La situación de la industria aeronáutica se complica por la crisis en Irán. La guerra apunta a marcar tanto el precio como el acceso al combustible de las líneas aéreas, y Ryanair se ha sumado a empresas como Lufthansa y Volotea para avisar de que esta situación puede obligar a cancelar vuelos de cara al próximo verano si no hay una solución rápida que, al menos, sirva para reabrir el Estrecho de Ormuz.
Ryanair ha confirmado su preocupación durante la Semana Santa, pero no ha sido la primera, con la low-cost española Volotea y la alemana Lufthansa haciendo avisos similares antes de las declaraciones del consejero delegado de la irlandesa, Michael O’Leary. «Confiamos en que la guerra termine antes de eso y que los riesgos para el suministro desaparezcan», ha señalado el directivo, que sin embargo recuerda que tienen combustible almacenado para los próximos meses.
La preocupación no llega solo desde las aerolíneas, sino que desde Italia ya hay varios aeropuertos que confirman que aplicarán medidas de racionamiento de combustible. Es un nuevo dato peligroso que señala una crisis que puede aumentar el precio de los billetes y cancelar algunos vuelos, aunque desde la irlandesa aseguran que es una decisión que no tendrán que tomar al menos hasta el mes de junio.

De hecho, lo que para Ryanair es una advertencia, para Volotea es una realidad. La empresa suele ser vista como la más vulnerable dentro del mercado español en esta circunstancia, pero no es la única en esta situación; tras ella, rivales dentro del universo de las low-cost en Europa como Wizz y Easyjet ya han reducido su capacidad de los próximos meses. Es un aviso para la aviación que llega tras años de crecimiento.
UN SECTOR QUE SE ENFRENTA A SU PRIMERA CRISIS REAL DESDE LA PANDEMIA
Lo cierto es que para las aerolíneas es un cambio de tendencia radical tras los últimos años. Desde el final de la pandemia, las líneas aéreas habían disfrutado de un efecto rebote en el mundo del turismo que había permitido que salieran bien paradas de aquella situación. De hecho, los resultados de Ryanair y el resto de las low-cost habían sido de los más beneficiados por este cambio en las tendencias, que había favorecido los viajes cortos y las escapadas.
Pero un aumento en el precio de los billetes, sumado a una reducción de los vuelos, puede no ser solo una mala noticia para sus datos, sino también para algunas poblaciones europeas. Es que, en casos como el de Ryanair, se ha demostrado que antes de reducir algunas frecuencias en ciudades como Madrid o Barcelona, prefieren hacerlo en poblaciones más pequeñas o aeropuertos menos concurridos, como lo han mostrado en casos como el de Santiago.
LA SITUACIÓN DE RYANAIR Y AENA SE COMPLICA POR LA CRISIS DE IRÁN
En cualquier caso, la empresa irlandesa tendrá que tomar sus decisiones en España en una situación de tensión especial. No es solo la crisis en Irán, sino que se encuentran precisamente en pleno proceso burocrático para que se apruebe el Tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III). Aena ya ha señalado que será necesario volver a aumentar las tarifas para operar en los aeropuertos españoles a partir del 2026.
Pero incluso sin aprobar el DORA III, ya Ryanair aseguraba que los cánones operativos en algunos aeropuertos españoles serían demasiado altos. La empresa ha retirado algunos vuelos en territorios que han señalado como «menos competitivos»; en ese panorama, la situación del combustible puede dar un motivo más para reducir su presencia en algunos aeropuertos españoles.
Incluso si no deciden abandonar estos aeropuertos, se trata de un cóctel perfecto para que las low-cost aumenten el precio de sus billetes. Es un puzle complicado de ignorar, sobre todo porque tanto las patronales del turismo como la propia Aena apostaban a principios del año por otro crecimiento en el turismo, incluso con un dato más moderado.




