Esta es la principal conclusión del último informe de Scope Ratings, firmado por Marlen Shokhitbayev, que indica que empresas como Repsol, TotalEnergies, Shell o incluso BP podrían estar más expuestas de lo que podría parecer en el mercado del gas por los riesgos del conflicto actual que se está dando en Oriente Próximo, en Irán.
Se habla mucho del petróleo, pero el gas está en una situación más complicada
En este sentido, el razonamiento al que apunta esta última nota es que las tensiones en Irán se están traduciendo en presiones dentro del estrecho de Ormuz, limitando la actividad comercial en un punto donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial (con una producción similar según apunta el analista en gas natural licuado). Esta presión se ha traducido en un repunte de un 13% en los precios del Brent (de 70 a 80 dólares el barril) y una subida de más del 60% en el gas europeo TTF, pasando de 31 a más de 50 euros el MWh.

La gran mayoría de las noticias sobre Irán suelen tener como foco un mercado tan cíclico y volátil como el del petróleo. No obstante, Scope Ratings apunta a que el mercado del gas es actualmente más vulnerable que el del petróleo en Europa, ya que las reservas de gas están a unos valores más bajos respecto al año anterior, con una capacidad del 30%, frente al 38% de 2025.
A esta situación se le suma a que Europa depende mucho del GNL (gas natural licuado) tras la ruptura energética de Rusia; por lo que la situación del gas es mucho más crítica que la del petróleo, ya que existe un escenario de sobreoferta de crudo de la OPEP+, fuera de la región y una mayor cantidad de reservas acumuladas.
Irán causará volatilidad pero no precios disparados: “El estrecho de Ormuz no se va a cortar”
En este contexto, Scope Ratings prevé efectos tanto en el corto, como en el medio plazo. En el corto, el análisis apunta que los precios al alza del petróleo y gas impulsaría los ingresos y flujo de caja. Donde, las divisiones de trading de Shell, BP o TotalEnergies podrían beneficiarse de la volatilidad siempre y cuando mantengan una gestión de riesgos sólida.
Aún así, también el escenario cortoplacista contempla riesgos como las disputas por cláusulas de fuerza mayor (como la que tiene Naturgy con Yamal con el suministro de gas ruso); y a la posibilidad, según Scope Ratings, de que los gobiernos impongan impuestos sobre beneficios extraordinarios, bajando el rendimiento de esos beneficios disparados por una materia prima más cara.

En el terreno del medio plazo, es donde a ojos de los analistas hay muchos más riesgos que ventajas, ya que podría darse un mayor intervencionismo estatal (en caso de que se diera en el corto plazo); la destrucción de la demanda por los precios tan altos de la energía, que compensarían los posibles beneficios elevados de las empresas al no haber compradores; y daños en las infraestructuras energéticas si el conflicto se prolonga, posibilidad que no se descarta dado a que el Pentágono ha confirmado que se va a tratar de una operación prolongada, sin una fecha en específico.
Repsol, TotalEnergies, BP: cuando la diversificación se traduce en seguridad
Bajo este escenario, muchas empresas integradas (petróleo + gas) con activos en la zona de Oriente Próximo podrían verse afectadas en base a la diversificación de activos que cuenten. A más diversificación, menos riesgos y más posibles ventajas que podrían sacar a las empresas de la coyuntura.
En el caso de Repsol, según Scope Ratings, cuenta con una exposición favorable a los riesgos en Oriente Próximo, debido a que tiene una presencia moderada de upstream en Irak. No obstante, tendría un menor beneficio potencial por la subida del precio del GNL y de los precios europeos del gas.

TotalEnergies y Shell, tendrían una exposición moderada a la subida de los precios, debido a la presencia de activos de GNL en Qatar, y en Emiratos Árabes Unidos. A este nivel de desempeño también se encontrarían BP y Eni, con activos tanto en downstream como upstream en Emiratos.
Equinor sería de las pocas empresas que tendría -a ojos de Scope Ratings- un escenario completamente positivo en caso de escaladas en Oriente Próximo, ya que carece de activos, sumado a que también se vería beneficiada por una subida de los precios del gas.
Otros ganadores y perdedores de la coyuntura iraní
Por otro lado, el informe también indica que dentro de este fenómeno hay ganadores como las empresas de energías renovables, que se beneficiarán de los precios más altos, aunque solo sea por la parte no cubierta de la cartera: la generación no alimentada con gas. Mientras que el sector químico sería el claro perdedor debido a su alta dependencia de estos dos sectores: petróleo y gas.


