El precio de la luz cae el sábado a 107,17 euros por megavatio hora, un 44% menos que el viernes. La rebaja llega tras una jornada con picos de 287,73 euros/MWh y coloca la franja de mediodía como el mejor momento para poner la lavadora, el lavavajillas o planchar sin que la factura se resienta.
Los datos del Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE) fijan la media del sábado 17 de octubre en 107,17 euros/MWh, frente a los 191,64 euros/MWh del viernes. Es una de las mayores caídas diarias del otoño, aunque insuficiente para corregir el nivel del mes, todavía muy por encima de los registros de primavera.
El respiro dura un día. Los precios llevan semanas instalados por encima de los 100 euros/MWh y cada bajada puntual se agota en cuestión de horas.
Las horas más baratas del sábado: de 12.00 a 16.00, a 1,07 euros/MWh
La franja más económica del día se concentra entre las 12.00 y las 16.00 horas, cuando el megavatio hora se paga a 1,07 euros. Es la ventana que los hogares con tarifa regulada aprovechan para desplazar los consumos que más electricidad demandan.
Que el precio se hunda a mediodía no es casualidad. La generación fotovoltaica alcanza su pico entre las doce y las cuatro de la tarde, y su coste variable casi nulo arrastra al ‘pool’ hacia abajo. A esas horas, el sistema cubre la demanda sin apenas encender ciclos combinados.
El extremo opuesto llega de madrugada. Entre las 02.00 y las 03.00 horas, la hora más cara del día, el precio escala hasta los 179,8 euros/MWh. La diferencia entre ambos tramos supera los 178 euros por megavatio hora. Consultar el precio por horas se ha vuelto una rutina doméstica.
El sábado es un alivio de 24 horas en un trimestre que los futuros dibujan caro: la electricidad seguirá cotizando por encima de los 140 euros/MWh.
El gas tira del ‘pool’: septiembre cerró en 143 euros/MWh

El desplome del sábado no corrige el problema de fondo. Un informe del Banco de España atribuye el repunte del mercado eléctrico al encarecimiento del gas natural en Europa, impulsado por la inestabilidad en Oriente Próximo.
La interrupción de rutas marítimas a finales de febrero elevó el precio del gas en el Mercado Ibérico del Gas (Mibgas) de unos 30 euros/MWh a más de 50 en marzo, antes de alcanzar los 78 euros/MWh en septiembre. Ese encarecimiento se trasladó al ‘pool’ con fuerza durante el verano.
La traslación fue desigual. En primavera, el peso de las renovables amortiguó el golpe; al llegar el verano, la menor aportación fotovoltaica y el aumento de la demanda obligaron a recurrir a los ciclos combinados. El resultado: una media mayorista de 143 euros/MWh en septiembre, el nivel mensual más alto desde febrero de 2023.
El organismo cifra la sensibilidad del sistema: un aumento de 10 euros/MWh en el precio del gas eleva el precio mayorista de la electricidad en unos 15 euros/MWh en verano, el doble que en primavera. Es la consecuencia de un mercado marginalista en el que la última tecnología necesaria para cubrir la demanda fija el precio de cada hora. Cuando basta con eólica, solar, hidráulica, y nuclear, el precio es bajo. Cuando hay que encender un ciclo combinado, manda el gas.
El encarecimiento no se ha quedado en el mercado eléctrico. El propio Banco de España lo vincula con parte de la presión inflacionaria de los últimos meses, un efecto que se cuela en la cesta de la compra mucho antes que en la factura de la luz. El gas también pesa en los costes de la industria y del transporte.
De cara al cierre del año, los mercados de futuros no anticipan un alivio. Las cotizaciones apuntan a un cuarto trimestre con la electricidad en torno a 141,4 euros/MWh y el gas en 74,2 euros/MWh, según las estimaciones recogidas por el Banco de España.
Del ‘pool’ al recibo: la caída no llega igual a todos los hogares
El precio del mercado mayorista no se traslada de forma directa al recibo. El PVPC toma el 40% de su precio del mercado diario y el 60% de una cesta de precios negociados a futuro, un diseño que amortigua la volatilidad del ‘pool’ pero no la elimina. La tarifa incorpora además costes ajenos al mercado, como los asociados a la operación reforzada que Red Eléctrica mantiene desde el apagón del año pasado.
Para los hogares con contrato a precio fijo, la subida puntual del mercado mayorista no cambia de inmediato lo que pagan: mientras el contrato mantenga el precio pactado, el consumidor queda protegido. El impacto puede llegar más tarde, al renovar, si la comercializadora traslada entonces el encarecimiento de la energía.
Los últimos datos de la CNMC dibujan un mercado partido: el 27,4% de los consumidores está acogido al PVPC, mientras que el 37,4% de los hogares tiene una tarifa con el mismo precio a todas horas. La decisión de cuándo encender la lavadora solo sale a cuenta, por tanto, para algo más de uno de cada cuatro hogares.
La brecha entre tarifas explica por qué el debate sobre el precio de la luz ya no se libra solo en el mercado mayorista. Para un hogar con PVPC, mover la colada al mediodía del sábado supone un ahorro real; para otro con precio fijo, la misma decisión no cambia un céntimo. La información sobre el ‘pool’ solo se traduce en factura para una parte del parque de consumidores.
El problema de fondo es estructural. España cuenta con una capacidad solar creciente y todavía poca capacidad de almacenamiento para guardar el excedente del mediodía, de modo que el sobrante se paga casi a cero y la escasez de la madrugada se cubre con gas. Mientras esa brecha no se estreche, cada jornada repetirá el mismo patrón.
La montaña rusa del precio no es una anomalía: es el retrato de un sistema que depende del gas en los picos y de las renovables en los valles.
Ahí está la paradoja del sábado. El mismo sistema capaz de hundir el megavatio hora a 1,07 euros al mediodía lo dispara a 179,8 doce horas antes. No siempre ocurre, pero la brecha se repite cada vez más. Mientras el almacenamiento y las interconexiones no crezcan al ritmo de la fotovoltaica, el consumidor seguirá pagando esa volatilidad en forma de facturas imprevisibles.
El cuarto trimestre, con la electricidad en los futuros por encima de los 141 euros/MWh, apunta a que el respiro del sábado será corto. La próxima revisión del PVPC, con los precios de noviembre ya en el mercado, dirá si el alivio al mediodía tiene continuidad o se queda en un espejismo de fin de semana.





