
El 39% de las facturas de autónomos y pymes se cobra con retraso y la demora media ya es de 48,5 días. Son casi seis días más que en la medición anterior, según los cálculos de la fintech Qonto sobre los movimientos de sus propios clientes.
Traducido a la vida real: quien factura el 1 de enero no ve el dinero hasta mediados de febrero. La pyme media solo aguanta 9,6 días de caja, así que ese hueco no se tapa con ahorro. Se tapa con una línea de circulante —el ICO tiene programas específicos para ello—, con un aplazamiento del IVA o, directamente, pagando tarde al proveedor siguiente. La morosidad se transmite hacia abajo como una corriente.
Apenas el 30% de las pymes dispone de reservas para sostener un mes entero de actividad. El resto vive al día. Y cuando el cliente se retrasa, el autónomo sigue pagando la cuota, el IVA del trimestre, el modelo 130 del IRPF y, si tiene empleados, la nómina y los seguros sociales.
El plazo legal son 60 días; la realidad, 80,5
Los datos de una plataforma sirven para ver el corto plazo, pero el problema viene de lejos. En abril de 2026, CEPYME estimó que las facturas emitidas en 2025 se pagaron de media en 80,5 días, un 34% por encima del plazo legal máximo de 60.
El informe de Informa D&B (Cesce) de junio de 2026 colocó a España en el quinto peor puesto de la Unión Europea en pago de facturas, con solo Portugal, Francia, Italia e Irlanda por detrás. España paga tarde y lo hace de forma estructural, no por un mal trimestre.
Hay un detalle que explica por qué el problema se ceba con los pequeños. Las grandes y las medianas han recortado uno o dos días sus esperas en los últimos años. Los autónomos, en cambio, han empeorado dos días desde 2024. El eslabón más débil de la cadena es también el que no puede negociar condiciones.
Un plazo legal que se incumple año tras año deja de ser una norma y pasa a ser una recomendación con buena letra.
El coste agregado da la escala del fenómeno: en el primer trimestre de 2026, los costes asociados a la morosidad rondaban los 3.000 millones de euros para el conjunto del tejido empresarial, según D&B. A esa cifra hay que sumarle lo que cuesta financiarse mientras las facturas duermen en el cajón.
Quién paga tarde: el cliente privado y, casi siempre, el grande
El barómetro del segundo trimestre de 2026 de ATA, la asociación de trabajadores autónomos, sitúa los impagos entre los problemas más citados por el colectivo. El 44,7% de los encuestados declaró haberlos sufrido, más de seis puntos por encima del barómetro anterior, que marcaba un 38,3%.

El reparto de responsabilidades es clarificador. Un 23,4% de los autónomos señala como único culpable al cliente privado; un 14,1% apunta tanto al sector público como al privado; y solo un 7,2% culpa en exclusiva a las administraciones. El foco está en la empresa grande que alarga el pago porque puede, no porque lo necesite.
Y hay una razón práctica por la que muchos no reclaman. El autónomo pesa dos cosas antes de mandar el primer burofax: lo que cuesta el abogado y lo que puede perder si el cliente, que muchas veces es el que más le factura, se molesta. Con una factura de 1.200 euros, la reclamación sale más cara que la espera. Ahí la norma pierde.
Por qué la Ley Crea y Crece no ha movido la aguja
La Ley 18/2022, conocida como Ley Crea y Crece, no inventó el plazo: lo heredó de la Ley 3/2004 de morosidad, que fija 30 días por defecto y permite pactar hasta 60 como máximo. Lo que hizo la norma de 2022 fue añadir obligaciones —reflejar la fecha de pago en la factura, la factura electrónica entre empresas— y dibujar un régimen sancionador. Ese régimen necesita un desarrollo reglamentario para activarse, y ahí sigue el cuello de botella.
Sin sanción efectiva, el incentivo no cambia. Al cliente grande le sale más barato financiarse con tu dinero que pedir un préstamo. Al autónomo le queda la vía legal: reclamar el interés de demora, que en operaciones comerciales es el tipo del BCE más ocho puntos aunque no se haya pactado, y reclamar la deuda por la vía civil dentro de los cinco años siguientes al vencimiento.
La pregunta útil no es si la ley está bien escrita, sino si el autónomo tiene a mano la prueba. Factura con fecha de vencimiento explícita, presupuesto aceptado por escrito y un correo de reclamación enviado el día después del impago valen más que cualquier reforma. Los datos de caja no mejorarán mientras el retraso siga saliendo gratis para quien lo practica.
Guía rápida del trámite
- 📅 Plazos: el máximo legal de pago entre empresas es de 60 días; para reclamar la deuda por la vía civil tienes cinco años desde el vencimiento.
- ✅ Requisitos clave: factura con número, fecha y vencimiento explícito; presupuesto o contrato aceptado por escrito; registro del envío de la reclamación.
- 🌐 Dónde solicitarlo: reclamación escrita al deudor y, si no paga, demanda en el juzgado por procedimiento monitorio. No hace falta certificado digital.
- 💰 Importe o coste: el interés de demora es el tipo del BCE más ocho puntos; la demora media real está en 48,5 días según Qonto.
- ⚠️ Error a evitar: no fijar la fecha de vencimiento en la factura ni reclamar por escrito; sin ese papel, el retraso se cronifica y pierdes prueba.




