Epic Games despide a 1.000 empleados y obliga a su plantilla a usar IA para su juego con Disney

La compañía de Tim Sweeney suma su segundo recorte del año y convierte la IA en herramienta obligatoria de desarrollo. El shooter de Marvel y Star Wars, con 1.500 millones invertidos desde 2024, sigue sin fecha.

Epic Games despide a más de 1.000 empleados y ahora les exige programar con inteligencia artificial para sacar adelante su juego con Disney. La compañía que dirige Tim Sweeney convierte la IA generativa en obligatoria en sus flujos de trabajo justo cuando su proyecto más caro acumula retrasos.

Claves de la operación

  • Un segundo recorte y el juego de Disney sin fecha. El shooter que cruzará Marvel y Star Wars, con 1.500 millones de dólares comprometidos desde 2024, ya no tiene fecha de lanzamiento.
  • La IA pasa de apoyo a método único. Un responsable del proyecto comunicó al equipo que ‘se acabó el código escrito a mano’. Epic apuesta por Claude como herramienta principal y reduce al programador al papel de supervisor.
  • El sector del videojuego español, en alerta. El modelo de desarrollo asistido por IA que estrena Epic marca el paso de un cambio laboral que ya recorre los estudios europeos, con la productividad como argumento y el control de calidad como duda.

El calendario aprieta: 1.500 millones en juego y un lanzamiento sin fecha

El acuerdo entre Epic Games y Disney se cerró en 2024 con una inversión de 1.500 millones de dólares y un lanzamiento planteado inicialmente para marzo de 2027. Según la investigación de Bloomberg, la compañía no calibró bien el personal, el tiempo ni el esfuerzo que exigía el encargo, y hoy ese calendario se ha desmoronado: el estreno quedó pospuesto sin nueva fecha.

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El director ejecutivo, Tim Sweeney, atribuyó el ajuste de plantilla a la caída de actividad de Fortnite desde 2025. La gallina de los huevos de oro dejó de poner al ritmo que la compañía necesitaba para sostener su estructura, y el juego que debía diversificar el negocio se convirtió en la fuente de presión, no en el alivio.

El encargado de comunicaciones de Epic Games, Jake Jones, defendió la medida en los términos habituales. ‘Estamos apostando por un desarrollo acelerado mediante inteligencia artificial, liderado por los desarrolladores de Epic, que son quienes aportan la visión y el impulso creativo’, declaró.

La dirección insiste en que la IA busca aumentar la velocidad de producción, no sustituir al equipo que queda. La realidad interna, según Bloomberg, es más incómoda: varios desarrolladores recibieron la noticia con asombro, y en una reunión interna surgieron dudas sobre el control de calidad, además de bromas sobre si Claude terminaría corrigiendo sus propios fallos.

Cuando un estudio despide a mil personas y acto seguido convierte la IA en obligatoria, el mensaje al sector pesa más que cualquier comunicado oficial.

El apartado artístico del juego con Disney deberá generarse mediante procesos basados en IA, lo que traslada buena parte de la responsabilidad creativa del humano a la máquina. Es el punto donde el discurso corporativo y la práctica chocan con más fuerza.

De programadores a supervisores: la IA rediseña el empleo del videojuego

La directiva cambia el oficio. Los programadores que siguen en Epic pasan a corregir y guiar el material que genera la máquina, no a escribirlo. Es el modelo que la industria ha bautizado como vibe coding, y reduce el peso relativo del conocimiento técnico frente a la capacidad de supervisión. El programador deja de ser autor para convertirse en revisor.

Para el mercado laboral tecnológico, el precedente es delicado. Si un estudio de la talla de Epic puede reorientar un proyecto de 1.500 millones hacia la IA generativa después de recortar más de mil puestos, la pregunta que se hacen el resto de estudios no es si adoptarán una estrategia parecida, sino cuándo. La caída de Fortnite, la dependencia de un único título y la presión de un socio como Disney, son las tres piezas que explican la decisión.

Epic Games IA

Fortnite se agota y Epic apuesta su futuro a la inteligencia artificial

Epic Games no cotiza en bolsa, y eso le da una libertad que muy pocas tecnológicas del IBEX 35 tendrían para tomar una decisión así sin responder ante un consejo de accionistas cada trimestre. Pero también le resta el colchón del mercado de capitales: sin ampliaciones recurrentes, el único modo de sostener la estructura es que Fortnite y la Epic Games Store facturen lo suficiente, y ese es justo el flanco que se ha debilitado.

España tiene una lectura directa de este movimiento. El videojuego nacional vive una fase de consolidación con estudios pequeños y medianos, muchos dependientes de encargos externos de publishers internacionales, y una decisión como la de Epic reordena sus expectativas. Si el cliente paga por velocidad y no por artesanía, el margen se comprime. La ventaja competitiva del estudio medio español —cercanía, flexibilidad y talento artístico— pierde valor si el comprador decide que la IA cubre esa capa.

La incógnita es si el atajo funciona. Disney invirtió 1.500 millones esperando un shooter de referencia, y ahora su socio reduce costes mientras delega en un modelo generativo parte del trabajo creativo. La primera prueba será la fecha de lanzamiento del juego, que sigue sin fijarse. La segunda, si la tensión entre velocidad y acabado se resuelve antes de que el mercado olvide la apuesta.


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