Kraken compra Saldo Bank y logra licencia bancaria en la UE bajo MiCA

La operación, sujeta a aprobación regulatoria y con cierre previsto para 2027, convierte a la matriz de Kraken en uno de los primeros grandes exchanges con licencia bancaria europea. La entidad adquirida opera en Lituania, Finlandia, Suecia y Alemania, y abre la puerta a depósito

Kraken acaba de dar un paso que muy pocas plataformas de criptomonedas se habían atrevido a dar en Europa: comprar un banco. Su matriz, la estadounidense Payward, ha firmado un acuerdo definitivo para adquirir Saldo Bank, una entidad digital con licencia en Lituania, y con ello se asegura una licencia bancaria europea que le permite operar como un banco al uso dentro de la UE.

Con esta operación, Kraken compra Saldo Bank por un importe que no ha trascendido. La compañía sí ha confirmado que el cierre está previsto para 2027, sujeto a las aprobaciones regulatorias pertinentes. No es, por tanto, un cambio que el usuario vaya a notar mañana, sino un proceso largo que depende del visto bueno de los supervisores.

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La operación, en detalle

La compra se articula a través de Saldo Finance Oy, la sociedad holding finlandesa cuya filial, Saldo Bank UAB, opera como banco especializado digital con licencia en Lituania, bajo la supervisión del Banco de Lituania. La entidad tiene presencia en cuatro mercados —Lituania, Finlandia, Suecia, y Alemania— y cuenta además con un pasaporte que le permite operar en los Países Bajos bajo la normativa europea.

El co-consejero delegado de Payward, Arjun Sethi, ha resumido la jugada en un comunicado: ‘Un banco regulado en la UE es la pieza que nos permite servir a los clientes europeos como debería hacerlo una entidad financiera principal: un único lugar donde guardar los activos, moverlos con libertad y ponerlos a trabajar’. La ambición, según la compañía, arranca en Europa pero apunta a escala global.

Una vez completada la adquisición, Payward Banking ofrecerá intereses por los depósitos, préstamos a pymes y particulares, tarjetas de crédito y herramientas de banca como servicio para terceros. Entre ellas figuran la emisión de tarjetas, el acceso a pagos SEPA —el sistema de transferencias europeo— y los préstamos integrados para socios comerciales.

Un banco propio no es una línea más en el balance: convierte al exchange en la entidad donde el cliente europeo guarda, mueve y rentabiliza su dinero.

Qué cambia para el usuario europeo

Saldo ya opera hoy en varios frentes. Ofrece depósitos a plazo para particulares en sus cuatro mercados, préstamos al consumo en Lituania, Finlandia y Suecia, y una tarjeta de crédito en Finlandia. La compra no altera esas condiciones de un día para otro, pero sí le da a Payward la infraestructura para ampliarlas a toda su base de clientes europea.

La matriz de Kraken no parte de cero en el terreno financiero regulado. Según la compañía, ya cuenta con una cuenta maestra de propósito limitado en la Reserva Federal de Estados Unidos y con una licencia de dinero electrónico del Banco Central de Irlanda, además de haber originado más de 2.000 millones de dólares en préstamos.

Para el usuario medio, el mensaje es menos épico de lo que suena. Cada vez más plataformas de criptomonedas quieren dejar de ser un sitio donde comprar y vender monedas para convertirse en el lugar donde se cobra la nómina, se guardan los ahorros y se paga con tarjeta. La licencia bancaria es la pieza que faltaba para intentarlo con garantías.

La banca, la nueva frontera de los exchanges

Que un exchange quiera ser un banco no es casual. Kraken lleva meses empujando hacia la banca tradicional: ya permite operar con acciones, bonos y otros activos, y vende su aplicación como una ‘cuenta principal para todo’. En septiembre, Bloomberg informó de que Nasdaq invertía 100 millones de dólares en Payward con una valoración de 21.000 millones de dólares. La compañía también ha cerrado un acuerdo con SoFi Technologies para canalizar las órdenes de cripto de sus clientes a través de Kraken Prime, su brazo de intermediación para clientes institucionales.

El movimiento conecta con una tendencia más amplia bajo el paraguas de MiCA, el reglamento europeo que ordena el mercado de criptoactivos desde finales de 2024 y que ha obligado a las plataformas a reordenar sus licencias en la UE. En paralelo, la compañía ha anunciado su desembarco en Emiratos Árabes Unidos tras recibir el visto bueno de la autoridad reguladora de Dubái. Dos frentes regulatorios avanzando a la vez.

Eso sí, comprar un banco es una apuesta con letra pequeña. Los bancos están sometidos a exigencias de capital mucho más estrictas que un exchange, a una supervisión más intrusiva y a una normativa que cambia con cada ciclo político. Y el calendario no ayuda: con un cierre previsto para 2027, cualquier retraso regulatorio puede alargar la operación meses o tumbarla. Los precedentes entre cripto y banca tradicional invitan a la prudencia, porque este tipo de fusiones han tardado a veces más de lo anunciado en pasar el filtro de los supervisores.

Lo que sí queda claro es la dirección. Si la operación se cierra en 2027 como está previsto, Payward tendrá en Europa algo que hoy no tiene casi ninguna plataforma de criptomonedas: una licencia bancaria propia. La pregunta abierta ya no es si Kraken quiere ser un banco, sino si los supervisores europeos están dispuestos a dejar que lo sea sin añadir condiciones. Ahí se juega la próxima batalla.


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