La economía circular y la movilidad sostenible han centrado una de las mesas del III Congreso de Sostenibilidad.es organizado por Grupo Merca2. El encuentro ha analizado cómo reducir el impacto ambiental y generar valor mediante la innovación, la colaboración entre sectores y un uso más eficiente de los recursos.
El debate, titulado Energía, movilidad y economía circular: transformar los recursos para generar valor, ha estado moderado por Carlos Arango, director general de DIRSE. Han participado Maxine Kaisin, manager de Sostenibilidad de la Universidad Europea; Iván Albertos García, manager de Asuntos Públicos de BASF; Guido Simonetti, manager de Sostenibilidad de Cabify; y Lucía González Fernández, directora de Marketing de OMODA & JAECOO.
Una idea compartida ha sido que ninguna compañía ni sector puede resolver por sí solo retos como la descarbonización o la recuperación de materiales. La cooperación entre industria, administraciones y centros de conocimiento resulta fundamental para que las soluciones puedan extenderse.
Investigación, alianzas y seguridad jurídica
Maxine Kaisin ha destacado el papel de la investigación universitaria como fuente de conocimiento e innovación. La colaboración entre universidades, estudiantes y empresas permite explorar soluciones, probar ideas y trasladar avances al mercado. La investigación y la creatividad son necesarias para desarrollar productos y procesos con mejores resultados ambientales.

Desde la perspectiva industrial, Iván Albertos García ha defendido las alianzas entre empresas, administraciones y centros de conocimiento. La transición hacia una industria más circular necesita colaboración público-privada y seguridad jurídica para las inversiones. Las compañías requieren reglas previsibles para planificar proyectos de descarbonización y aprovechamiento de recursos.
El enfoque circular implica repensar cómo se diseñan, producen, utilizan y recuperan los materiales, con el objetivo de reducir residuos y evitar que productos que todavía tienen valor terminen sin opciones de reutilización o reciclaje.
La movilidad eléctrica necesita infraestructura
Guido Simonetti ha abordado los desafíos para extender la movilidad eléctrica. Entre las barreras figuran el despliegue de la infraestructura de recarga, la capacidad de las redes, la disponibilidad de puntos operativos y la inversión necesaria. También persisten dudas sobre el funcionamiento, los tiempos de carga y el mantenimiento de los vehículos eléctricos.
Lucía González Fernández ha tratado la evolución tecnológica de la automoción y la importancia de incorporar el reciclaje de baterías y la gestión de materiales a la transformación del sector. La sostenibilidad del vehículo no se limita a su uso: también exige considerar cómo se fabrican sus componentes y qué ocurre con ellos al final de su vida útil.
La mesa ha concluido que avanzar hacia ciudades más inteligentes, conectadas y descarbonizadas requiere innovación, infraestructura, investigación y cooperación.
Movilidad más accesible y eficiente
El debate sobre movilidad sostenible también incluye la accesibilidad y las necesidades de distintos grupos de usuarios. Una solución no puede valorarse únicamente por su tecnología: debe responder a desplazamientos reales, facilitar el acceso al servicio y tener en cuenta las características de las ciudades y de las personas que las utilizan. La planificación de rutas, la optimización de viajes y la adaptación de vehículos son cuestiones que se suman a la electrificación.
La evolución del automóvil obliga asimismo a pensar en el ciclo de vida de sus componentes. La gestión de las baterías y la recuperación de materiales forman parte de la conversación sobre el impacto del vehículo, junto con la energía empleada durante su uso. El intercambio de perspectivas entre industria, movilidad y universidad permite abordar estas cuestiones desde diferentes ángulos. La conclusión del panel es que la transición requiere soluciones conectadas, infraestructura y cooperación para que la innovación pueda extenderse.
Circularidad durante todo el ciclo de vida
Aplicar principios de economía circular exige observar el recorrido completo de los materiales, desde su diseño y fabricación hasta su utilización y posible recuperación. La reducción de residuos es una parte del objetivo, pero también importa que los productos puedan repararse, reutilizarse o reciclarse cuando corresponda. Estas decisiones requieren que los fabricantes, los proveedores, los gestores de residuos y las administraciones trabajen con objetivos compatibles.

La industria necesita combinar la innovación técnica con una planificación que permita utilizar mejor los recursos. El diseño de productos, la selección de materiales y la organización de los procesos pueden influir en la cantidad de residuos generados y en las posibilidades de recuperar componentes. La colaboración entre universidades y empresas puede ayudar a investigar alternativas, probar soluciones y trasladar el conocimiento a aplicaciones concretas.





