Invertir tras la caída de las tecnológicas exige mirar dónde aterriza el dinero. La semana pasada, los valores ligados a la inteligencia artificial encadenaron varias jornadas de pérdidas notables, con la competencia procedente de China y el dato de inflación de Estados Unidos como detonantes señalados por el mercado. Con el peso que el sector ha ganado en los índices, cada correctivo obliga a ajustar carteras por miles de millones.
Los gestores consultados coinciden en el diagnóstico: no hay huida, hay trasvase. Nicolás López, director de Análisis de Renta Variable de Singular Bank, explica que ‘dado que estos episodios no han puesto en cuestión hasta ahora el escenario de expansión de la economía que sustenta el ciclo bursátil global, las correcciones en la IA provocan rotaciones de los inversores.
Carlos González, director de relación con inversores de Cobas AM, apunta que las caídas ‘pueden favorecer una rotación hacia otros sectores y geografías que han quedado fuera del foco del mercado durante los últimos años’. Beatriz Catalán, directora de Inversiones de Ibercaja Gestión, afina el término y habla de rotación selectiva más que de salida de la tecnología.
José Francisco Ibáñez Sagristà, de Tressis, añade el matiz que importa al minorista: el potencial del sector no queda cuestionado, pero la sensibilidad del mercado ante cualquier duda sobre la rentabilidad futura aumenta.
Tres precedentes del Nasdaq y el activo que aguantó en cada uno
Aníbal San Miguel Bielsa, gestor de fondos en Tesys AF, ordena los tres correctivos más relevantes del Nasdaq de los últimos cinco años. El primero fue el endurecimiento monetario de la Reserva Federal en 2022, con una caída en precio del -35%. Ganaron las utilities, el oro y la energía, esta última empujada por el conflicto bélico.
Cada corrección del Nasdaq deja un patrón: el dinero no abandona la bolsa, cambia de sector con una disciplina que rara vez se anticipa.
El segundo llegó en abril de 2025, con los aranceles anunciados durante el llamado Liberation Day. El índice tecnológico perdió más de un 20% y los menos castigados fueron el consumo defensivo y la salud.
El tercero se produjo a comienzos de 2026. El temor a que la IA rompiera los modelos de negocio del software llevó al Nasdaq a ceder un 11%. Esta vez ganaron utilities, industriales y energía, esta última impulsada por el conflicto en Oriente Medio.
Utilities, salud y consumo básico: los activos que se refuerzan
Las utilities repiten en dos de los tres episodios, y no solo por su perfil defensivo. La demanda eléctrica asociada a los centros de datos les da una pata de crecimiento. López subraya que ‘hay compañías relacionadas con el super-ciclo de inversión en centros de datos en sectores como industria, materiales y utilities, cuyas fluctuaciones también guardan cierta correlación con las de la IA.
Catalán identifica salud, consumo estable e incluso lujo como los sectores que ‘han reaccionado muy positivamente estos días. Desde Tressis añaden que sectores como salud consumo básico o los seguros pueden ganar atractivo por ‘motores de crecimiento diferentes y una menor dependencia del ciclo inversor de la inteligencia artificial’.
En el correctivo más reciente, López detecta ‘una marcada rotación desde semis y otros valores IA hacia sectores defensivos como Salud y Consumo básico’, mientras financiero e industria también han sufrido.
San Miguel baja al detalle de compañías. En salud cita Fielmann, Synsam y Vertex Pharmaceuticals, negocios en los que ‘el cliente no puede prescindir de su producto: medicamentos, gafas, audífonos… Y en consecuencia la generación de caja permanece estable’. En alimentación señala Savencia, Vidrala y Elopak por su exposición a consumo rutinario.
Cobas no se limita a lo defensivo. González encuentra valor ‘en energía, industria y consumo cíclico, donde existen compañías con buenos fundamentales, elevada generación de caja y cotizaciones atractivas’. Por geografía, Europa y determinados mercados asiáticos ofrecen precios más razonables que Estados Unidos. Catalán ve en Europa una composición sectorial más diversificada, lastrada hoy por el conflicto geopolítico y la prima de riesgo francesa, ambos con potencial de catalizador positivo si se despejan.
Una parte del dinero sale directamente de la renta variable. La sesión del jueves 15 de octubre combinó un correctivo severo en la IA con un repunte de las compras de deuda pública y una caída de los intereses exigidos. Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, lo describe como un flight to quality: ‘parte de las inversiones que salen del sector tecnológico se están canalizando hacia la deuda pública’. Catalán mantiene la apuesta por soberana europea en la parte media de la curva y corporativa de alta calidad. Del Pozo suma bonos estadounidenses, con el riesgo de divisa como tarea pendiente, y ve sobrerreacción en la prima de riesgo de Francia.
Rotación no es huida, pero comprar defensivo solo por defensivo también cuesta caro
Los tres precedentes comparten un patrón incómodo: ninguno duró más de unos meses. Quien rotó tarde, después de ver la subida del sector defensivo, compró el refugio en máximos y pagó la reversión. Ese riesgo no aparece en las listas de beneficiarios.
Hay además una contradicción que conviene mirar de frente. Las utilities se han vuelto un híbrido: son defensivas, sí, pero su nueva pata de crecimiento depende del mismo gasto en centros de datos que sostiene el rally de la IA. Si el capex de infraestructura se frena, el refugio pierde media tesis. Vender tecnológicas para comprar utilities no siempre es diversificar; a veces es rotar el mismo riesgo con otro nombre.
La prueba llegará con la temporada de resultados del tercer trimestre, que se concentra entre finales de octubre y noviembre de 2026. Si los grandes hiperescaladores mantienen sus planes de inversión, esta corrección se habrá parecido más a una pausa que a un cambio de ciclo, y la rotación se deshará con la misma rapidez con la que llegó. Si los recortan, la conversación sobre activos refugio será otra cosa.




