El precio del Brent se da la vuelta y cotiza ya por encima de los 105 dólares. Irán acaba de advertir de que la navegación por el estrecho de Ormuz no volverá a ser segura mientras Washington mantenga el bloqueo naval y la guerra económica contra el país persa.
El barril de referencia en Europa, para entrega en diciembre, se sitúa en 105,5 dólares, según los datos publicados por El Periódico de la Energía. A primera hora de la mañana ese mismo contrato caía más de un 1% y marcaba 103,5 dólares. En unas horas, el mercado cambió de signo y el Brent sube ya un 0,75%. El giro fue rápido.
El movimiento no es aislado. El West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, arrancó en negativo y avanza ahora un 0,63%, hasta los 92,43 dólares. El gas natural TTF, el índice que marca el precio del gas en el mercado europeo, sube un 2,08% y se instala en los 83,13 euros por megavatio hora. Crudo y gas vuelven a moverse de la mano en una jornada de nervios.
En el origen del rebote hay dos factores que se cruzan. El primero es geopolítico: en los últimos días se ha registrado una escalada de ataques contra petroleros en la propia vía marítima, lo que ha vuelto a reducir el tránsito de crudo por Ormuz. El segundo es diplomático: el portavoz de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, ha insistido este lunes en que Teherán no da por recuperada la normalidad en la zona.
Bagaei lo expresó sin matices. ‘Mientras Estados Unidos siga generando inseguridad en esta vía marítima y en la región mediante el bloqueo naval y la guerra económica, medidas de las que se enorgullece pese a que constituyen actos de agresión militar contra un país, la seguridad no regresará’, señaló el diplomático. La cita la recoge El Periódico de la Energía.
El mercado había dado por resuelta la calma en Ormuz. Irán acaba de recordarle que no lo está.
La reacción contrasta con el arranque de la jornada. El Brent abrió en rojo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que Rusia y Ucrania habían acordado suspender los ataques contra sus respectivas infraestructuras energéticas, una tregua que Moscú todavía no ha confirmado de forma oficial. En los precios, la calma duró horas.
La prima de riesgo energético vuelve a estar en el precio y, esta vez, la tregua entre Moscú y Kiev apenas ha servido de contrapeso.
El detonante más inmediato apunta a Oriente Medio. Según recoge el portal especializado Oilprice, los nuevos ataques hutíes contra instalaciones saudíes y los repetidos episodios contra petroleros en tránsito han reavivado el fantasma de un Ormuz inseguro. No hace falta un cierre formal: basta con que las navieras eleven primas de riesgo y retrasen travesías para que el crudo suba. Nervios en los mercados.
Irán condiciona la seguridad de Ormuz al fin del bloqueo estadounidense
El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. Por sus aguas transita en torno a una quinta parte del petróleo que se mueve por vía marítima, procedente de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y el propio Irán. Cualquier amenaza de cierre tiene traslado casi inmediato a las cotizaciones, incluso cuando el bloqueo no llega a materializarse.
Teherán ha negado este lunes que la navegación haya vuelto a la normalidad, tal y como sostiene Washington. ‘La seguridad del estrecho de Ormuz es de vital importancia’ para el país persa, ha subrayado Bagaei, que ha vinculado cualquier mejora a la retirada del bloqueo naval y al fin de lo que describe como ‘guerra económica’. Sin margen para la calma.
Cómo afecta este rebote a la gasolina y el diésel en España
El traslado del Brent al surtidor no es inmediato, pero tampoco lento. Los precios de la gasolina y el diésel en España siguen la estela del crudo con un desfase de días, y en un contexto de escalada como el actual el movimiento suele notarse en el surtidor en cuestión de dos o tres semanas. Los carburantes ya se han encarecido a nivel global en las últimas semanas, según apunta la fuente original.
El impacto no se queda solo en el carburante. El gas natural TTF, referencia para el mercado europeo, también avanza con fuerza y presiona al alza el recibo de la luz y la tarifa del gas. La mayoría de los analistas espera que esa presión se mantenga mientras no se despeje la incertidumbre en Ormuz.
El contexto importa. España importa prácticamente todo el crudo que consume, de modo que cada dólar que suma el Brent se traslada al coste de la energía y, con algo de retraso, al conjunto de la cesta de precios. No es un efecto lineal ni instantáneo, pero la dirección es clara cuando la tensión se prolonga más de una semana.

Ormuz, la prima de riesgo que el mercado había dejado de descontar
La paradoja de esta jornada es que el mercado ha reaccionado a la geopolítica con la misma rapidez con la que la había ignorado. Durante semanas, los operadores han convivido con un estrecho de Ormuz formalmente abierto pero funcionalmente tensionado, asumiendo que el crudo seguiría fluyendo. El aviso iraní ha bastado para reordenar las prioridades. Ese patrón —calma fingida, sobresalto y corrección al alza— se ha repetido en cada episodio de tensión en Oriente Medio desde 2019.
El riesgo evidente es que el mercado esté infrapreciando un cierre parcial o total del estrecho. Las reservas estratégicas y la capacidad ociosa de la OPEP+ amortiguan un corte puntual de suministro, pero no uno prolongado. Si los ataques contra petroleros continúan y el tránsito sigue cayendo, el Brent podría buscar los 110 dólares sin necesidad de un bloqueo formal. La otra cara: si la tregua energética entre Rusia y Ucrania se confirma, parte de la prima de riesgo desaparecería de golpe.
La clave no está en lo que ocurra un lunes, sino en cuánto tiempo aguanta esta mezcla de amenazas cruzadas. El siguiente hito será la confirmación o el desmentido ruso de la tregua anunciada por Trump y, después, la evolución del tránsito diario por Ormuz. Mientras ninguna de las dos piezas encaje, el precio del petróleo seguirá funcionando antes como termómetro de la geopolítica que como indicador de la oferta y la demanda. Los surtidores españoles no tardarán en enterarse.




