Apollo, el mismo fondo de inversión que compró el 55% del Atlético de Madrid, se encuentra en pleno proceso para hacerse con el control de EasyJet, la gran aerolínea británica que se ha convertido en una pieza clave entre las low cost europeas. Pero la compra todavía debe atravesar el filtro de los reguladores de la Unión Europea, lo que obliga a la directiva de la empresa a prepararse y tomar medidas para evitar un bloqueo a la operación, algo que ya ocurrió con el intento de IAG de hacerse con el control de Air Europa.
Por eso, la empresa ha dado pasos para reformar el consejo operativo de Topco, el holding creado como intermediario para la compra. De ahora en adelante, como lo ha publicado el análisis de AlphaValue, el presidente (chair) del consejo de administración pasa a ser elegido por el propio consejo, en lugar de ser designado directamente por Apollo. Además, los directores de la firma de inversión no podrán formar una mayoría dentro de un consejo ampliado a diez miembros, el cual incluye a un director independiente y a un director en representación de un fideicomiso europeo.
Son pasos tomados para que se mantenga la «identidad europea» de la empresa, a pesar de ser adquirida por una firma mayoritariamente estadounidense. Sin embargo, según el analista Arthur Kuntz, la sorpresa es que Apollo ha conseguido dar este paso sin ceder demasiado control sobre la aerolínea.

«En lo que nos equivocamos fue en esperar que la presidencia —ocupada por un representante de la UE— tuviera voto de calidad; sin embargo, no existe tal voto de calidad, y en caso de empate, la decisión recae en los accionistas de Topco. Asimismo, Apollo conserva facultades que van más allá de las típicas «protecciones para minorías»: sigue siendo necesario su consentimiento para nuevas emisiones de capital, deuda vinculada a capital y gastos de capital que superen los 200 millones de libras fuera del presupuesto. Tampoco se ha materializado la medida más contundente que señalamos: un derecho de veto de la UE sobre la salida. Apollo sigue controlando cualquier proceso de salida, contando con un derecho de arrastre y sin un precio mínimo establecido», sentencia en su análisis.
Aun así, no hay duda de que es una decisión que da menos poder de decisión al fondo norteamericano. El objetivo es que Europa no vea con malos ojos el proceso y deje que la adquisición siga adelante, algo que para el analista parece hoy más probable que ayer.
Una «maniobra política» por EasyJet
El propio Kuntz insiste en que la decisión es una maniobra política inteligente: «La maniobra política de Apollo es astuta: realizan concesiones como medida de precaución para evitar que Bruselas se esfuerce en ralentizar la operación», insiste, señalando además que, para AlphaValue, la compra se está realizando por debajo del valor real que podría alcanzar la aerolínea.

«A nuestro juicio, sigue siendo un precio barato para EasyJet, especialmente si tenemos en cuenta que Barclays valora las acciones resultantes de la conversión en un rango de 579-639 peniques, aplicando un descuento por falta de liquidez, lo que refuerza nuestra recomendación de no realizar dicha conversión. Mantenemos que los 715 peniques representan únicamente el precio de cierre de la subasta, y no el valor real de EasyJet. Seguimos manteniendo nuestro precio objetivo de 850 peniques», sentencia la firma.
La complejidad de las instituciones europeas
Lo cierto es que no debería ser una sorpresa que desde Apollo quieran adelantarse a las revisiones de la Unión Europea. La realidad es que la empresa debe de haber visto las complejidades en el intento de IAG de hacerse con el control de Air Europa, o lo difícil que ha sido conseguir un comprador viable para TAP en Portugal precisamente por este tipo de limitaciones. Y es que, aunque el sector tiende a la consolidación, desde Bruselas se sigue dando prioridad a la competencia.
De momento, todavía tienen que conseguir la aprobación de varios países europeos donde operan, incluyendo a España, Italia y Austria. Se suman las instituciones de algunos destinos clave dentro del Viejo Continente pero fuera de la UE, como la FOCA (Suiza) y la UK CAA (Reino Unido).
Ya se han cumplido cinco condiciones regulatorias previas: el control de fusiones en Alemania y el Reino Unido, junto con las autorizaciones de inversión extranjera en Austria, Francia y Malta. La previsión actual es completar la transacción antes de que finalice el primer trimestre de 2027, contando con una fecha límite (long-stop date) fijada para el 6 de agosto de 2027 para absorber posibles demoras políticas o administrativas.




