Los cinco valores que son el refugio del Ibex 35 para blindarse si estalla la burbuja de la IA

Cinco cotizadas españolas comparten un rasgo que el mercado empieza a valorar: generan caja sin depender del ciclo de la IA. Jefferies las señala como la vía europea para diversificar posiciones con múltiplos más razonables.

Los valores refugio del Ibex 35 vuelven al radar mientras el rally de la inteligencia artificial enseña sus costuras. Jefferies ha publicado una lista de cinco compañías españolas ajenas —en teoría— a esa fiebre: ACS, Amadeus, BBVA, Indra y Santander.

El detonante no es menor. Las firmas vinculadas a la IA cotizan a un PER de 23 veces beneficios, frente a las 13 veces del resto del mercado. Esa brecha de múltiplos, según el banco estadounidense, es la mayor invitación a diversificar que se recuerda desde la burbuja de las puntocom.

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Y el mercado ya ha empezado a mover ficha. CoreWeave, considerada la pieza más frágil del engranaje, se dejó un 16% en apenas unos días y el rendimiento de sus bonos con vencimiento en 2031 se disparó hasta el 15%. Ahí es donde duele.

El eslabón débil: CoreWeave y el riesgo de contagio

CoreWeave construye infraestructura para entrenar modelos de lenguaje y lo hace con deuda. Mucha. Su modelo de negocio depende de que los tipos bajen y de que la demanda de cómputo siga creciendo a ritmos imposibles de sostener. Si una de las dos patas falla, el castillo se descuadra.

El problema es el contagio. Nvidia, la cotizada más valiosa del planeta, controla un 10% del capital de CoreWeave y le suministra los chips que dan vida a sus servidores. Cualquier grieta en la primera arrastra a la segunda, y con ella a media Wall Street. Los detalles del fabricante están en su sala de prensa oficial.

Jefferies lo resume con una frase que conviene leer dos veces: la IA sigue siendo una poderosa tendencia estructural, pero un crecimiento de ganancias más lento, elevados riesgos de financiación y valoraciones exigentes sugieren que su atractivo está disminuyendo.

El refugio no está en quien vende la pala de la fiebre del oro, sino en quien cobra el alquiler del terreno.

Los cinco nombres que Jefferies saca del radar de la IA

ACS promueve y construye centros de datos. Amadeus aplica tecnología a sus sistemas de reservas de viajes. BBVA y Santander financian a Oracle o Amazon. Es decir, ninguno de los cinco es un monje de clausura: todos rozan el ecosistema que dicen esquivar.

Indra, por su parte, es la apuesta más discutible del quinteto. Su perfil de defensa y tecnología civil la convierte en candidata natural a beneficiarse del gasto público europeo, pero su exposición a contratos administrativos la hace dependiente de calendarios políticos que nadie controla.

Aun así, la lógica del banco tiene un punto sólido: los parqués europeos ofrecen las mejores valoraciones del mundo desarrollado para diversificar. El Ibex cotiza con un descuento estructural frente a Wall Street que ronda el 40% desde hace años, y eso, en un escenario de recorte de múltiplos tecnológicos, pesa más que cualquier relato. Puedes revisar el enfoque de la firma en su página oficial.

Pocos estarán a salvo si estalla.

Qué compra de verdad quien busca refugio en el Ibex

Llevo años viendo cómo cada ciclo alcista termina con la misma pregunta: ¿y si esto no es una burbuja? La respuesta corta es que no hace falta que lo sea. Basta con que el crecimiento se desacelere dos trimestres para que los múltiplos se ajusten solos, sin necesidad de un crash sonado.

Los cinco nombres que propone Jefferies comparten un rasgo poco glamuroso y muy valioso: generan caja aquí y ahora. ACS cobra por obra ejecutada, Santander y BBVA por margen de intermediación, Amadeus por volumen de reservas. No venden promesas a diez años vista.

Hay un riesgo que conviene no maquillar. Si el pinchazo tecnológico llega acompañado de recesión —y no solo de una corrección de múltiplos—, los bancos serán los primeros en notarlo vía morosidad. El refugio perfecto no existe. Existe el refugio menos malo.

El próximo hito para medirlo llegará con las cuentas del cuarto trimestre, ya en enero de 2027, y con la reunión del BCE de diciembre, donde se verá si el ciclo de tipos acompaña o aprieta. Hasta entonces, la burbuja seguirá discutiéndose en los mismos términos: si estalla, nadie quedará del todo a cubierto. Ni siquiera los refugios.


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