Las empresas españolas perciben un menor impacto del conflicto en Irán sobre la demanda y sus planes de inversión en el tercer trimestre de 2026, según la Encuesta del Banco de España sobre la Actividad Empresarial (EBAE).
Qué dicen las cifras de la encuesta del Banco de España
La proporción de compañías que declaran efectos negativos o muy negativos del conflicto sobre la demanda internacional cae hasta el 27,8%, frente al 30,3% del segundo trimestre. El porcentaje correspondiente a la demanda nacional baja hasta el 33,7%, desde el 36,5% de tres meses antes. Son dos descensos consecutivos que apuntan a una digestión progresiva del shock energético.
El porcentaje de empresas que señalan un efecto negativo sobre sus decisiones de inversión por el aumento de la incertidumbre se sitúa en el 40,9%, levemente por debajo del 43,2% del trimestre previo. Cuatro de cada diez compañías siguen frenando proyectos, pero menos que en primavera.
| Indicador | 3T 2026 | 2T 2026 | Variación |
|---|---|---|---|
| Efecto negativo en demanda internacional | 27,8% | 30,3% | -2,5 puntos |
| Efecto negativo en demanda nacional | 33,7% | 36,5% | -2,8 puntos |
| Efecto negativo en decisiones de inversión | 40,9% | 43,2% | -2,3 puntos |
| Empresas afectadas por el coste energético | 63,2% | 61,8% | +1,4 puntos |
Las expectativas para el cuarto trimestre de 2026 apuntan a una cierta mejoría de las perspectivas de inversión. Es el primer indicio de que las compañías empiezan a mirar más allá del crudo y de la geopolítica a la hora de planificar su capex.
La facturación registró una disminución respecto al trimestre anterior, en línea con el patrón estacional propio de los terceros trimestres. Descontados los efectos de calendario, la cifra muestra un ligero avance, coherente con la señal expansiva del PMI compuesto con datos hasta septiembre.
El propio Banco de España subraya que, una vez descontados los efectos estacionales, la actividad muestra un avance moderado. La facturación repunta ligeramente, mientras el empleo y la inversión se mantienen contenidos. El saldo es menos negativo de lo que sugería el contexto geopolítico.
El golpe energético de Irán se está digiriendo mejor de lo que temían los planes de inversión de las compañías, aunque la energía sigue marcando el paso.
Los costes energéticos y la letra pequeña por sectores
El comportamiento por ramas es heterogéneo. La facturación aumenta en servicios como hostelería, información y comunicaciones y actividades administrativas, y desciende con más fuerza en agricultura, actividades profesionales, científicas y técnicas y ocio.
En términos de empleo, las empresas declaran un ligero aumento de la ocupación respecto al trimestre anterior, aunque la serie desestacionalizada muestra un descenso algo inferior al del segundo trimestre. La ocupación crece en actividades administrativas, hostelería e información y comunicaciones, y cae en agricultura, actividades inmobiliarias y comercio.
La inversión se estabiliza en el tercer trimestre. El coste de los inputs energéticos se mantiene como el principal condicionante de la actividad y eleva su incidencia hasta afectar al 63,2% de las empresas, 1,4 puntos más que entre abril y junio.
El conflicto continúa condicionando los costes y los precios empresariales, sobre todo a través de su incidencia sobre los mercados energéticos. Aun así, la encuesta constata que esas presiones han perdido algo de intensidad en el tercer trimestre frente al anterior.
Los costes de los consumos intermedios siguen aumentando a un ritmo elevado, aunque algo menor que en el trimestre previo, una moderación relativamente generalizada por ramas. El traslado parcial a los precios de venta también pierde algo de de intensidad. Los mayores avances se registran en hostelería, comercio y transporte.
El contraste con 2022 y qué conviene vigilar
El porcentaje de empresas que declaran un aumento de sus costes o precios continúa siendo inferior al observado en 2022, cuando el encarecimiento energético tras el inicio de la guerra en Ucrania fue de naturaleza similar. Conviene subrayar el matiz. Entonces el shock llegó por el gas y la electricidad con el crudo disparado; ahora el patrón se repite, pero con menor intensidad inflacionaria. Para la banca cotizada, un escenario de demanda que aguanta reduce la presión sobre la morosidad y sostiene el volumen de negocio, mientras las entidades digieren la bajada de tipos del Banco Central Europeo. Para las utilities del Ibex 35, la moderación de los costes energéticos alivia el margen y rebaja el riesgo de nuevos vaivenes regulatorios. El detalle incómodo es que el 63,2% de las compañías sigue señalando la energía como su principal lastre, por encima del nivel del trimestre anterior. Ese dato impide hablar de normalización y mantiene la cautela sobre el capex industrial de cara a 2027.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La próxima edición del EBAE y los resultados del cuarto trimestre de 2026, que confirmarán si las expectativas de inversión se materializan.
- Reacción del valor: El mercado descuenta una moderación del shock energético; si el coste de los inputs vuelve a repuntar, banca y utilities concentrarán las revisiones.
- Precedente sectorial: Tras la guerra de Ucrania en 2022, los costes tardaron más en moderarse que la demanda, un patrón que la encuesta invita a repetir.




