Strategy compra otros 267 BTC y eleva su tesorería a 848.517 Bitcoin

Es la tercera compra del mes y eleva el gasto de octubre a 73 millones de dólares. La empresa afronta ahora la amenaza de quedar fuera de los índices de MSCI, lo que reduciría el dinero institucional que la sostiene.

Strategy ha comprado otros 267 bitcoin por algo más de 22 millones de dólares y eleva su tesorería a 848.517 monedas, valoradas en 69.500 millones de dólares a los precios de este lunes. La operación, confirmada en la comunicación periódica que la compañía remite a la SEC, es la tercera que la empresa cierra en octubre.

El detalle importa más que el titular. La semana anterior había comprado 250 BTC por otros 22 millones; ahora repite el importe para quedarse con 17 monedas más. Entre las tres operaciones del mes, el desembolso asciende a 73 millones de dólares, lo que implica que la primera compra de octubre fue de mayor tamaño que las dos siguientes. Desde agosto de 2020, cuando la entonces MicroStrategy anunció que aparcaba su caja en bitcoin, acumula un gasto cercano a 64.000 millones de dólares y se ha convertido en el mayor tenedor corporativo del activo.

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El cálculo que sale de dividir esas dos magnitudes —gasto total entre monedas en cartera— sitúa el precio medio de compra en torno a los 75.400 dólares por bitcoin. Con la valoración actual de la tesorería, que implica un bitcoin cerca de los 81.900 dólares, la posición agregada está ligeramente en beneficios, en el entorno de un 8%. Cuatro años y medio de compras sostenidas para un margen de un dígito.

La acción (NASDAQ: MSTR) subía cerca de un 2% en la mañana del lunes en Nueva York, hasta unos 139 dólares. El dato aislado engaña. En el último mes el valor cae un 17% y en lo que va de año pierde un 11%. La compañía dejó de ser hace tiempo un simple vehículo de exposición a bitcoin: hoy es también un emisor de deuda y de acciones preferentes que tiene que gestionar.

Ahí está la letra pequeña. El mismo documento recoge una recompra de 193,1 millones de dólares de sus acciones preferentes STRC, un instrumento híbrido entre acción y bono: paga un rendimiento fijo, se colocó con un valor nominal de 100 dólares y cotiza por debajo de ese precio cuando la volatilidad aprieta, o cambian los índices en los que se incluye. Emitir ese papel y recuperarlo después con descuento alivia la factura de la financiación, pero no la hace desaparecer.

El frente incómodo está en otro sitio. La semana pasada, MSCI —la firma que construye las cestas que replican miles de fondos de inversión en todo el mundo— comunicó que avanza con la propuesta de definir y clasificar a las compañías no operativas como no elegibles para entrar en sus índices globales. Traducido: si Strategy queda fuera de esas cestas, sale del índice. Y un fondo indexado no opina: replica una lista y, si el valor no está, lo vende.

Comprar bitcoin con deuda funciona mientras el precio sube y alguien te financia. Cuando una de las dos patas falla, el castillo se sostiene con recompras y descuentos.

Tres compras en octubre: 73 millones y 848.517 bitcoin en caja

La cifra redonda del anuncio esconde una mecánica sencilla que conviene entender. Strategy no sale a comprar bitcoin cuando el mercado se pone interesante: ejecuta un programa casi mecánico con el dinero que levanta en los mercados de capitales. Si vende deuda o acciones preferentes, compra monedas. Si el precio baja, compra igual. Esa disciplina explica que haya comprado en prácticamente todos los tramos del ciclo, desde los 10.000 hasta los 100.000 dólares, y también que su precio medio quede tan alejado del máximo histórico.

Para el inversor particular, el mensaje tiene dos lecturas. La primera es que la compra de 267 BTC mueve poco el mercado por sí sola: equivale a un 0,03% de una tesorería de 69.500 millones. La segunda es que cada anuncio semanal funciona como termómetro del apetito institucional. Cuando las compras se espacian, el sector lo nota.

Cómo afecta al accionista de MSTR: descuento, recompras y el riesgo del índice

Quien tiene MSTR en cartera mira hoy tres variables y no el titular del lunes. La primera es el precio de bitcoin: la acción se ha convertido en una apuesta apalancada sobre él, con la diferencia de que aquí el apalancamiento se paga en intereses y dividendos, no en un bróker.

La segunda es el coste de esa financiación. La empresa coloca acciones preferentes con rendimiento (STRF, STRC, STRK y STRD) para seguir comprando sin diluir en exceso al accionista común, y esas series llevan meses negociándose por debajo de su valor nominal. Recientemente, la compañía ha apostado por recomprarlas con descuento, una operación que mejora la foto del balance pero consume caja que, en teoría, estaba destinada a bitcoin.

La tercera es la permanencia en los índices, y es la que puede doler. Los fondos que replican el MSCI Global Investable Market Indexes no eligen valores: los reciben asignados. Una exclusión obligaría a muchos a deshacer posiciones por mandato, con independencia de lo que opinen sus gestores. La propuesta está en fase de consulta, así que la salida no es automática ni inmediata, pero el mercado ya la ha empezado a descontar en el precio de la acción.

Qué dice esta compra del ciclo institucional

Conviene poner la operación en su tamaño real. 267 bitcoin por 22 millones es ruido medido contra una tesorería de 69.500 millones. Lo relevante no es la cifra, es la cadencia. Strategy compra casi todas las semanas desde agosto de 2020, cuando Michael Saylor anunció que la caja de una empresa de software valía más en bitcoin que en el banco. Seis años después, el modelo lo copian Metaplanet en Japón, Semler Scientific en Estados Unidos y una lista creciente de cotizadas pequeñas que lo usan como relato para levantar capital.

El precedente de Tesla sirve para calibrar. La compra de 1.500 millones en 2021 se leyó como una validación del activo; la venta posterior de una parte, como el aviso de que la tesorería se toca cuando hace falta caja. Strategy ha elegido lo contrario: no vende, emite papel y recompra con descuento para seguir acumulando. Es una estrategia coherente y, a la vez, frágil. Depende de que el precio no pase mucho tiempo por debajo de su coste medio y de que el mercado siga comprándole deuda. Si una de las dos condiciones se rompe, el relato cambia de golpe.

Hay además una contradicción de fondo que el sector prefiere no mirar. Buena parte del atractivo institucional de bitcoin se apoyaba en que cotizadas como esta lo metieran en sus balances. Ahora que un proveedor de índices discute si esos balances son una actividad operativa legítima, la pregunta deja de ser cuánto compra Strategy y pasa a ser cuántas otras empresas harían lo mismo sin el paraguas de un índice. Esa respuesta se conocerá antes en las cotizaciones que en los comunicados.

Mientras se resuelve, la maquinaria sigue. Si el guion se mantiene, el próximo lunes habrá otro anuncio con una cifra parecida. La pregunta de fondo no cambia: cuánto tiempo puede una empresa financiar su convicción con deuda ajena antes de que el mercado le pase la factura.


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