BBVA convoca a empresarios de toda España para medir el impacto de la inteligencia artificial

Carlos Torres Vila y Luis de Guindos abren el Consejo Asesor Regional del banco con la competitividad europea y la política monetaria como ejes. La entidad reivindica la IA como palanca de productividad mientras su crédito a empresas crece un 7,4%.

BBVA sentó ayer a la inteligencia artificial en la mesa de los grandes empresarios españoles.

El banco reunió en Madrid su Consejo Asesor Regional, un foro que agrupa a representantes del tejido productivo de toda España, con la competitividad europea, la política monetaria y la adopción de IA como ejes del debate. La cita contó con Carlos Torres Vila, presidente de la entidad; Onur Genç, consejero delegado, y Peio Belausteguigoitia, country manager de BBVA en España.

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Torres Vila y De Guindos: inflación, Europa y el salto de la IA a la cuenta de resultados

El plato fuerte fue el diálogo entre el presidente de BBVA y Luis de Guindos, exvicepresidente del Banco Central Europeo y exministro de Economía. Ambos repasaron las perspectivas de crecimiento de la eurozona, los desafíos de la política monetaria del BCE en un entorno de inflación al alza y la necesidad de movilizar inversión privada para cerrar la brecha de competitividad con Estados Unidos y China.

Torres Vila puso el acento en el contexto. ‘Vivimos en un contexto geopolítico complejo, marcado por la fragmentación global, las tensiones comerciales y una profunda transformación tecnológica’, señaló durante el encuentro. Añadió que, en ese escenario, la inteligencia artificial presenta un enorme potencial para transformar la actividad de las empresas y la economía en su conjunto.

La segunda parte de la jornada trasladó el foco de la geopolítica al terreno práctico. Belausteguigoitia participó en una mesa redonda sobre productividad en la que defendió que las compañías necesitan ‘una estrategia para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial’. Traducido: no basta con comprar herramientas, hay que rediseñar procesos.

La IA no entra en la empresa por la puerta de la tecnología, sino por la de la cuenta de resultados.

Conviene recordar qué es el CAR. Se trata de un foro de consulta, asesoramiento y debate que la entidad reúne cada año en Madrid para pulsar de primera mano las necesidades del tejido productivo de cada territorio. No es un acto comercial al uso: es una pieza de escucha institucional que después se utiliza para orientar la oferta de financiación y de servicios a empresas, según explican desde la propia sala de prensa de BBVA.

El crédito a empresas crece un 7,4% y sostiene el relato del banco

El discurso tiene respaldo en el balance. Según los datos que la entidad manejó en la jornada, el stock total de crédito creció un 7,4% interanual en el primer semestre del año. La nueva producción crediticia repuntó un 7% en tasa interanual y un 9% frente al trimestre anterior. El segmento empresarial y corporativo fue el motor principal, con un avance del 9,2% interanual en saldo vivo.

Ahí está la clave de por qué el banco convoca a empresarios para hablar de IA y no solo de tipos de interés. El crecimiento del crédito empresarial es más difícil de sostener que el hipotecario cuando el ciclo se enfría, y cualquier argumento que mejore la productividad del cliente mejora también su capacidad de devolver. El interés del banco y el del empresario convergen, aunque no siempre por las mismas razones.

perspectivas económicas

El momento del calendario tampoco es casual. La eurozona llega a este otoño con la inflación repuntando, la política monetaria en terreno restrictivo y un debate abierto sobre cuánto puede aportar la tecnología al crecimiento potencial. Ese es el marco en el que la entidad quiere colocar su discurso de digitalización, y también el que explica la presencia de un exvicepresidente del BCE en el escenario.

El riesgo del relato: la IA como promesa comercial antes que como realidad medible

Hay un detalle que conviene no perder de vista. Ninguno de los datos que BBVA puso sobre la mesa en esta edición del CAR mide el impacto efectivo de la inteligencia artificial en la cuenta de resultados de las empresas asistentes. Lo que hay es una tesis razonable —más productividad, más competitividad, más capacidad de crecer— y un interés comercial legítimo en que esa tesis se convierta en demanda de financiación.

La experiencia de los últimos dos años invita a cierta prudencia. Las grandes corporaciones españolas han desplegado pilotos de IA generativa con resultados desiguales: ganancias claras en atención al cliente y en tareas de documentación, avances bastante más lentos en cadena de suministro y en procesos regulados. La banca no es una excepción. La diferencia entre un piloto que funciona y un proceso productivo transformado suele medirse en meses de trabajo interno, no en licencias de software.

Desde mi punto de vista, el valor real de este tipo de foros no está en las conclusiones que se anuncian, sino en lo que el banco escucha. Si el Consejo Asesor Regional sirve para que la entidad detecte que sus clientes necesitan financiar capex tecnológico y no solo circulante, la señal será visible en el mix de crédito de los próximos trimestres. Si todo queda en un acto anual con buenas fotos, el mercado lo notará igual.

BBVA publicará sus cuentas del tercer trimestre en las próximas semanas, y ahí se podrá comprobar si el ritmo del crédito empresarial se mantiene por encima del 9%. Esa cifra, más que cualquier discurso sobre inteligencia artificial, dirá si la conversación con los empresarios se está traduciendo en negocio. La tecnología abre la puerta; el balance dice si alguien ha entrado.


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