El Parlamento de Letonia aprobó el 15 de octubre un impuesto único del 10% para declarar criptomonedas, con una ventana que se abrirá en la primavera de 2027. La letra pequeña es la que importa: se paga sobre el valor de mercado de lo que tengas, no sobre lo que hayas ganado.
La cámara legislativa, conocida como Saeima, dio luz verde a las enmiendas de la ley del impuesto sobre la renta personal. El texto abre un plazo excepcional para que los residentes pongan en regla sus activos digitales a un tipo conocido de antemano. Falta la parte menos vistosa y más decisiva: los reglamentos que aterrizarán el mecanismo.
El calendario es el dato más concreto de la propuesta. La declaración se podrá presentar entre el 1 de abril y el 31 de mayo de 2027, habrá margen para corregir errores hasta el 30 de junio y el pago vencerá el 23 de julio de 2027 en la cuenta fiscal unificada del país. Tres meses, en la práctica, para resolver algo que llevaba años sin regla clara.
La base imponible no será lo que cada uno pagó por sus monedas, sino su valor de mercado el 31 de diciembre de 2026. Manda el precio de bitcoin, ether o del token que sea en esa fecha. Si el mercado sube hasta fin de año, la factura sube con él. Si se hunde después de declarar, la factura no baja.
El ámbito alcanza a las criptomonedas depositadas en plataformas con licencia de la Unión Europea y también a las que el usuario guarda en carteras de autocustodia, es decir, cuando uno mismo maneja sus claves sin intermediario de por medio. El texto no detalla cómo se acreditarán esos saldos, un punto espinoso para quien tiene fondos fuera de los exchanges.
Diez por ciento sobre el valor, no sobre la ganancia: la diferencia entre pagar por lo que uno tiene y pagar por lo que ha logrado.
Cómo se calcula el impuesto sobre criptomonedas de Letonia
No es un tributo recurrente, sino una foto fija con fecha. Quien compró hace años y acumula plusvalías sin realizar puede encontrar aquí una salida ordenada: un tipo conocido, sin necesidad de reconstruir cada compra con su precio y su día. Quien entró cerca de un máximo, en cambio, se enfrenta a un cálculo incómodo: pagaría un 10% sobre una posición que quizá vale menos de lo que invirtió.
Esa asimetría explica por qué el diseño importa tanto como el porcentaje. El impuesto sobre criptomonedas de Letonia no distingue entre el inversor con beneficios latentes y el que arrastra pérdidas: ambos miran el mismo precio de referencia. El cierre de 2026 se convierte así en la fecha que más pesa de todo el plan.
Quién puede acogerse y quién queda fuera
Hay una restricción relevante en la letra del proyecto: quienes ya afronten procedimientos por problemas fiscales vinculados a ingresos procedentes de criptomonedas no podrán utilizar esta vía. La información publicada no precisa qué tipos de expedientes entran en esa categoría, lo que deja dudas razonables para los casos en revisión.
Para el resto de residentes elegibles, el atractivo es la certeza. Un tipo fijo sobre el patrimonio declarado permite calcular la factura con meses de antelación, algo poco habitual en el sector. Eso sí, la ventana ordena la foto de una parte de las tenencias, no todo el historial de operaciones de cada contribuyente.
La cuenta de inversión: tributar solo al retirar más de lo aportado
El segundo bloque de las enmiendas es más ambicioso y también más difuso. Letonia quiere crear una cuenta de inversión para criptoactivos en la que los movimientos internos no generen impuestos operación por operación. El gravamen aparecería solo cuando los retiros acumulados superen el capital aportado inicialmente.
El acceso quedaría limitado a proveedores de servicios de criptoactivos con licencia europea bajo el reglamento MiCA, el marco que autoriza y supervisa a las empresas del sector en la Unión Europea. La propuesta no fija un tipo separado para ese régimen futuro ni aclara cómo encajarían las comisiones. Todo eso queda pendiente.
Qué dice esta ventana del rumbo fiscal europeo
El contexto no es casual. Los cambios se enmarcan en DAC8, la directiva europea que obliga a los intermediarios a comunicar datos fiscales de sus clientes a las autoridades. Cuando la administración tributaria puede cruzar información con un exchange de otro país, las vías de regularización voluntaria dejan de ser un favor y pasan a ser una estrategia recaudatoria.
Letonia llega a este punto con un historial curioso. Según el borrador original, el país báltico aprobó una exención de un gravamen del 3% para no residentes durante el periodo 2025-2027, una medida pensada para atraer empresas cripto extranjeras. La nueva ventana de declaración convive con ese gesto hacia el capital foráneo, aunque no está claro que ambos programas compartan beneficiarios ni objetivos.
La comparación con España ayuda a situar la magnitud. Aquí, las ganancias por criptomonedas tributan en la base del ahorro, con tipos que van del 19% al 28% sobre el beneficio, no sobre el valor total de la cartera. Esa diferencia de base —ganancia frente a patrimonio— convierte el 10% letón en una cifra menos llamativa de lo que parece a primera vista.
Quedan tres fechas señaladas. El Consejo de Ministros debe aprobar los reglamentos de desarrollo antes del 30 de diciembre de 2026. La ventana se abre el 1 de abril de 2027. Y el pago vence el 23 de julio. Hasta entonces, cualquier cálculo es una estimación con el precio de bitcoin aún por escribir.



