Hackeo de Drift Protocol: el explotador lava 61,5 millones en Tornado Cash y retiene 194

El movimiento se produjo el martes en tandas de 100 ETH y encaja con la ruta de blanqueo norcoreana que los analistas siguen desde abril. La recuperación para los usuarios apenas ronda el céntimo por dólar pese a los 9,2 millones congelados.

El hackeo de Drift Protocol vuelve a ocupar los titulares seis meses después. El martes, una wallet vinculada al asaltante depositó 25.700 ETH —unos 61,5 millones de dólares— en Tornado Cash, el mezclador de criptomonedas que permite mover fondos entre direcciones sin dejar rastro público del vínculo. Mientras tanto, miles de usuarios del protocolo siguen esperando un reembolso que, a estas alturas, parece una quimera.

Han rastreado el dato firmas de análisis on-chain como Lookonchain y Arkham Intelligence, y encaja con el patrón que Chainalysis viene documentando desde abril. La operación se ejecutó en unas dos horas, en tandas fijas de 100 ETH (unos 237.800 dólares cada una) y tramos menores de 10 ETH. Ese formato no es casual: replica los pools de depósito de Tornado Cash, que permiten retirar el dinero más tarde desde otra dirección sin revelar quién lo metió.

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Qué hizo el explotador con los 61,5 millones

La wallet llevaba dos meses inactiva antes de este movimiento. Según los registros de Arkham, el 1 de abril el atacante concentró los fondos de las cinco carteras del asalto en una única dirección de tránsito mediante 13 transacciones. Desde ahí esperó, dejó enfriar el rastro y ahora ha empezado a mezclar.

No es la primera tanda. El 23 y 24 de julio, una dirección bautizada como Drift Exploiter 4 ya había enviado 23.095 ETH —cerca de 44,4 millones de dólares— a la misma tumbadora. Lo que estamos viendo es la continuación de una operación de blanqueo planificada con paciencia de relojero, no un movimiento de pánico.

Cabe recordar el origen. Drift no es un proyecto menor: es uno de los protocolos de derivados perpetuos de referencia sobre Solana, la red que presume de transacciones baratas y finalidad casi instantánea. Hablamos de contratos de futuros sin fecha de vencimiento que se liquidan contra un precio de referencia, un mercado que mueve miles de millones al día. El 1 de abril perdió 295,7 millones de dólares en tokens, de los cuales 159,3 millones eran JLP —el token de liquidez de Jupiter, el agregador de DEX de Solana— y 71,4 millones en USDC.

Blanquear 61 millones en apenas dos horas no es huir: es confirmar que nadie va a devolver el dinero por las buenas.

Cuánto queda y por qué el reembolso pinta mal

Pese a los movimientos, el explotador conserva una fortuna. Arkham sigue la pista de 81.454 ETH, valorados en torno a 194 millones de dólares, repartidos en más de 70 direcciones que controla. Ahí dentro hay también unos 561.600 dólares en USDT, USDC, SOL y USDY, además de un solitario Fartcoin que vale 15 céntimos.

El problema es de aritmética. Drift abrió las reclamaciones de su token DFX el 1 de octubre, pero el fondo apenas reunía 3,1 millones de dólares. Para quien reclamó pronto, eso equivalía a un céntimo por cada dólar perdido. Las fuerzas de seguridad han congelado unos 9,2 millones, cerca de tres céntimos por dólar. Con 194 millones aún en manos del atacante, la recuperación completa no está sobre la mesa.

Tornado Cash Corea del Norte

El tercer mayor hackeo de 2026 y la lección para el DeFi de Solana

Merece la pena detenerse en cómo entraron. Según el análisis forense que Drift encargó a Mandiant y publicó el 3 de junio —recogido en el informe de el propio protocolo—, el asalto no explotó un fallo del código. Fue ingeniería social durante seis meses: los atacantes se hicieron pasar por una mesa de trading, aparcaron un millón de dólares reales, para ganarse la confianza, y se reunieron en persona con colaboradores del proyecto en conferencias.

El golpe final combinó una vulnerabilidad de ejecución de código a través de herramientas de desarrollo con una wallet falsa, una aplicación que imita a la legítima y captura las credenciales del usuario. Vaciaron el protocolo en menos de 12 minutos.

Mandiant atribuyó la operación a UNC6862, un actor vinculado a Corea del Norte. No es un caso aislado: el ecosistema cripto lleva años lidiando con grupos patrocinados por Estados que tratan los protocolos DeFi como una fuente de financiación. Que Drift sea un proyecto de Solana importa poco al final del camino: el dinero cruzó un bridge —el puente que conecta blockchains y permite mover activos entre ellas— hasta Ethereum y ahí empezó el blanqueo.

Por volumen, el de Drift es ya el tercer mayor hackeo de 2026, según el registro de DeFiLlama, solo por detrás de los 387,5 millones de Bitget y los 320 millones de Liquid Network. Y el detalle regulatorio complica más las cosas: la OFAC sancionó Tornado Cash en 2022, pero no consta ninguna recuperación de depósitos vinculados a entidades norcoreanas en el mezclador. La vía legal existe sobre el papel; en la práctica, es un callejón. El sector lleva tiempo avisando: sin trazabilidad en los mezcladores, cada hackeo exitoso abarata el siguiente.

Mi lectura es que este caso es una advertencia sobre la asimetría de la seguridad en DeFi. El código puede ser impecable —el de Drift lo era, al menos en este episodio— y aun así caer por la puerta de las personas. Lo que cambia el panorama no es un parche, sino la verificación de identidad de colaboradores, la auditoría de las herramientas que tocan las claves y una cultura paranoica con las wallets de desarrollo. La próxima vez que un protocolo de Solana anuncie una ronda o una integración, conviene recordar los 194 millones que siguen ahí, esperando su turno en la tumbadora.


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