Los resultados de SpaceX: ingresos récord de 14.600 millones, un 161% más por la IA

El segmento de inteligencia artificial factura 7.600 millones, un 830% más interanual, y aporta 431 millones de beneficio operativo. Conectividad sostiene el grupo con 2.400 millones mientras la división espacial entra en pérdidas.

Los resultados de SpaceX disparan la facturación a 14.600 millones de dólares en el tercer trimestre, un 161% más interanual. La inteligencia artificial aporta ya más de la mitad de los ingresos del grupo y deja al negocio de lanzamientos en pérdidas operativas.

Claves de la operación

  • 14.600 millones de dólares en tres meses. La cifra supone un 161% más que en el mismo trimestre del año anterior y confirma el giro del negocio hacia la nube y la inteligencia artificial, muy por encima del ritmo del área de lanzamientos.
  • El segmento de IA factura 7.600 millones, un 830% más. Los nuevos acuerdos de servicios en la nube, la compra de Cursor y la adopción empresarial de Grok explican el salto. Aporta 431 millones de beneficio operativo.
  • Starlink presiona a las telecos europeas. Conectividad sostiene el grupo con 2.400 millones de beneficio operativo mientras la división espacial pierde siete millones. En España, Telefónica, Orange y Vodafone siguen con atención el reparto del espectro y el arranque de la constelación europea IRIS².

La IA ya aporta más de la mitad de los ingresos y los cohetes pierden dinero

El informe trimestral de la compañía, recogido por The Verge, deja tres realidades muy distintas bajo el mismo balance. El segmento Super Intelligence, que la empresa denomina SI, facturó 7.600 millones de dólares, un 830% más interanual. El negocio de IA aporta ya el 52% de la facturación total del grupo, una proporción que redefine la naturaleza de una compañía construida sobre lanzamientos.

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Conectividad, el paraguas bajo el que opera Starlink, no desglosa ingresos en la nota, pero sí resultado operativo: 2.400 millones de dólares. Starlink se ha convertido en la máquina de caja del grupo, con un resultado operativo trimestral que ninguna otra división de la compañía iguala.

La división espacial cerró con una pérdida operativa de siete millones de dólares. Es una cifra menor en términos absolutos —apenas el 0,05% de los ingresos—, pero simbólica: el negocio que dio origen a la compañía es hoy el único que resta en la cuenta de resultados. Los lanzamientos funcionan cada vez más como infraestructura para colocar satélites propios y cada vez menos como una línea comercial con vida propia.

Si se suman los tres segmentos, el resultado operativo agregado ronda los 2.820 millones de dólares sobre 14.600 millones de facturación. Traducido: el margen operativo agregado se sitúa en el 19,3%, un nivel que muy pocas compañías de infraestructura sostienen después de un ciclo de inversión tan agresivo.

SpaceX ya no vende lanzamientos: vende red y capacidad de cálculo, y los cohetes son solo el medio para colocar la infraestructura.

Cursor y Grok: el giro que pone a SpaceX a competir con OpenAI

La compañía atribuye el crecimiento del 830% a tres palancas concretas: la activación de nuevos acuerdos de servicios en la nube, la adquisición de Cursor —el editor de código asistido por inteligencia artificial— y una mayor adopción de Grok entre clientes empresariales. La compra de Cursor es la pieza menos visible y la más estratégica de las tres.

El movimiento tiene consecuencias directas sobre el mapa competitivo. Cursor pelea en el mismo segmento que GitHub Copilot, la herramienta de Microsoft, y con los asistentes que OpenAI y Anthropic han colocado en las grandes cuentas corporativas. SpaceX entra de lleno en el terreno donde ya pugnan OpenAI, Anthropic y Microsoft, y lo hace sin arrastrar el coste regulatorio ni reputacional de un proveedor generalista de modelos.

El riesgo está en la concentración. Un segmento que crece al 830% no crece al 830% para siempre, y la comparación interanual empezará a endurecerse a lo largo de 2027. La compañía no publica el coste de cómputo asociado a esos servicios ni el desglose de cuánto procede de contratos plurianuales y cuánto de consumo puntual. Sin ese dato, el mercado secundario que negocia participaciones de SpaceX trabaja con una foto incompleta.

Starlink contra las telecos: el pulso que España todavía no ha resuelto

El negocio de conectividad es el que más interesa en Europa, y no precisamente por sus cifras. Starlink aterrizó en el mercado español con una propuesta de banda ancha rural para cubrir donde la fibra no llega, y desde entonces pelea por contratos públicos y clientes en zonas de baja cobertura. España es, además, uno de los países con mayor penetración de fibra del continente, lo que limita el negocio residencial urbano y deja el terreno de juego en el ámbito rural, el industrial, y el de emergencias.

Telefónica, Orange, Vodafone y MásMóvil no compiten con cohetes: compiten con fibra, con 5G fijo inalámbrico y con precios que una constelación no puede igualar en núcleos densos. La presión real llega por arriba, en el mercado institucional y en la futura constelación europea IRIS², pensada para dar soberanía de comunicaciones al continente y ya adjudicada al consorcio SpaceRISE. Cada euro que Bruselas destine a su propia red es un euro que no irá a una constelación privada estadounidense.

Lo que estas cuentas no dicen es cuánto factura Starlink en España. La compañía no segmenta por país y probablemente no lo hará: el mercado español es marginal en ingresos, pero relevante como banco de pruebas regulatorio para el resto de Europa. España funciona como laboratorio normativo antes de cualquier despliegue a gran escala en Alemania, Francia o Italia.

Conviene recordar de dónde viene la compañía. SpaceX llegó al negocio europeo de telecomunicaciones desde fuera del sector, sin licencias históricas, sin obligaciones de servicio universal y sin la estructura de costes de una teleco tradicional. Ese es, precisamente, el argumento que los operadores han repetido en Bruselas cada vez que se ha discutido la contribución justa al despliegue de redes. Y es el mismo argumento que volverá a sonar cuando la Comisión revise el marco de espectro y satélites.

La próxima cita para comprobar si el ritmo se sostiene son las cuentas del cuarto trimestre, que la compañía presentará previsiblemente a comienzos de 2027. El primer trimestre de 2027 será la prueba real del 830%, porque el efecto de la compra de Cursor dejará de ser un salto y pasará a formar parte de la base sobre la que comparar. Hasta entonces, los 14.600 millones son un hito y también una advertencia: la línea que más crece es la que menos tiene que ver con el espacio.


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