Adif ficha Carmona para coordinar la red de Rodalies en Cataluña. El que fuera director y portavoz de Rodalies en Renfe, apartado de la operadora este verano, aterriza ahora en el gestor de la infraestructura para pilotar el desarrollo de la red catalana.
La maniobra figura en una resolución del portal de contratación pública de Adif, según han recogido El País, Diari ARA y La Vanguardia. Antonio Carmona será el nuevo coordinador de la red de Rodalies de Cataluña, el puesto desde el que deberá impulsar el desarrollo y la plena operatividad del sistema ferroviario catalán.
La lectura inmediata es un giro de lado. Carmona pasa de gestionar trenes a ordenar vía. Deja el terreno de la explotación —convoyes, horarios, maquinistas— para recalar en el de la infraestructura, donde se decide por dónde se puede circular y a qué velocidad.
Del tren a la vía: el giro que explica el fichaje
La separación entre Renfe y Adif no es nueva. Desde 2005 el sistema ferroviario español está partido en dos: Adif conserva la vía, las estaciones y las señales; Renfe opera los trenes. La división, pensada para abrir la competencia, ha dejado dos décadas de fricciones en cada punto donde las dos casas deben entenderse a la fuerza. Dos décadas de tira y afloja.
En Cataluña esas fricciones tienen nombre propio: Rodalies. La red de cercanías y regionales catalana arrastra averías, incidencias y retrasos crónicos, y su gobierno ha sido objeto de un pulso político de fondo entre el Estado y la Generalitat.
Que Adif coloque al frente de su coordinación a quien hasta hace meses era la cara visible de Renfe en Cataluña apunta a un intento de alinear los dos lados. Por un lado, alguien que conoce el terreno y el ruido mediático. Por otro, alguien que ahora manda sobre la vía.
El fichaje no resuelve el problema de fondo: reinicia el reparto de poder sobre una red que lleva años pidiendo a gritos una sola voz.
Por qué importa dónde se sienta Carmona
El fichaje no es exactamente un ascenso ni una salida amistosa. Carmona fue apartado de la dirección de Rodalies de Renfe este verano, coincidiendo con la puesta en marcha de Rodalies Catalunya. El nombre del modelo cambió y, con él, se movieron las sillas.
Que el destino sea Adif y no otra operadora añade capas. El gestor de la infraestructura no vende billetes ni atiende reclamaciones; su trabajo es que la red aguante. Si el objetivo era reconstruir la interlocución con Cataluña, el sitio elegido es el de las obras y las inversiones, no el de los trenes.
Hay más de un mensaje en el movimiento. Para el Gobierno, sitúa a un perfil conocido al otro lado del mostrador. Para la Generalitat, coloca a un interlocutor que ya ha hablado en público de los problemas. Para Renfe, retira de un foco incómodo a quien fue su portavoz en el peor momento del servicio.
Puro encaje de piezas.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El impacto para el viajero es indirecto, pero llega. Rodalies concentra buena parte del transporte público del área metropolitana de Barcelona y su operatividad depende de que infraestructura y operación remen en la misma dirección. Cada incidencia se convierte en problema político cuando coincide con la hora punta.
La zona cero es Cataluña y, en particular, el nodo de Barcelona, donde se acumulan los cuellos de botella históricos. El dato que resume la maniobra es simple: Carmona cambia de lado dentro del mismo sistema, del explotador al gestor de la vía. No se va a casa; se recoloca donde se decide el trazo grueso.
El pulso de fondo enfrenta a Renfe y Adif por el control efectivo del servicio; a la Generalitat y el Mitma por quién manda; y a sindicatos y usuarios por cuánto aguanta la paciencia. Colocar a Carmona en Adif puede leerse como una apuesta por la coordinación o, con la misma lógica, como un parche de imagen. Y el pulso sigue.
La lectura a medio plazo es otra. Si la red catalana aspira a funcionar como un sistema único, tarde o temprano habrá que decidir quién asume la responsabilidad última cuando algo falla. El fichaje es un paso, no la respuesta.
Los precedentes juegan en contra: cada vez que España ha separado la gestión de la infraestructura de la explotación, la coordinación ha sido el punto débil. El gestor de la vía puede ordenar prioridades, pero no estirar presupuestos que no existen. Cosas que pasan en Rodalies.
El próximo hito será comprobar si el fichaje viene acompañado de un plan de inversiones y de una hoja de ruta con plazos. Hasta entonces, el movimiento se queda en lo que es: una pieza colocada a la espera de ver si el tablero cambia.




