Normativa VTC Galicia: la Xunta elimina el preaviso de 15 minutos y la exclusividad del taxi

El texto viaja dentro de la ley de acompañamiento de los Presupuestos de 2027 y llega al Parlamento este lunes 19 de octubre. El VTC seguirá limitado a trayectos interurbanos y los concellos conservarán la potestad de sancionar los tráficos urbanos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Xunta incluye en la ley de medidas fiscales y administrativas que acompaña a los Presupuestos de 2027 el fin del preaviso de 15 minutos para contratar un VTC y la eliminación de la dedicación exclusiva del taxi.
  • ¿Quién está detrás? El Gobierno autonómico gallego, que tramita las autorizaciones VTC por delegación del Estado y que llevará el texto al Parlamento de Galicia este lunes, 19 de octubre.
  • ¿Qué impacto tiene? El taxi podrá contratar hasta tres conductores a tiempo parcial por licencia y sumar una segunda licencia en municipios pequeños; el VTC operará sin espera previa y con publicidad, pero seguirá vetado en los trayectos urbanos.

La normativa VTC de Galicia se flexibiliza: la Xunta suprimirá el preaviso de 15 minutos para contratar el servicio y el taxi perderá la dedicación exclusiva.

El cambio no viaja en una ley sectorial, sino dentro de la ley de medidas fiscales y administrativas que acompaña a los Presupuestos de 2027, el texto que el Ejecutivo autonómico remitirá al Parlamento de Galicia este lunes, 19 de octubre. Retoca dos normas: la ley de transporte público de personas en vehículos de turismo de Galicia, de 2013, y el decreto que la desarrolla, de 2018.

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Del preaviso de 15 minutos a los tres conductores por licencia

En el taxi, el primer cambio muerde el día a día. La ley vigente obliga al titular de la licencia a prestar el servicio personalmente y exige que los asalariados figuren a jornada completa y con dedicación exclusiva. La Xunta elimina esa exclusividad y abre la contratación a tiempo parcial de hasta tres conductores por licencia, que podrán rotar en turnos para ampliar las horas cubiertas del vehículo.

A eso se suma la ampliación a dos licencias en los municipios de menos de 100 licencias, con la que se uniforma el régimen en el rural. Y un cambio administrativo que llevaba años atascado: los concellos con poca población podrán convocar en un solo concurso todas las licencias disponibles sin esperar un año entre convocatorias, una fórmula pensada para esos ayuntamientos que, teniendo cupo, solo pueden ofertar el 10% del total cada ejercicio.

Para el VTC, la novedad estrella es la desaparición del preaviso de 15 minutos. Hasta hoy, contratar un vehículo con conductor en Galicia exigía pedirlo con un cuarto de hora de antelación. El requisito cae, igual que la exigencia de una flota mínima: basta un solo vehículo para obtener la autorización.

Galicia adapta su norma a golpe de sentencia: lo que el Supremo y el Constitucional han tumbado en otras comunidades deja de tener sentido en el texto autonómico.

Los coches VTC podrán además lucir publicidad y signos externos identificativos. Solo Galicia, País Vasco, y Comunidad Valenciana mantenían la prohibición, y el Ejecutivo autonómico la elimina para igualar el régimen al del taxi. En paralelo refuerza la sanción por no comunicar electrónicamente cada servicio al registro habilitado del Real Decreto 785/2021 y suprime infracciones graves que ya habían quedado redundantes o sin objeto.

Por qué la Xunta se mueve ahora: el Supremo ya tumbó los tiempos mínimos

El calendario no es casual. El Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional han anulado los tiempos mínimos de espera que distintas comunidades fijaban entre 15 y 30 minutos, y el Supremo hizo lo propio con las flotas mínimas. Mantener ambos requisitos en Galicia era, a juicio de los servicios jurídicos autonómicos, un pasaporte directo a la anulación.

Hay un segundo motor, más terrenal: la falta de relevo en el rural. En municipios de población dispersa, la jubilación de un titular deja la licencia vacante porque nadie asume el servicio en las condiciones actuales. La flexibilización busca elevar la oferta sin mover el marco competencial. Las licencias VTC siguen siendo de ámbito nacional e interurbano, no habilitan trayectos urbanos, y cuando la Xunta detecta tráficos urbanos remite el informe al concello, que es quien sanciona.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto más visible es de tiempos y de capacidad. El usuario de un trayecto interurbano deja de esperar quince minutos, un cambio útil para el viajero frecuente y para el aeropuerto, no para el trayecto de barrio: el VTC sigue sin poder operar dentro de la ciudad. En la otra orilla, el taxi rural gana músculo con turnos parciales y una segunda licencia en concellos por debajo del centenar.

La zona cero es el rural gallego y, a la vez, las áreas urbanas de Vigo, A Coruña y Santiago, donde se concentra la operativa de Cabify, Uber y Bolt. El dato que resume la pieza es una cuenta atrás que pasa de 15 minutos a cero y un tope de conductores que sube de dos a tres. El pulso está servido: el taxi lee la norma como desahogo, los VTC como un gesto tibio y los ayuntamientos conservan la competencia sancionadora que ya provocó roces con la Xunta. El precedente de la publicidad lo dice todo: solo tres comunidades resistían.

Nuestra lectura es que la Xunta da aire al sector regulado y, al mismo tiempo, blinda el veto urbano del VTC. La asimetría es deliberada. El riesgo está en la ejecución: si los concellos no sancionan los tráficos urbanos, la reforma se quedará a medias. El texto entra en el Parlamento el lunes 19 de octubre; a partir de ahí se abre el plazo de enmiendas y su tramitación correrá en paralelo a los Presupuestos de 2027, con entrada en vigor previsiblemente a comienzos de ese ejercicio.


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