El euro cae a mínimos de cinco meses frente al dólar y la libra pese a dos subidas de tipos del BCE

El índice del dólar alcanza máximos de 18 meses tras el IPC del 3,7% en Estados Unidos. La prima de riesgo francesa, por encima de los 150 puntos básicos, deja al BCE sin margen para defender la divisa.

El euro ha caído esta semana a mínimos de diecisiete meses frente al dólar y de dieciséis frente a la libra, y lo que me interesa no es la magnitud del movimiento, sino lo que revela: dos subidas de tipos del BCE no han bastado para sostener la moneda única. La divisa se intercambió el miércoles en torno a 1,111 dólares, su nivel más bajo desde mediados de mayo de 2025, y rebotó el jueves hasta 1,121 dólares. Frente a la libra tocó 0,842, mínimo desde principios de junio del año pasado.

Desde finales de agosto, el euro pierde más del 5% frente al billete verde y cerca del 2% contra la libra desde finales de septiembre. La recuperación del verano ha quedado revertida por completo.

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Un dólar resurgente: el IPC del 3,7% en Estados Unidos lo cambia todo

La otra cara del cruce euro-dólar es un billete verde que ha recuperado el pulso. El índice del dólar alcanzó el miércoles máximos de dieciocho meses después de conocerse que el IPC estadounidense subió al 3,7% en septiembre, por encima de lo que esperaba el consenso. El dato duplicó aproximadamente las apuestas de los operadores a favor de una subida de la Reserva Federal en la reunión del 28 de octubre.

  • IPC de Estados Unidos: 3,7% en septiembre, por encima de las previsiones y muy lejos del objetivo del 2%.
  • Tipo oficial de la Fed: 3,75%-4,0%, en terreno claramente restrictivo.
  • Tipo de depósito del BCE: 2,5%, tras la subida de 25 puntos básicos del 10 de septiembre.
  • Inflación de la eurozona: 3,8%, máximo de tres años.

El diferencial de tipos juega en contra del euro por partida doble. Estados Unidos parte de un nivel más alto y el mercado descuenta otro movimiento antes de que acabe octubre. Europa sube tipos desde un suelo históricamente bajo y por una razón incómoda: el shock energético derivado de la guerra de Irán golpea a la eurozona con más fuerza porque importa casi toda la energía que consume.

Los operadores dan por hecho que el BCE mantendrá los tipos en la reunión del 29 de octubre y volverá a subirlos en diciembre. El debate interno, sin embargo, no está cerrado.

«La solución primaria y primera está en casa, en Francia […], y tiene que ver con las políticas fiscales.» — Christine Lagarde, presidenta del BCE, reunión anual del FMI y el Banco Mundial en Bangkok, 14 de octubre de 2026

«Probablemente vamos a tener que volver a subir los tipos.» — Pierre Wunsch, gobernador del Banco Nacional de Bélgica, 14 de octubre de 2026

Francia y el shock energético: el lastre que ningún tipo compensa

Si el euro está pagando algo, es la prima de riesgo fiscal francesa. El spread entre el bono galo y el alemán a diez años superó los 150 puntos básicos a comienzos de mes, el nivel más alto desde la crisis de deuda del euro de 2011. La deuda pública francesa alcanzó el 119% del PIB al cierre de junio de 2026, unos 3,59 billones de euros y el doble del umbral europeo del 60%.

El presupuesto francés para 2027 pretende ahorrar unos 54.000 millones de euros y rebajar el déficit al 5% del PIB desde el 5,4% previsto para este año. Su tramitación arrancó el martes en una Asamblea dividida y con protestas estudiantiles que reclaman más financiación educativa.

En el Consejo de Gobierno del BCE hay división. El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, señaló a comienzos de mes que «no hay por ahora señales claras de que la inflación se haya trasladado a la fijación de precios y salarios», mientras el belga Wunsch apuesta por subir de nuevo. La diferencia importa: si la subida europea responde a un shock de oferta y no a una demanda recalentada, atrae menos capital y sostiene peor la divisa.

Al otro lado del canal de la Mancha, los datos sólidos de actividad han disparado las apuestas a una subida del Banco de Inglaterra en noviembre, lo que da soporte a la libra. El euro queda en una pinza: dólar fuerte por inflación, libra fuerte por crecimiento y Francia débil por sus cuentas.

Lo que veo: una moneda que descuenta riesgo fiscal antes que tipos

El episodio me recuerda más a 2011 que a 2022. En la crisis del euro de hace quince años, el mercado dejó de mirar el tipo oficial del BCE y empezó a mirar los balances nacionales; la moneda única se sostuvo cuando se despejó la duda fiscal, no cuando subieron los tipos. Ahora ocurre algo parecido: el euro descuenta riesgo fiscal. Las dos subidas de este año, la del primer semestre y la del 10 de septiembre, no han bastado para impulsar la cotización.

Hay una contradicción que los datos no resuelven. Si la inflación europea del 3,8% viene de la energía y no de salarios y precios, el BCE sube tipos para defender una moneda que se debilita por el precio de esa misma energía importada. Si el presupuesto francés descarrila en el Parlamento, la prima de riesgo ampliará el diferencial y el euro buscará suelo por debajo de los 1,11 dólares. El hito a seguir es la decisión del BCE del 29 de octubre; antes, este viernes, se publica el dato definitivo de inflación de la eurozona.

🌍 El impacto en España y Europa

La traducción para el bolsillo español depende de tres canales.

  • Euríbor e hipotecas: si el BCE sube tipos en diciembre, la referencia a doce meses trasladará el movimiento a las revisiones hipotecarias del primer trimestre de 2027.
  • Poder adquisitivo: un euro más flojo encarece cada barril importado y cada compra facturada en dólares, presión directa sobre el consumo español.
  • IBEX y empresas: los exportadores con ingresos en dólares mejoran su facturación al convertir; los importadores y las endeudadas en divisa pagan más. La cita electoral del 29 de noviembre añade incertidumbre al bloque justo cuando Bruselas examina los presupuestos nacionales.

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