lunes, 9 febrero 2026

Jesús de la Gándara (70), especialista en salud mental: “Estar feliz es un estado transitorio que nunca conduce a nada definitivo”

El psiquiatra Jesús de la Gándara plantea que la felicidad es solo un estado pasajero y que la verdadera salud mental se construye aprendiendo a gestionar pensamientos, entrenar la atención y cultivar hábitos con sentido y propósito.

Para muchas personas, la mente funciona como un motor imposible de apagar. Pensamientos que se repiten, preocupaciones que no se detienen y noches en vela forman parte de una realidad cotidiana que afecta directamente a la calidad de vida y a la salud emocional. ¿Es posible frenar ese ruido interno?

El psiquiatra español Jesús de la Gándara, con más de cuatro décadas dedicadas a la salud mental, asegura que sí. Pero advierte que no se trata de una tarea mágica ni inmediata, sino de un aprendizaje. “Parar el pensamiento es posible, aunque requiere técnica y entrenamiento”, explica.

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La radio interior que no se apaga

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De la Gándara utiliza una imagen poderosa para describir lo que ocurre dentro de la cabeza: todos llevamos encendida una especie de “Radio Sapiens”. Un aparato imaginario que emite ideas, recuerdos y temores sin descanso. Esa voz interior, dice, suele convertirse en un problema para la salud cuando se le concede demasiada importancia.

Dentro de las terapias cognitivo-conductuales existe una estrategia llamada thinking stop, o detención del pensamiento. Consiste en darse una orden clara para cortar una idea negativa. El especialista aclara que no es solo un acto mental: “Hace falta un gesto físico, una palanca que active el cambio”. Ese movimiento simbólico ayuda a que el cerebro comprenda que es momento de frenar.

Sin embargo, advierte que la clave no está tanto en luchar contra el pensamiento como en aprender a gestionar la atención. “Si sufres por lo que piensas es porque le estás prestando demasiada atención. El verdadero trabajo para la salud mental es redirigirla hacia otro lugar”, señala.

Para el médico, la atención funciona como un músculo. Se entrena, se cansa y puede fortalecerse. Cuando se concentra únicamente en ideas angustiosas, aparece el malestar. Por eso recomienda técnicas sencillas: enfocarse en la respiración, en un sonido externo o incluso en una frase personal que sirva como ancla. Todas estas herramientas persiguen el mismo objetivo: cuidar la salud psicológica cambiando el foco.

De la Gándara confiesa que él mismo utiliza trucos aprendidos con los años para proteger su propia salud emocional. Repetir una frase, recordar un poema o poner límites claros a un pensamiento recurrente son recursos que, practicados con constancia, terminan funcionando.

“Lo importante es comprender que no siempre se puede apagar la radio interior, pero sí se puede bajar el volumen”, resume. Ese simple gesto, afirma, ya supone un gran avance para la salud cotidiana.

La felicidad como camino hacia la salud mental, no como meta

La felicidad como camino hacia la salud mental, no como meta
Fuente: agencias

Cuando la conversación se orienta hacia la felicidad, el especialista propone un cambio radical de mirada. Para él, uno de los grandes errores modernos es confundir “estar feliz” con “ser feliz”. Una confusión que, según sostiene, genera frustración y afecta de manera directa a la salud.

“Estar feliz es un estado transitorio que nunca conduce a nada definitivo”, repite con firmeza. La felicidad, explica, es efímera por naturaleza y no puede convertirse en una exigencia permanente. Pretenderlo, lejos de mejorar la salud emocional, termina produciendo el efecto contrario.

Jesús de la Gándara defiende que la felicidad real no depende solo de una emoción agradable, sino de varios pilares concretos. El primero es el cuidado del cuerpo. “Sin salud física no hay bienestar posible”, afirma. Hacer ejercicio, moverse y mantener hábitos sanos son, para él, la base de cualquier equilibrio.

El segundo pilar es la utilidad. Sentirse útil, crear algo tangible, realizar actividades con sentido. “La felicidad siempre se basa en hacer, nunca en no hacer”, explica. Cocinar, escribir, arreglar una terraza o ayudar a alguien son acciones que fortalecen la sensación de propósito y, por lo tanto, la salud integral.

El tercer elemento es la creatividad. Todos los seres humanos, insiste, poseen alguna forma de expresión creativa. Desarrollarla es fundamental para una buena salud mental. No importa si se trata de arte, deporte o una simple conversación: lo esencial es experimentar la satisfacción de hacer algo bien.

También reconoce que existe un componente inevitable de azar. Pero incluso allí, dice, influye la actitud. “Un amanecer puede pasar delante de tus ojos sin que lo veas. La salud emocional también depende de estar atentos a lo que nos rodea”, asegura.


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