Verescence La Granja: el pelotazo saudí en un histórico pueblo segoviano

Pocos entornos castellanos tienen la historia que atesora el Real Sitio de San Ildefonso, conocido por sus espectaculares jardines, sus fuentes monumentales y su imponente palacio, el «pequeño Versalles» español ideado por Felipe V. Pero en las calles de este pequeño pueblo segoviano se respira otra tradición centenaria: el arte del vidrio. Fue aquí donde, al calor de la monarquía en el siglo XVIII, nació la Real Fábrica de Cristales de La Granja, un prodigio preindustrial que abasteció de espejos, lámparas y vidrieras a las cortes europeas. Una historia que Verescence La Granja está aprovechando para protagonizar su propio pelotazo.

Y es que, más de dos siglos después, el fuego de aquellos hornos sigue vivo y su legado industrial continúa marcando el pulso económico de la región a través de Verescence La Granja. Una compañía que ya no abastece de vidrio a los palacios europeos, sino que suministra sus productos a los desiertos de Oriente Medio y a las líneas de alta tensión de todo el mundo. Eso sí, lo hace con un éxito arrollador.

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El despegue de Verescence La Granja

La invasión rusa de Ucrania en 2022 desató una crisis energética sin precedentes que disparó los costes de la fábrica segoviana y obligó a la compañía a interrumpir por completo sus ventas de perfumería a Rusia. Una situación crítica que puso en jaque la propia supervivencia de la compañía. No obstante, la pesadilla pronto se transformó en euforia.

Así, mientras una puerta se cerraba, el bloqueo internacional a la industria rusa expulsó del mercado a los grandes competidores de Verescence en su otra gran división: los aisladores de vidrio para infraestructuras eléctricas. Este vacío, sumado al boom mundial de las inversiones en energía verde, ofreció una oportunidad histórica que la planta segoviana no desaprovechó.

Un año más tarde llegó el verdadero «pelotazo», cuando Arabia Saudí llamó a las puertas de La Granja para abastecer a NEOM, el faraónico y futurista proyecto urbanístico de 170 kilómetros de largo en línea recta promovido por el príncipe heredero saudí. Las necesidades de aisladores para este megaproyecto llegaron a comprometer casi el 20% de toda la capacidad productiva de la fábrica durante ese año. Un impulso que en 2025 se ha consolidado, de tal forma que Verescence La Granja ahora también trabaja para Estados Unidos y Canadá.

Verescence La Granja logra triplicar sus beneficios

Obviamente, el impacto de este giro estratégico en las cuentas de la compañía ha sido meteórico, transformando a la antigua vidriera en una auténtica máquina de ganar dinero. Empecemos por los ingresos, que se han disparado: la cifra de negocios pasó de 94,4 millones de euros en 2022 a dar un salto gigante hasta los 136,2 millones en 2023. En 2025, la compañía consolidó su nuevo tamaño facturando 134,3 millones de euros.

Aún más importante para la compañía es que esas cifras han permitido generar un modelo de negocio con una elevada rentabilidad y una importante generación de efectivo. Así, en cuanto a lo primero, cabe destacar que los beneficios se han triplicado. En concreto, el resultado de explotación (EBIT) pasó de 7,8 millones en 2022 a la espectacular cifra de 23,9 millones de euros en 2025. Además, el beneficio neto ha pasado de los 7,1 millones de euros de 2022 a rozar los 20 millones de euros (19,9 millones) al cierre de 2025.

Por último, la abundancia de liquidez ha permitido a la planta segoviana obtener importantes dividendos, que han ido a parar a su matriz, Verescence Spain. De hecho, en 2023 ya sacó de la empresa 11 millones de euros, un año más tarde 15,2 millones y en el último año otros 15,2 millones de euros.

Verescence La Granja: un núcleo de riqueza en plena Castilla

Además, lejos de acometer recortes técnicos por la modernización, este ‘boom’ se ha traducido en riqueza local para Segovia. La plantilla media de la empresa ha crecido desde los 418 trabajadores en 2021 (416 fijos y 2 eventuales) hasta alcanzar las 510 personas empleadas de media en 2025 (508 con contrato fijo).

En parte, gracias a que, aunque los aisladores eléctricos han sido el gran motor del crecimiento, la fábrica no ha olvidado su esencia en el mercado de la perfumería y la cosmética. Ante la estabilización de la demanda y los excesos de inventario de sus clientes en 2024 y 2025, Verescence La Granja apostó por blindar sus márgenes. Para ello, invirtió en maquinaria de decoración para internalizar los procesos y dotar a sus frascos de un mayor valor añadido, logrando así neutralizar la caída en el volumen de producción de vidrio.

La historia de Verescence La Granja es, en definitiva, el relato de una reinvención. Un lugar que ha sabido pasar de los maestros vidrieros del siglo XVIII a los tiempos modernos, demostrando que los pueblos más pequeños también tienen mucho que decir en la industria nacional e incluso en las ciudades del futuro.


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