La startup Plesh cierra una inversión de 3,75 millones de euros liderada por Ibai Llanos y Gerard Piqué. El creador de contenido vasco y el exfutbolista del Barça entran como socios individuales en la empresa catalana de snacks de chocolate sin azúcares añadidos. La operación refuerza el peso del capital de celebridades en el ecosistema emprendedor español.
Claves de la operación
- Una ronda de 3,75 millones de euros con Ibai Llanos y Gerard Piqué como inversores individuales. La compañía no desvela la identidad del resto de participantes ni la valoración posterior a la operación.
- Plesh ya vende en más de 3.000 puntos de cadenas como Carrefour, Alcampo, Bonpreu, Ametller Origen, Cal Fruitós y Areas. La entrada de los creadores busca empujar la marca fuera de España.
- La empresa facturó 147.000 euros en 2025 y registró pérdidas de 601.000 euros, según los últimos datos del Registro Mercantil. La ronda llega cuando el negocio todavía está en fase de construcción.
El salto de Plesh: de Barcelona al escaparate de Ibai y Piqué
Plesh nació en 2024 de la mano de Jaume Betrian, Juan Umbert y Adrià Colominas. La firma diseña tentempiés de chocolate con fibras vegetales y sin azúcares añadidos, una categoría que ha ido ganando espacio en la cesta de la compra. El diseño y el marketing se concentran en la sede de Barcelona; la producción se externaliza a fábricas de terceros en Catalunya.
No es la primera vez que Piqué se sienta a la mesa de esta compañía. Hace dos años participó en una ronda de 1 millón de euros junto a los deportistas Marc Gasol y Rudy Fernández, los empresarios hermanos Boix de Noel Alimentación y los fondos Demium y BStartup, el brazo de capital riesgo de Banco Sabadell. La nueva operación multiplica casi por cuatro la anterior inyección de capital y eleva el perfil mediático de la marca.
Con solo ocho personas en plantilla, la compañía apuesta por una estructura ligera y por la tracción en el canal de alimentación. Los productos ya se venden en grandes superficies y en estaciones de servicio, un despliegue comercial que la ronda debería acelerar en los próximos meses. El escaparate mediático no cotiza en bolsa. El producto tendrá que hablar.
El capital de celebridades se consolida en el ecosistema español
La entrada de Ibai y Piqué no es un caso aislado. En los últimos años, figuras del deporte, el streaming, y la música han convertido las startups de consumo en un vehículo habitual para diversificar patrimonio y ganar visibilidad. La fórmula se repite: el fundador aporta el producto, el inversor famoso aporta alcance, no gestión. En una categoría tan dependiente de la notoriedad como la alimentación saludable, ese alcance vale tanto como el dinero.
El dinero abre la puerta, pero en alimentación quien decide es la cesta de la compra, y ahí todavía no hay atajos.
Ibai Llanos acumula millones de seguidores y ya ha demostrado capacidad para mover audiencias en proyectos propios. Piqué, por su parte, ha construido un ecosistema empresarial alrededor de la Kings League y de otras inversiones. La combinación convierte a Plesh en un caso de estudio sobre cómo el capital reputacional entra en un sector donde la noticia pesa tanto como la composición nutricional. Cuentas claras, por ahora.
El fenómeno no es nuevo, pero sí cada vez más intenso. España ha visto nacer en los últimos años decenas de marcas de consumo dispuestas a crecer a golpe de comunidad, y muchas han apostado por fichar a caras conocidas para acelerar el reconocimiento. La diferencia de Plesh es que no parte de cero: ya tiene distribución física y producto colocado en las estanterías. El reto no es darse a conocer, sino retener al comprador después del primer envase.

Lo que la ronda no resuelve: pérdidas, dependencia y una valoración sin cifra
Los números obligan a moderar el entusiasmo. Plesh facturó 147.000 euros en 2025 y perdió 601.000, un desequilibrio lógico en una empresa de dos años pero que sitúa la rentabilidad todavía lejos. La producción externalizada reduce la inversión en activos, aunque limita el control sobre márgenes y plazos. Y la dependencia del tirón mediático de dos socios concretos es un arma de doble filo: la atención se construye rápido y se diluye igual de rápido.
El precedente español invita a la prudencia. La categoría de alimentación saludable ha visto entrar y salir a decenas de marcas en la última década, y muy pocas han alcanzado escala rentable sin un socio industrial potente detrás. Aquí la compañía cuenta con el respaldo de BStartup, el vehículo de Banco Sabadell, uno de los bancos del IBEX 35 con mayor actividad en el segmento de empresas emergentes. Esa conexión aporta credibilidad financiera, pero no sustituye un modelo de negocio que aguante sin el escaparate puntual.
La próxima ronda y el primer ejercicio completo con Ibai y Piqué como socios serán la prueba real. Si la marca convierte notoriedad en ventas recurrentes y recorta pérdidas en 2027, la operación habrá valido la pena. Si no, quedará como un capítulo más del capital de celebridades que brilló en el anuncio y se apagó en las cuentas. Queda camino.




