La regla no escrita de los mercados según la cual un repunte en los rendimientos de la deuda estadounidense fortalece automáticamente al dólar ha comenzado a resquebrajarse.
Ante el horizonte de las elecciones de medio mandato en EE. UU., grandes firmas de inversión como Schroders y J. Safra Sarasin advierten de que el déficit fiscal, las primas de riesgo político y las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda pública amenazan con desacoplar el comportamiento del billete verde de los tipos de interés.
En este nuevo escenario, un repunte en la rentabilidad de los bonos ya no es sinónimo de una divisa más fuerte, lo que obliga a los inversores a replantear sus estrategias de cobertura y protección.
Principales puntos de acuerdo sobre elecciones y dólar
Un gobierno dividido / bloqueo político frena el impulso fiscal y debilita al dólar por crecimiento: Ambas gestoras coinciden en que un Congreso dividido (o control demócrata) limitará la aprobación de nuevos estímulos o recortes fiscales. Esto reducirá el crecimiento económico relativo de EE. UU. y recortará la ventaja de los diferenciales de tipos de interés, lo cual ejerce una presión bajista sobre el dólar.
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La subida de rentabilidades de bonos no equivale automáticamente a un dólar más fuerte: Ambas gestoras enfatizan que la relación histórica positiva entre rentabilidades a largo plazo y el dólar se ha debilitado o roto. Si el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro está motivado por primas de riesgo fiscal, dudas sobre la sostenibilidad de la deuda o mayor inflación (en lugar de por un mayor crecimiento económico), esto no apoyará al dólar e incluso podría debilitarlo.
Escenario de «Red Sweep» (mantenimiento del control republicano): Crecimiento inicial vs. Dudas de sostenibilidad fiscal: Coinciden en que un control republicano total permitiría mayor expansión o estímulo fiscal, impulsando la demanda interna y apoyando inicialmente al dólar.

Sin embargo, ambas advierten que los mayores déficits fiscales y la emisión de deuda intensificarán las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda pública a largo plazo.
Persistencia del poder ejecutivo en materia de comercio y aranceles: Ambas destacan que, con independencia de la composición del Congreso, la Administración/Presidencia mantendrá competencias ejecutivas clave en materia de política comercial y proteccionismo.
Matices diferenciadores
Impacto institucional de una «Blue Sweep» o Congreso dividido en el dólar: JSS SAM argumenta que un mayor control demócrata reforzará la confianza en las instituciones estadounidenses, reducirá la prima de riesgo político y protegerá la independencia de la Reserva Federal, lo que compensará parcialmente la debilidad del dólar y ayudará a restablecer la correlación positiva entre los rendimientos de los bonos y la divisa.
Schroders: Considera que un gobierno dividido puede elevar la volatilidad e incertidumbre política (e.g., enfrentamientos por el techo de gasto y deuda en 2027). Por ello, sostiene que el dólar podría perder parte de su función tradicional como activo refugio durante episodios de aversión al riesgo.
Nivel de riesgo percibido sobre la posición del dólar frente a inversores extranjeros: Schroders: Pone un énfasis importante en los desequilibrios de los «déficits gemelos» (fiscal y cuenta corriente). Señala que los inversores extranjeros en renta variable están poco protegidos contra la depreciación del dólar y que pequeños cambios en sus coberturas o comportamiento podrían desencadenar salidas sustanciales.
JSS SAM: Se centra principalmente en el equilibrio cíclico estándar (crecimiento relativo, diferenciales de tipos y primas de incertidumbre política), considerando las elecciones más bien como un catalizador a corto plazo antes que como una amenaza a los flujos globales de capital hacia activos de EE. UU.

Elecciones como catalizador para la prima de riesgo
En definitiva, tanto Schroders como J. Safra Sarasin coinciden en que el impacto de las elecciones de medio mandato trasciende el mero resultado político: las elecciones actuarán como un catalizador para reevaluar la prima de riesgo fiscal e institucional de EE. UU.
Mientras que un resultado de gobierno dividido (o victoria demócrata) frena los estímulos adicionales y modera el crecimiento económico de EE. UU. (presionando a la baja al dólar), una «Red Sweep» republicana ofrecería un impulso al crecimiento a corto plazo a costa de elevar las alarmas sobre el elevado déficit fiscal y el sobreendeudamiento estatal.
La principal lección para los inversores es que la relación histórica entre la subida de tipos/bonos y la fortaleza del dólar ha dejado de ser mecánica: si los rendimientos suben impulsados por la incertidumbre fiscal y la inflación en lugar del crecimiento, la divisa estadounidense puede debilitarse y perder parte de su carácter tradicional de activo refugio. Ante este panorama, la flexibilidad, la diversificación global de divisas y la moderación del apalancamiento serán clave para navegar la volatilidad futura.





