Gregorio Hernández: la crisis de deuda de EEUU no hundirá la bolsa, es oportunidad de compra

El creador de Gregorio Hernández-IF y Dividendos descarta que la deuda japonesa y estadounidense colapsen el sistema financiero. Ve probable una corrección bursátil del 15% al 20% y la interpreta como una ventana de compra para el inversor paciente.

Gregorio Hernández no cree que la crisis de deuda que estos días llena titulares vaya a hundir la bolsa. En su último análisis, el responsable del canal Gregorio Hernández-IF y Dividendos sostiene que la combinación de deuda japonesa, deuda estadounidense y un yen debilitado no hará colapsar el sistema financiero, y que la corrección bursátil que probablemente llegue debería leerse más como oportunidad de compra que como una señal de alarma.

Con los encabezados catastrofistas el presentador es especialmente duro. Vienen diseñados, dice, para generar adicción a la información, y ese es a su juicio uno de los peores hábitos que puede cultivar un inversor. Quien concluye de forma habitual que todo se va a hundir no está describiendo la realidad: está dejándose arrastrar por sus emociones negativas.

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El yen, la deuda japonesa y el origen del problema

El punto de partida que plantea el vídeo es el estancamiento prolongado de la economía japonesa. La receta que se aplicó allí fue emitir mucha deuda pública y llevar los tipos de interés prácticamente a cero, lo que permitió engordar el pasivo pagando muy poco por él.

La consecuencia es que la deuda nipona lleva años ofreciendo rentabilidades tan bajas que resulta poco atractiva para sus propios ahorradores. De ahí que muchos inversores de Japón hayan canalizado su dinero hacia bonos en dólares, donde obtenían entre un 3% y un 4% frente al 0,5% del bono local. Esa huida ayuda a explicar el cruce yen-dólar: una zona razonable entre 100 y 120 hasta 2022 y una debilidad creciente desde entonces, cuando la Reserva Federal subió tipos y el Banco de Japón los mantuvo.

Según explica Hernández, el gobierno japonés maneja un umbral claro: que el yen no caiga de forma sostenida por debajo de 160. Para evitarlo, la herramienta natural consiste en vender bonos estadounidenses y comprar yenes con ese dinero.

Esto no va a hundir la economía ni a colapsar el sistema financiero, e incluso puede ser sano que pase lo que ahora todo el mundo teme.

— Gregorio Hernández

Por qué Japón tensa los tipos de interés de EEUU

El problema se traslada a Washington. Si Japón vende bonos del Tesoro, Estados Unidos necesita atraer a otros compradores para colocarlos, y eso pasa por ofrecer tipos más altos. El presentador aclara que no hace falta un salto enorme —no espera un bono a diez años en el 8%— para que la bolsa lo note: basta con una diferencia suficiente para empujar a muchos inversores a rotar posiciones.

Los niveles que cita en el vídeo tienen peso: el bono estadounidense a diez años ha superado el 5%, el europeo el 4%, y en el mercado corporativo Google ha colocado emisiones por encima del 6% y Meta por encima del 7%. Son cifras que funcionan como niveles psicológicos y que, en su lectura, animarán a más de un inversor a vender renta variable para comprar renta fija.

Él mismo descarta hacer ese traspaso, aunque considera que habrá suficientes gestores y particulares dispuestos a hacerlo como para provocar un descenso. Y recuerda algo elemental sobre el funcionamiento del mercado: cada inversor sigue estrategias distintas y los rebalanceos entre bolsa y renta fija son movimientos diarios y rutinarios.

Una deuda del 130% del PIB cambia el matiz

La magnitud del asunto depende del punto de partida. Hernández señala que Estados Unidos afronta una situación fiscal delicada, con una deuda pública en torno al 130% del PIB, frente al 100% aproximado de España. Su comparación es doméstica: igual que una hipoteca se juzga en función del sueldo, la deuda hay que leerla en relación con la capacidad de un país para generar riqueza.

