La carrera por la presidencia del Banco Central Europeo ya tiene un nombre español en la pole. El presidente del Eurogrupo, el griego Kyriakos Pierrakakis, ha situado al exgobernador del Banco de España Pablo Hernández de Cos entre los dos únicos candidatos que contempla para sustituir a Christine Lagarde.
El otro es el holandés Klaas Knot. En sus contactos informales con los ministros de Economía de la eurozona, Pierrakakis ha subrayado un detalle que pesa: De Cos no solo tiene el respaldo de Pedro Sánchez, sino también el de Alberto Núñez Feijóo. El propio presidente del Eurogrupo, militante del PPE, lo describe como una ventaja.
España nunca ha ocupado la presidencia del BCE desde su creación en 1998. Son 28 años de ausencia en el cargo que decide los tipos de la eurozona. Lagarde agota mandato en octubre de 2027, aunque su salida podría adelantarse varios meses si se confirma su salto al Foro Económico Mundial.
Nada de esto está cerrado.
El respaldo cruzado llegó con hechos. En la reunión de líderes del PPE celebrada en Bruselas el pasado 15 de octubre, Feijóo defendió la candidatura de De Cos ante el canciller alemán, Friedrich Merz, y ante el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis. Ambos participarán en la decisión final.
Ninguno de los primeros ministros populares está por hacer favores a Sánchez ahora, pero el cálculo cambia si el PP llega al Gobierno. Y si la cita decisiva se celebra en el último Consejo Europeo del año, será el presidente en funciones quien se siente a la mesa.
España llega a su mejor oportunidad para presidir el BCE en el peor momento político: en pleno período electoral y con el plan presupuestario sin presentar.
El calendario: 28 de octubre, noviembre y la cumbre de diciembre
La operación tiene tres hitos. El primero es el 28 de octubre, cuando vence el plazo europeo para presentar candidaturas al puesto de la consejera alemana Isabel Schnabel. El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, ya ha avisado de que quiere que esa silla siga en manos germanas. Traducción: Berlín renuncia a pelear la presidencia y se conforma con un asiento influyente en el comité ejecutivo.
El segundo hito puede llegar en noviembre. Lagarde acaricia la idea de presidir el Foro Económico Mundial de Davos e irse antes de tiempo, para que sea Emmanuel Macron —y no una eventual sucesora como Marine Le Pen— quien participe en el diseño de su relevo. El contrapunto es delicado: Francia está en el punto de mira de los mercados por el descontrol de su deuda. El ministro italiano Giancarlo Giorgetti ya ha reclamado públicamente a Lagarde que se aclare.
Queda el tercero: la cumbre de diciembre. Ahí podría cerrarse un paquete con hasta cuatro sillas en el BCE, lo que permitiría a Italia y a otros países repartirse cromos. El gobernador del Banco de Italia, Fabio Panetta, vigila esas oportunidades. Y no solo está en juego la presidencia: el mandato del economista jefe, el irlandés Philip Lane, concluye en breve, y París ya ha reclamado ese puesto, que nunca ha ocupado un francés.

Halcón contra paloma: lo que se juega la prima de riesgo española
Los dos perfiles no son simétricos para la deuda periférica. Knot arrastra fama de halcón desde su etapa al frente del banco central holandés y no convence en los países del sur. De Cos tiene reputación de paloma y puede arrastrar apoyos en la zona meridional, aunque genere dudas en el norte. Si ganara el holandés, quedaría libre una cuarta silla, la del también neerlandés Frank Elderson. De Cos ya ha trasladado a Feijóo y a Carlos Cuerpo que aceptaría la presidencia, pero no ese asiento.
Si solo quedara ese cargo para España, se abriría una ventana para el actual gobernador, José Luis Escrivá. Aunque sería más fácil conseguirla para una mujer, por el equilibrio de género que Bruselas intenta mantener en el consejo. Son detalles que explican por qué la negociación se presenta larga y por qué nadie debería dar el asiento por seguro.
Hay un problema de fondo. La elección más importante de la eurozona en ocho años sorprende a España en período electoral, con un Ejecutivo en funciones y sin Presupuestos. El país es la única gran economía de la UE que lleva tres años sin presentar en octubre su plan presupuestario. Y en el último informe de la Comisión Europea sobre fondos, España fue el único Estado al que se aplicó un reversal: 626 millones de euros por incumplimiento en la temporalidad de la Administración.
Ahí está la contradicción. El doble respaldo de Sánchez y Feijóo es la mayor ventaja de De Cos y, a la vez, la prueba de que España solo llega fuerte cuando sus dos grandes partidos empujan a la vez.
Lo que descuenta el IBEX 35 y lo que no
Para el inversor español, la pregunta no es quién gana, sino qué implica cada escenario para el bono y para la bolsa. Un presidente del BCE con perfil de paloma tiende a comprimir la prima de riesgo de los periféricos: menos tipos reales, más apetito por duration y un diferencial frente al bund alemán más estrecho. Un halcón en Fráncfort hace lo contrario. Y ninguno de los dos escenarios está descontado hoy.
El mercado de deuda no descuenta aún ninguno de los escenarios: ni la compresión de prima de una presidencia paloma, ni la tensión que abriría un halcón.
Mi lectura es que el mercado de deuda lleva meses mirando más a la política fiscal francesa que a la sucesión de Lagarde. Ahí está el riesgo real. Si París pierde el control de su déficit, la prima española se contagiará antes de que el BCE tenga nuevo presidente.
En renta variable el efecto llega por tres vías: el coste de financiación de los bancos del IBEX 35, el diferencial de tipos que sostiene el margen del sector, y el apetito por utilities y renovables, muy sensibles al precio del dinero. Con un presidente paloma, los valores más endeudados del selectivo respiran. Con un halcón, la presión vuelve al yield y a las valoraciones.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: No hay una acción que reaccione, porque el BCE no cotiza. El impacto se traslada al IBEX 35 y a la prima de riesgo española, con España acumulando 28 años sin ocupar la presidencia y el mandato de Lagarde expirando en octubre de 2027.
Clave técnica: El diferencial entre el bono español a diez años y el bund alemán es el termómetro. Un presidente con perfil de paloma tiende a comprimirlo; uno halcón, a ampliarlo. La horquilla no ha descontado ninguno de los dos escenarios y el primer vencimiento duro es el 28 de octubre.
Apunte macro: El reversal de 626 millones de euros aplicado por Bruselas por la temporalidad en la Administración resume el flanco débil. España llega a la negociación sin plan presupuestario presentado por tercer año y con un Gobierno en funciones.




