicará.

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