SkyAI, la compañía cotizada en el Nasdaq que había levantado una de las mayores tesorerías de Solana del mercado, tiene a su principal accionista en pie de guerra. Bastion Trading, un fondo que controla cerca del 10% de su capital, ha impugnado la recompra de acciones de 201 millones de dólares que la empresa puso sobre la mesa el 14 de octubre.
El detonante no es menor. Las tenencias de SOL —el token nativo de Solana— se han reducido cerca de un 70% en menos de un mes, un desplome que el fondo quiere entender antes de dar su visto bueno. Bastion no cuestiona solo el precio. Exige saber cuándo se vendieron los tokens, a qué precio, cuánto se ingresó y quién autorizó cada venta.
Para ponerlo en contexto: hace apenas un mes, SkyAI presumía de superar los dos millones de SOL en balance. Hoy le quedan 600.000.
De dos millones de SOL a 600.000: el rastro que nadie explica
La cronología que maneja Bastion es fácil de seguir y difícil de justificar. El 14 de septiembre, SkyAI anunció que tenía más de dos millones de SOL. El 11 de octubre confirmó que había vendido la mitad, dejando un millón en caja. Dos días después, un registro ante los archivos públicos de la SEC reveló que las tenencias habían caído hasta 600.000 SOL.
Entre una comunicación y la siguiente, por tanto, desaparecieron 400.000 SOL que no figuraban en los informes previos. La compañía no ha detallado el motivo de esas ventas adicionales.
La propia firma ha admitido que sigue monitorizando el mercado de SOL y que podría continuar vendiendo según las condiciones, una fórmula que deja la puerta abierta a nuevas liquidaciones. Para las tesorerías cripto —empresas cotizadas que acumulan activos digitales en su balance—, ese tipo de frases se lee como un aviso.
Cuando una tesorería deja de comprar y empieza a vender, el mensaje que envía al mercado pesa más que cualquier comunicado oficial.
La gobernanza de SkyAI, cuestionada por sus propios accionistas
La desconfianza de Bastion no se limita a la contabilidad. En la junta anual del 18 de septiembre, los cinco consejeros de SkyAI recibieron más votos retenidos que apoyos. El caso más llamativo es el de Soren Bo Christiansen, con 6,8 millones de votos a favor frente a 20,6 millones retenidos. Jason Monroe registró un patrón casi idéntico.
Ambos siguen en sus puestos gracias a las reglas de votación por pluralidad que emplea la compañía, no porque cuenten con con el respaldo de la mayoría. Los accionistas también tumbaron el plan de incentivos en acciones para 2026, con 22,46 millones de votos en contra y solo 5,05 millones a favor.
Con ese telón de fondo, Bastion reclama tres cosas: elevar el precio de la recompra, incorporar consejeros independientes elegidos por los accionistas y crear un comité separado que vigile el proceso. La oferta actual, a 3,00 dólares por acción y warrant —el título que da derecho a comprar acciones a un precio pactado—, ronda los 201 millones y aplica una prima del 65% sobre el cierre del 9 de octubre. El fondo no aceptará menos de 3,50 dólares.
El contraste con el pasado reciente incomoda. En agosto de 2025, las unidades de acción y warrant de SkyAI cotizaban a 6,50 dólares. La empresa también rechazó una oferta de intercambio accionarial de Forward Industries por considerarla demasiado baja.
El dilema de las tesorerías cripto: vender para recomprar
Lo que ocurre en SkyAI no es un caso aislado, sino la primera prueba seria de un modelo que se multiplicó en el último ciclo. Las tesorerías cripto viven de un equilibrio delicado. Mientras su acción cotiza con prima sobre el valor de los tokens que guardan, pueden emitir deuda o ampliar capital para comprar más. Cuando esa prima desaparece, la lógica se invierte.
Galaxy Research ya lo anticipó en sus informes: si la acción de una tesorería pierde su prima, la vía más rápida para financiar una recompra es vender los propios tokens. ETHZilla liquidó 40 millones de dólares en ether en 2025 y Sequans vendió bitcoin para pagar deuda. SkyAI parece ir por ese camino, con un ritmo y una opacidad que han encendido las alarmas.
No todos los actores del sector juegan igual. Forward Industries, otra tesorería de referencia en Solana, tenía 8.501.298 SOL y equivalentes a 30 de septiembre, 948.601 más que el trimestre anterior. Mientras Forward acumula, SkyAI vende. Para los inversores en SOL, la pregunta es si este caso abre una tendencia o se queda en una anomalía.
Conviene recordar un riesgo de fondo. La concentración de grandes tenencias en pocas manos corporativas puede amplificar la presión vendedora si el ciclo se gira. Solana ya vivió episodios de estrés cuando el colapso de FTX, en noviembre de 2022, arrastró a todo el ecosistema.
De momento, lo confirmado es la actividad de SkyAI. No hay prueba de una liquidación generalizada entre las tesorerías de SOL. La recompra arranca con un periodo de oferta de diez días hábiles, condicionada a que se acepte al menos el 50% de cada clase de títulos y a que SOL se mantenga por encima de 100 dólares, salvo renuncia expresa.
Con casi el 10% del capital en contra y el resto de accionistas sin pronunciarse, la recompra de SkyAI se convierte en un termómetro para un modelo que todavía no ha atravesado un ciclo bajista completo.




