Hay productos que se consumen de forma automática y otros que cuentan una historia. El café pertenece cada vez más a la segunda categoría. Detrás de una taza excepcional no solo hay aroma, sabor o cafeína. Hay origen, conocimiento, precisión y una cadena de decisiones que comienza miles de kilómetros antes de llegar a la barra de una cafetería.
Esa es precisamente la filosofía que mueve a Café Saula, la firma catalana de Pascual que ha convertido el concepto de «café de autor», desde 1950 (Barcelona), en su principal seña de identidad y que ahora ha puesto el foco en el norte de España con un plan de expansión en Madrid, Galicia, Asturias y Cantabria.
Lejos de buscar una distribución masiva, la estrategia de Saula pasa por seleccionar cuidadosamente establecimientos de hostelería que compartan su misma concepción del café: hoteles boutique, cafeterías de especialidad, restaurantes de autor y negocios donde la calidad de la taza sea tan importante como la del resto de la experiencia gastronómica.
La diferencia está en el proceso
En una época en la que el consumidor pregunta cada vez más por el origen de los productos, el café ha dejado de ser un simple acompañamiento para convertirse en un elemento diferenciador. Saula ha construido su reputación precisamente sobre esa idea.
«Compramos café de altura, 100% arábica, y elaboramos blends de diferentes cafés para conseguir lo mejor de cada café. Es decir, un café de autor para cada uno de nuestros clientes», explica Raúl Villanueva, barista de Saula.

El resultado de ese trabajo es una propuesta basada en la constancia y la personalización. Cada mezcla busca un equilibrio concreto de aromas, cuerpo y matices, adaptándose a las características y necesidades de cada establecimiento.
«En Saula buscamos siempre la excelencia mediante los siete pasos para buscar el mejor café posible. Mimamos el producto en todo el proceso para conseguir el máximo rendimiento del café», señala Villanueva.
La firma de Pascual basa su método en una cadena de trabajo que incluye la selección de arábicas de alta calidad, la elaboración de fórmulas constantes, estrictos controles de calidad, un tueste lento y preciso de 14 minutos, un sistema propio de enfriado por aire y un envasado diseñado para preservar los aromas.
El auge de una nueva cultura cafetera
El proyecto de expansión llega en un momento especialmente favorable para el sector. Durante los últimos años, el café ha vivido una transformación similar a la experimentada por el vino o la gastronomía de autor.
Para Saula, este cambio representa una oportunidad para trasladar su propuesta de valor a nuevos territorios. Su objetivo inicial no consiste en estar presente en el mayor número posible de locales, sino en identificar establecimientos de referencia capaces de actuar como prescriptores de la marca y embajadores de una determinada forma de entender el café.
«Nosotros no vendemos solo un café. Vendemos una forma de trabajar el producto y de obtener el mejor resultado en taza», explica Raúl Villanueva.

Formación para convertir el café en negocio
Uno de los aspectos que más diferencia a Saula de otros operadores del sector es su apuesta por la formación. «Tenemos un servicio premium donde damos el valor que se merece al café, desde toda la formación a los clientes, elaboración y maquinaria, hasta la formación en aula, que es mucho más avanzada. El objetivo es sacarle el máximo rendimiento para que sea rentable para nuestros clientes», afirma Villanueva.
La propuesta incluye desde el suministro y mantenimiento de equipos hasta la asistencia técnica y la formación especializada para baristas y profesionales del sector. La filosofía de Saula es sencilla, “cuanto mejor se prepare el café, mejor será la experiencia del consumidor y mayor será la capacidad del establecimiento para diferenciarse frente a la competencia”, apunta el barista.
Una expansión sin perder la esencia
Para la marca, es una expansión cultural basada en trasladar al consumidor una forma diferente de comprender el café.
Después de recorrer durante años regiones productoras de café arábica para seleccionar los granos más aromáticos y complejos, Saula quiere ahora acercar esa experiencia a nuevos públicos a través de establecimientos que compartan su mismo nivel de exigencia. “Cuando detrás de una taza hay años de conocimiento y una búsqueda constante de la excelencia, el café deja de ser un simple café para convertirse en una experiencia”, señala Raúl Villanueva.





