Jesús de la Gándara, médico psiquiatra: “La felicidad nunca se basa en no hacer nada; siempre depende de hacer algo”

El psiquiatra Jesús de la Gándara explica que el exceso de pensamientos puede alimentar la infelicidad. Según afirma, la clave del bienestar no está en detener la mente, sino en dirigir la atención y mantener una vida activa.

Pensar demasiado es una de las experiencias más comunes del ser humano. Cuando llega la noche o aparece una preocupación, la mente puede convertirse en una especie de conversación interminable. Para el psiquiatra Jesús de la Gándara, ese diálogo interior explica buena parte de la infelicidad moderna.

El especialista sostiene que entender cómo funciona ese mecanismo mental es clave para acercarse a la verdadera felicidad. No se trata de eliminar los pensamientos, sino de aprender a dirigir la atención y construir una vida activa en la que el bienestar se apoye en hábitos concretos.

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La “radio interior” que no deja de hablar

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Uno de los conceptos que utiliza el psiquiatra para explicar el funcionamiento de la mente es el de la llamada “radio interior”. La idea, inspirada en el concepto de “Radio Sapiens”, describe ese flujo constante de pensamientos que aparece sin descanso en la cabeza.

Según explica el especialista, la mente humana funciona como una emisora que nunca se apaga. Pensamientos, recuerdos o preocupaciones aparecen de forma automática. El problema surge cuando la persona dirige toda su atención hacia ese ruido mental.

De la Gándara explica que muchas personas creen que el objetivo es detener el pensamiento. Sin embargo, desde el punto de vista psicológico, esa estrategia suele ser poco efectiva. Intentar frenar la mente a la fuerza suele provocar el efecto contrario.

Por ello, en terapias cognitivo-conductuales se enseña una técnica conocida como thinking stop. Consiste en interrumpir momentáneamente una cadena de pensamientos mediante una señal clara, a veces incluso con un gesto físico. Ese pequeño corte permite tomar distancia y redirigir la atención.

El psiquiatra insiste en que el verdadero cambio no se produce al bloquear la mente, sino al aprender a enfocar la atención en otro lugar. La atención funciona como un músculo que se entrena. Si se dirige constantemente hacia la preocupación, el malestar aumenta.

En cambio, cuando se desplaza hacia otras experiencias —la respiración, un libro, la música o cualquier actividad— la mente comienza a relajarse. “Si te sientes mal pensando, es porque estás prestando demasiada atención a lo que ocurre en tu cabeza”, explica el especialista.

Esa capacidad de mover el foco mental resulta fundamental para proteger el bienestar emocional. En muchos casos, basta con introducir pequeños hábitos que ayuden a cambiar el “canal” de la mente.

La clave de la felicidad: hacer cosas que tengan sentido

La clave de la felicidad: hacer cosas que tengan sentido
Fuente: agencias

Cuando se habla de felicidad, el psiquiatra considera que uno de los mayores errores es pensar en ella como un estado permanente. Desde su perspectiva, sentirse feliz es algo inevitablemente temporal.

La felicidad, explica, aparece y desaparece como cualquier emoción. Pretender mantenerla constantemente solo genera frustración. Por eso propone un enfoque más realista: no aspirar a ser feliz todo el tiempo, sino aprender a estar feliz en determinados momentos.

Dentro de esa lógica, el especialista defiende una idea central: la felicidad no surge de la inactividad. Muy al contrario, suele aparecer cuando las personas realizan actividades que consideran valiosas. “La felicidad nunca se basa en no hacer nada; siempre depende de hacer algo”, resume.

Ese “hacer” no se refiere únicamente al trabajo o al éxito profesional. Puede ser cualquier actividad con sentido: cocinar, escribir, arreglar una terraza o preparar una comida para la familia. Lo importante es que la acción produzca una sensación de utilidad o de logro.

Para De la Gándara, el bienestar se apoya en tres pilares claros. El primero es el cuidado del cuerpo. Mantener una buena salud física ayuda a generar estabilidad emocional y facilita la sensación de serenidad.

El segundo pilar tiene que ver con la actividad útil. Hacer cosas que aporten valor a la vida cotidiana fortalece la autoestima y refuerza la percepción de propósito.

El tercero es la creatividad. Todos los seres humanos, sostiene el psiquiatra, poseen alguna forma de creatividad. Puede expresarse a través del deporte, la cocina, la escritura o cualquier actividad que permita crear algo.

En ese equilibrio entre cuerpo, acción y creatividad aparece una forma más estable de felicidad. No se trata de una emoción intensa y permanente, sino de una sensación de satisfacción que crece con el tiempo.

El especialista también introduce un último elemento en la ecuación del bienestar: la atención a los pequeños momentos. A veces la felicidad se encuentra en experiencias simples que pasan desapercibidas por falta de atención.

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Un amanecer, un paseo o una conversación pueden convertirse en instantes de felicidad si la persona está realmente presente. En una sociedad marcada por la prisa, aprender a mirar esos detalles puede marcar la diferencia.


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