El pago con criptomonedas en España ya no es un fenómeno de nicho. Uno de cada cinco inversores nacionales en activos digitales las utiliza para comprar, y el país ha adelantado a Estados Unidos en número de comercios que las aceptan. La foto la firma el BCE: el 9% de los españoles posee cripto, el doble que en 2022, cuando apenas llegaba al 4%.
España adelanta a Estados Unidos en comercios que aceptan cripto
Hasta el 33% del comercio electrónico español ya admite criptomonedas como forma de pago, según la última encuesta de Statista. España supera así al 27% de Estados Unidos y al 30% de Hong Kong, aunque se queda por detrás de Emiratos Árabes (38%) e India (42%), donde la adopción tiene otro recorrido histórico.
La explicación tiene menos que ver con la moda que con la cuenta de resultados. Lo resume David Jofre, vicepresidente global de Shift4: ‘Comercios con operativa internacional, como el ecommerce, el turismo y la hostelería, llevaban años lidiando con comisiones de cambio de divisas y tiempos de liquidación que penalizaban las ventas fuera de la eurozona. Aceptar cripto, bien resuelto técnicamente, elimina buena parte de esa fricción.
De El Rastro a la tarjeta de débito: cómo se paga hoy con cripto
En la calle de Carlos Arniches, en Madrid, Julio Martínez monta su puesto de cactus en El Rastro cada domingo desde hace medio siglo. Desde 2017 acepta pagos con criptomonedas. El volumen sigue siendo residual y lo emplean sobre todo clientes jóvenes ‘para experimentar’, pero Martínez ha ido más lejos: ha creado su propia moneda, Cactus Coin, y trabaja en una app para que cualquiera pueda comprarle con ella.
Su método es uno de los posibles. El cliente transfiere cripto desde su cartera a la del vendedor, que recibe el importe en la moneda digital y luego hace trading. El sistema calcula la cantidad exacta en función del precio en tiempo real. Otra vía, la más sencilla según los expertos, pasa por operar con plataformas de pago que ya integran soporte cripto.
Aceptar cripto en un comercio ya no es una apuesta ideológica: es una decisión sobre costes de cambio y tiempos de liquidación.
Ahí encaja el movimiento de Shift4. A finales de 2024 lanzó Pay with Crypto, un servicio que permite a un negocio aceptar bitcoin o ethereum sin custodiar el activo ni asumir su volatilidad: el comercio cobra en euros con la operación cifrada de extremo a extremo. ‘Llevábamos tiempo viendo que los comercios querían ofrecer esta opción a sus clientes, pero les frenaba la complejidad técnica y el miedo a la volatilidad’, añade Jofre.
Para el usuario, el abanico se ha ampliado. Cada vez más plataformas de intercambio cuentan con tarjetas de débito para gastar activos digitales en tienda, por internet o sacar efectivo en cajeros. Las ofrecen Kraken, Coinbase, Crypto.com, Bybit o la española Bit2Me, entre otras. Muchas devuelven un porcentaje de cada compra, que en el caso de Bit2Me alcanza el 7%, y no cobran cuotas de mantenimiento ni comisiones por cambio de divisa. Conviene mirar la letra pequeña: aunque no haya comisión explícita, suelen aplicarse diferenciales de conversión.
Qué sostiene el avance español y qué puede frenarlo
España ha llegado antes que sus vecinos a un umbral que muchos daban por lejano. La combinación de un sector fintech con nombres propios, una banca que mira de reojo el negocio y un comercio electrónico muy internacional ha impulsado la adopción por encima de lo que sugeriría el tamaño de la economía. El pago, además, es el caso de uso que más legitimidad devuelve a las criptomonedas: las reconcilia con su función original, la de ser dinero, después de años reducidas a objeto de especulación.
Dicho esto, conviene no confundir un 33% de comercios electrónicos con una revolución. El pago sigue siendo una porción pequeña del volumen de negocio de la mayoría de esos establecimientos y depende del cliente joven y curioso. La volatilidad, la fiscalidad y los flecos pendientes de la normativa europea son los frenos que pueden enfriar el ritmo. El propio BCE, que confirma el doble de tenedores desde 2022, avisa de los riesgos para el inversor minorista.
Mi lectura es que el dato importa menos por lo que dice del presente que por lo que anticipa. Si el pago cripto se consolida, lo hará por la puerta del comercio internacional y del turismo, no por la del entusiasta que presume de cartera. La próxima prueba de fuego llegará con la temporada de resultados de las fintech españolas del primer trimestre de 2027 y con el grado de implantación real de MiCA entre los intermediarios. Hasta entonces, el 20% es una promesa con buena base, no una certeza.





