La caída de ventas de smartphones toca el 20% interanual en el tercer trimestre, el peor dato desde 2012. Los precios suben otro 20% en lo que va de año por la escasez de memoria DRAM y NAND, y la gama baja empieza a desaparecer de los catálogos. Lo que arrancó como un problema de suministro se ha convertido en la excusa perfecta para dejar de fabricar móviles baratos.
Claves de la operación
- Los precios suben un 20% en lo que va de año. El encarecimiento de la DRAM y la NAND eleva el ticket por unidad, no el volumen de negocio.
- La gama baja pierde 230 millones de unidades al año. Los móviles de menos de 200 dólares caerán un 40% hasta 2030 mientras el resto del mercado crece un 26%.
- Los operadores españoles pierden su palanca de retención. Sin terminales asequibles, la financiación a 36 meses deja de captar clientes en el segmento de menor renta.
Counterpoint Research cifra la contracción en el 20% interanual entre julio y septiembre de 2026, la peor lectura para un tercer trimestre desde 2012. El encarecimiento de la memoria ha empujado los precios un 20% en lo que va de ejercicio. Nadie discute ya el diagnóstico: menos unidades, más caras y con mejor margen por aparato.
La previsión que la consultora publicó hace un mes dibuja el escenario de 2030: unos 1.200 millones de móviles vendidos, prácticamente los mismos que en 2025. El volumen vuelve. El reparto, no. Los terminales de menos de 200 dólares caerán un 40%, más de 230 millones de unidades menos al año, mientras los de 200 dólares o más crecerán un 26%.
La pista incómoda está en la gama media. Si quien compraba un móvil de 150 dólares hubiera saltado a uno de 300, esa franja habría crecido. Se queda plana. Solo una parte del comprador sube de escalón; el resto alarga la vida del terminal, se pasa al reacondicionado o, en los países con renta más baja, directamente no llega a tener smartphone. El mercado no se recupera por volumen, sino por ticket medio.
Detrás del cuello de botella hay una competencia que el comprador de móviles perdió hace tiempo. La memoria DRAM y la NAND que no llegan a la cadena de montaje de un terminal barato se van a los centros de datos de inteligencia artificial, que pagan varias veces más por la misma oblea. El cómputo se concentra en la nube y sale del bolsillo de quien menos tenía. La propia Counterpoint advierte de que, sin terminales asequibles, se frena la llegada de nuevos usuarios a Internet en los países con menos recursos.
Los fabricantes no están sufriendo la crisis: la están administrando. Donde antes había una línea de entrada mantenida por inercia comercial, ahora hay una excusa técnica con nombre propio. Counterpoint lo resume con un eufemismo notable, ‘menos disposición a mantener presencia no estratégica’, que en la práctica equivale a dejar de pelear por el cliente que menos gasta.
La escasez de memoria pasará. La decisión de abandonar el móvil barato, no: nadie reabre una línea que ya no da margen.
230 millones de unidades que nadie va a echar de menos en la cuenta de resultados
El argumento oficial es la falta de componentes. El argumento real es la cuenta de resultados. Un terminal de 120 euros deja un margen que los fabricantes consideran insuficiente para cubrir logística, garantía y soporte posventa. La crisis de memoria ha dado a la industria una coartada perfecta: si no hay componentes, no hay modelo, y nadie necesita anunciar una retirada.
Hay un mercado que se recupera por valor y no por unidades. En 2030 se venderán prácticamente los mismos móviles que en 2025, pero un 40% del segmento de entrada habrá desaparecido. La recuperación del volumen no compensa la base perdida. Y eso tiene una derivada que la industria prefiere no mirar: el escalado natural desde la gama baja hacia la media se rompe.
Apple gana una crisis que Xiaomi y Oppo han decidido no pelear
Apple supera por primera vez el 20% de cuota en un tercer trimestre, hasta el 22%, pese a vender menos iPhone que hace un año. Vende menos y pesa más. Una crisis que premia al que ya era premium no es neutral: redistribuye el mercado hacia arriba y deja al resto compitiendo por un comprador que ya no existe en el mismo número.
Xiaomi, que hacía tiempo había colocado su ambición en la gama alta —la serie 18, los plegables, su chip XRING O3—, cae más de un 30% tras recortar gama baja y mercados secundarios. Oppo ha integrado sus operaciones con Realme y OnePlus y desvía el suministro hacia los modelos con más margen. Los fabricantes han entendido que el volumen ya no compra cuota de forma rentable.

La factura española: memoria para la IA, móviles caros para el usuario
En España el golpe llega por dos vías. La primera es la del operador. El terminal ha sido la palanca de retención de los operadores desde que la subvención desapareció hace más de una década y dejó paso a la financiación a 24 y 36 meses. Con la gama baja fuera del catálogo, esa palanca se encarece justo después de la integración de Orange y MásMóvil, un mercado que concentra menos actores y menos presión sobre el precio final.
La segunda vía es la del usuario. El móvil de 120 euros era la puerta de entrada de quien no podía o no quería financiar 400 euros en 36 cuotas. Ese comprador no desaparece: alarga el terminal actual, recurre al mercado de segunda mano , o espera una oferta que cada vez tarda más. La exclusión digital ya es un problema de precio del terminal, y ninguna normativa europea lo ha abordado todavía.
Los planes de centros de datos anunciados en Aragón por AWS y Microsoft explican dónde va la memoria que falta en la cadena de montaje. No hay conspiración: hay un comprador con más capacidad de pago. La pregunta ya no es cuándo bajará el precio de la DRAM, que tardará años, sino si alguien tendrá incentivo para volver a fabricar un móvil de 120 euros cuando la escasez termine. Ningún fabricante ha puesto fecha para volver a 150 euros. La próxima cita para comprobarlo es el Mobile World Congress de Barcelona, en marzo de 2027, y antes las cuentas anuales de Xiaomi, que suelen publicarse ese mismo mes.




