UNESID cifra en 43 millones de euros el déficit de compensaciones por costes indirectos de CO2 de la siderurgia española para 2026, un sobrecoste que golpea a Acerinox y ArcelorMittal y que estrecha su margen frente a los competidores europeos.
La cuenta es simple. La asignación prevista para este ejercicio asciende a 157 millones de euros, frente a los 200 millones que la patronal considera necesarios para cubrir el impacto de los derechos de emisión sobre el precio de la electricidad. El resultado es un agujero de 43 millones, un 21,5% por debajo de la estimación sectorial.
No es un problema nuevo, pero sí más caro. UNESID advirtió en septiembre de que el sobrecoste energético del sector entre marzo y diciembre de 2026 rondará los 658 millones de euros. Si se cruzan ambas cifras, las compensaciones públicas cubren menos de una cuarta parte de la factura que la industria electrointensiva no puede repercutir en el precio final del acero.
Qué cubre la asignación y dónde se queda corta
Las compensaciones por costes indirectos de CO2 existen para mitigar el encarecimiento de la electricidad provocado por el mercado europeo de derechos de emisión. Su lógica no es proteccionista: busca que las instalaciones expuestas a la competencia internacional no pierdan capacidad competitiva ni trasladen producción fuera de la Unión. España activó el mecanismo, pero con una dotación que, según la patronal, no responde a la dimensión de las instalaciones elegibles.
La comparación con el entorno comunitario es el argumento central de UNESID. Según la asociación, en la mayoría de los países del entorno las ayudas alcanzan el 100% del coste indirecto reconocido. La industria española, en cambio, asume una parte mayor del sobrecoste, lo que se traduce en una desventaja de partida en cada tonelada producida.
La factura energética que excava la brecha
El contexto de precios agrava el cálculo. El futuro del gas TTF para noviembre de 2026 cotiza a 88,90 euros/MWh, un 146% por encima de la media de 2025. En España, el precio mayorista de la electricidad según OMIE se sitúa en 215,11 euros/MWh, más del triple de la media del ejercicio anterior.
Con 157 millones asignados frente a 658 de sobrecoste estimado, la ayuda pública cubre menos de una cuarta parte de la factura que la siderurgia no puede trasladar al precio.
A ese escenario se suman los servicios de ajuste del sistema eléctrico, unos costes que no siempre aparecen en las comparativas internacionales y que elevan la factura final. Algunas instalaciones ya detienen producción en las horas de mayor precio, una decisión que no responde a falta de pedidos sino a la aritmética del coste marginal.
| Indicador | Dato 2026 | Referencia | Diferencia |
|---|---|---|---|
| Compensación por CO2 asignada | 157 millones de euros | 200 millones estimados por UNESID | -21,5% |
| Sobrecoste energético del sector (marzo-diciembre) | 658 millones de euros | Cobertura pública de 157 millones | 23,9% cubierto |
| Gas TTF (futuro noviembre) | 88,90 euros/MWh | Media de 2025 | +146% |
| Electricidad mayorista (OMIE) | 215,11 euros/MWh | Media de 2025 | Más del triple |

Acerinox, ArcelorMittal y el reparto de la desventaja
El sobrecoste no se reparte por igual. Acerinox concentra su producción española de acero inoxidable en la planta de Los Barrios, en Cádiz, donde el consumo eléctrico del tren de laminación en caliente es especialmente intenso. Un diferencial de precio de la energía como el actual se nota en el margen bruto de la división antes que en cualquier otra línea del balance.
ArcelorMittal afronta el mismo sobrecoste con el añadido del calendario de descarbonización: sus plantas de Asturias y del País Vasco necesitan inversión en hornos eléctricos y en reducción directa de hierro para cumplir con los objetivos que fija Bruselas. Cada euro de diferencia en el coste energético entra de lleno en la decisión de dónde se instala esa inversión.
Las dos compañías cotizan en el Ibex 35 y comparten un accionariado con fuerte peso institucional. El núcleo de de control de ArcelorMittal sigue en manos de la familia Mittal, mientras que en Acerinox el socio histórico de referencia es Corporación Financiera Alba. Ninguna puede fijar el precio del acero en Europa: lo toma del mercado. Lo que sí eligen es dónde producen y dónde invierten.
La directora general de UNESID, Carola Hermoso, sitúa el problema en términos de equidad competitiva: "No pedimos un trato de favor, sino que las ayudas cumplan su objetivo y permitan mantener la actividad industrial en España". La patronal añade una petición de calendario: planificación presupuestaria plurianual para que las plantas sepan con qué recursos cuentan antes de comprometer inversión.
Lo que revela el desfase: una política industrial a medio gas
El antecedente está en la propia serie de la patronal. El sobrecoste estimado para el tramo marzo-diciembre de 2026, 658 millones, multiplica por más de cuatro la asignación de 157 millones: la cobertura efectiva se queda por debajo del 25%. La cifra importa menos que su lectura. El mecanismo nació como un dique para evitar la deslocalización, no como una subvención a la producción, y un dique que deja pasar tres cuartas partes del agua no cumple su función. La comparación con el entorno comunitario refuerza la tesis: si la mayoría de los socios cubre el 100% del coste indirecto reconocido, la diferencia entre una acería española y una alemana no es de eficiencia, sino de marco regulatorio. En un producto con precios globales, esa brecha se traslada al resultado.
Para el inversor hay dos formas de leerlo. La primera es de corto plazo: 43 millones son marginales frente a la factura energética agregada del sector, pero llegan con el pool por encima de 215 euros/MWh y con la demanda europea de acero sin recuperar. La segunda es estructural: sin certidumbre presupuestaria, el calendario de inversión en descarbonización se retrasa, y con él la recapitalización de un sector que Bruselas quiere transformar antes de 2030.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La asignación definitiva que se publique para 2027 y el cierre del sobrecoste real de 2026, que UNESID sitúa en 658 millones y revisará con los precios del último trimestre.
- Reacción del valor: El déficit de 43 millones no mueve por sí solo la cotización de Acerinox ni de ArcelorMittal; el mercado descuenta antes el pool eléctrico y el precio del acero.
- Precedente sectorial: La cobertura del 100% en la mayoría de países del entorno marca la referencia: si España no la replica, la brecha competitiva se consolida ejercicio tras ejercicio.