No es el fin del mundo, insiste, pero sí un nivel alto de deuda: el país ya paga más intereses por su pasivo de lo que destina a defensa. Por eso le sentaría especialmente mal tener que encarecer su financiación por culpa del yen.

La solución ideal, según su análisis, sería recortar el gasto público en ambos países. Reconoce que no espera un ajuste profundo, pero sí una moderación respecto a los planes previstos. Y ahí detecta un efecto colateral positivo: ese freno podría acelerar el final de los conflictos en Ucrania e Irán, con menor gasto, menos inflación y una economía algo más equilibrada.

Una caída del 15% al 20% sería sana

El creador no esquiva la pregunta del título. Considera que la probabilidad de ver una corrección es alta, bastante alta, y que es mas sensato esperar un retroceso que ignorarlo. Eso sí, pide calma: que la bolsa caiga de vez en cuando es normal y saludable.

Su razonamiento es casi de manual. Si la bolsa nunca cayese, invertir parecería una ganancia segura e indefinida y se acabaría formando la mayor burbuja de la historia, con un final previsiblemente malo. Por eso la corrección cumple una función. En sus gráficos del Euro Stoxx 50 y del DAX identifica figuras de techo —una estrella del atardecer— y apunta que un retroceso del 15% al 20% desde máximos sería deseable por dos motivos: permitiría comprar más barato y haría más sólidas las subidas posteriores.

Cinco lecciones prácticas para la cartera

Del análisis se extraen consecuencias operativas. La primera: quien invierte por dividendo no debería vender, y tampoco le parece el momento de entrar con todo en el índice. La segunda: si se opera a medio plazo, sí toca revisar las posiciones que hayan subido mucho en el último año.

La tercera afecta a la renta fija. Si el bono estadounidense llegara al 6% y el europeo al 5%, sí vería sentido en mover parte del dinero a corto plazo hacia renta fija a largo plazo, aunque sin exagerar, porque recuerda que el dinero de verdad está en la bolsa. La cuarta: quien compre durante la caída debe ceñirse a acciones adecuadas a su estrategia, sin mezclar criterios de una y de otra. Todas las empresas sirven para alguna estrategia, dice, pero ninguna sirve para todas.

La quinta lección es más amplia. Su estrategia de dividendos sigue siendo la que recomienda a la mayoría por una razón práctica: es la que menos tiempo exige. Y añade una reflexión de fondo sobre el euro, que considera preferible a una moneda propia, y sobre el ciclo: espera inflación alta unos meses, pero también un crecimiento económico relevante en los próximos años, con bolsas al alza en ese horizonte.

Qué significa esto para el inversor de a pie

El escenario que describe el vídeo encaja con un ciclo de tipos altos que no se resuelve de un trimestre para otro. Japón arrastra desde hace décadas una de las ratios de deuda pública más elevadas del mundo desarrollado, muy por encima del 200% de su PIB según los organismos internacionales, y su política monetaria ha dependido durante años de mantener la curva bajo control. Cualquier normalización allí tiene efectos globales.

Para el lector, la lectura práctica es menos dramática de lo que sugieren los titulares. La coherencia con la estrategia pesa más que el acierto puntual: quien tiene una cartera construida con criterio no necesita desmontarla porque el bono americano roce el 5%. Lo que sí conviene es tener munición preparada, revisar la calidad de lo que se posee y aceptar que una caída del 15% o el 20% no es una tragedia, sino el precio habitual de estar invertido a largo plazo.

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También merece la pena separar dos planos que suelen confundirse. Una cosa es la volatilidad, que es ruido y forma parte del juego, y otra muy distinta es un problema estructural del sistema financiero, que es lo que el canal descarta de plano. Confundirlos lleva a vender en el peor momento y a lamentarlo después.

La conclusión del vídeo, en fin, invita a invertir la carga de la prueba: si algo es sano que ocurra, quizá no haya que temerlo. ¿Tienes preparada tu lista de compras para la próxima corrección o vas a esperar a que los titulares te digan qué hacer con tu cartera?

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Gregorio Hernández-IF y Dividendos en YouTube.


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