EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Un incendio en la cabina de cola de un AVE Atocha-Figueres, a la altura de Ricla (Zaragoza), cortó la línea Madrid-Barcelona más de cuatro horas este lunes.
- ¿Quién está detrás? Renfe, que evacuó a los 283 pasajeros sin heridos, y Adif, que gestiona la vía y evalúa los daños en la catenaria.
- ¿Qué impacto tiene? 33 trenes demorados y 12.979 viajeros afectados en plena operación retorno del 12-O, con circulación por vía única.
El incendio de un AVE en Ricla cortó este lunes la línea Madrid-Barcelona más de cuatro horas y afectó a 12.979 viajeros. El fuego se declaró en la cabina de cola del convoy, que cubría el trayecto Atocha-Figueres.
Qué pasó en Ricla: 283 evacuados y la catenaria pendiente de revisión
Adif restableció la circulación de forma parcial pasadas las 20.30 horas, pero por vía única en el tramo del incidente. Los trenes volvieron a moverse con retrasos que se arrastraron hasta la noche. En total, la incidencia demoró a 33 trenes que tenían previsto transportar a 12.979 viajeros.
El director adjunto de Renfe, Sergio Bueno, explicó en Atocha que sigue pendiente la evaluación de los daños en la catenaria, la estructura aérea que suministra electricidad. Esa tarea corresponde a Adif y de ella depende cuándo se recuperará la doble vía. No hubo heridos, aunque el Gobierno de Aragón informó de dos personas atendidas por mareos.
El golpe llegó en el peor momento. El 12-O cerraba el puente de octubre y miles de viajeros volvían a casa en plena operación retorno. Cuando se produjo la incidencia circulaban por el corredor 14 trenes de Renfe, con entre 4.500 y 5.000 pasajeros a bordo, sin contar las unidades de Ouigo e Iryo.
La operación retorno no dejó margen para el plan B. Sin autobuses, sin aviones, y con el coche compartido agotado, quien necesitaba estar este martes en su puesto de trabajo se quedó sin alternativa real. La mayoría de los pasajeros optó por canjear su billete.
El incendio no solo cortó la vía: expuso la fragilidad de un corredor que mueve miles de viajeros al día y que se queda sin plan B cuando el tren falla en festivo.
Colas en Sants y Atocha: información a cuentagotas
La estación de Sants vivió escenas de colas y confusión. Los mensajes de los operarios de Adif y de Renfe no siempre coincidían, y muchos usuarios cruzaron los controles con la promesa de que los trenes podrían salir en cualquier momento. Las filas hacia el mostrador se alargaron hasta el exterior.
La demanda de billetes para el martes se disparó. A media tarde ya no quedaban plazas para los trenes de la mañana y el personal de Renfe empezó a reprogramar pasajeros hacia circulaciones de la tarde. En Atocha, los trenes salieron de forma escalonada, lo que generó aglomeraciones en los andenes.
Renfe insiste en que todos sus trenes habían pasado los controles pertinentes, aunque las causas del fuego siguen sin esclarecerse. La reapertura por vía única alargó los tiempos de viaje y deja abierta la duda de si la red aguantará el aumento de demanda del martes.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El impacto se mide en tres frentes. El primero es el tiempo y el bolsillo: devoluciones y cambios de billete gratuitos, pero con jornadas perdidas para quien volvía del puente. El segundo es la red: el corredor Madrid-Barcelona es la línea más transitada del país y cualquier corte obliga a Adif a reorganizar toda la malla. El tercero es la confianza: un incendio en una cabina de cola abre la puerta a revisar protocolos.
La zona cero fue Aragón. Ricla, a unos 40 kilómetros de Zaragoza, se convirtió en el punto negro de una jornada marcada por el retorno del 12-O. El dato que resume la tarde es contundente: 12.979 viajeros demorados y 33 trenes afectados. Renfe y Adif se reparten ahora la pelota; puedes seguir las comunicaciones oficiales en la web de Adif y en la de Renfe.
Conviene mirar el precedente: en cortes anteriores del corredor, la vuelta a la normalidad ha tardado de horas a días según el daño en la infraestructura. La próxima ventana crítica es este martes, con más demanda prevista y parte de los trenes reprogramados. Nadie en el sector duda de que la puntualidad volverá a ser argumento de venta. Hasta el próximo incidente.




