La alta velocidad en España sigue en un momento delicado tras el accidente en Adamuz. El descarrilamiento ha sido una tragedia, pero además está afectando directamente a las operaciones de Ouigo, Iryo y Renfe, tanto por los límites de velocidad en las rutas, como por el cierre de la ruta andaluza.
Esto se ha traducido en que un año que debía celebrarse como un triunfo económico, con su presencia en todo el territorio nacional, se haya convertido en otro año en números rojos. Para Ouigo e Iryo es un dato especialmente complicado de digerir, pues han lidiado con pérdidas desde el inicio de sus operaciones en España, y la realidad sigue complicando que puedan presumir de beneficios. Si bien se espera que sus matrices en Francia e Italia les ayuden a encajar mejor el daño económico, el reto de recuperar la confianza de los usuarios puede ser más complicado, a pesar del crecimiento del mercado de la alta velocidad en los últimos años.

Viajero abordando un AVE de Renfe en Madrid. Fuente: Agencias
Lo cierto es que en las últimas semanas no solo se ha puesto la lupa sobre cada una de las incidencias del sector ferroviario, sino que los usuarios se han visto afectados. Además, al menos dos de las empresas del sector, Iryo y Renfe, han confirmado que no pagarán las indemnizaciones por los retrasos mientras se mantengan los límites de velocidad que ha aplicado ADIF para evitar nuevas incidencias. Es una acumulación de problemas que no solo afecta a las frecuencias del día y sus ventas, sino a la visión de los usuarios sobre el sector.
No es como si los usuarios del AVE y las otras opciones de la alta velocidad no estuviesen acostumbrados a los retrasos en las horas de llegada; en la práctica son una parte inevitable de un servicio de trenes de alta velocidad. Sin embargo, el no poder solicitar la indemnización y los trayectos tan largos pueden servir para que los aviones y los vehículos particulares recuperen parte del terreno perdido en los trayectos largos. Es un dato que se confirmará cuando acabe el trimestre, pero que ya los pasajeros empiezan a notar en la ocupación de los trenes.
UN EFECTO DIRECTO EN LA OCUPACIÓN DE LOS TRENES
Además de perder los ingresos que debía generar la venta de billetes de tren en la ruta que conecta Madrid y Andalucía, el efecto de los retrasos y las incidencias en otras rutas ha sido evidente. Los reportes de trenes medio vacíos son cada vez más comunes, y el día de ayer incluso se informó a los usuarios de que se juntarían dos viajes de Renfe en una sola frecuencia debido a la falta de ocupación en ambos, todo en la ruta más popular del país: la que conecta la capital con Barcelona.
Aunque se insiste desde el sector en que los viajes de tren son seguros, señalando el accidente de Adamuz como una excepción, las incidencias y retrasos están teniendo un efecto directo en las ventas. Esto ocurre antes de los tres primeros días de huelga convocados por el SEMAF en todo el sector ferroviario y de una Semana Santa que se dibuja como una prueba clave para el esperado regreso a la normalidad de todo el sistema. Mientras tanto, con sus precios habituales y retrasos que promedian una hora, pero que pueden llegar a ser de más de dos horas y sin indemnizaciones, es normal que los usuarios busquen alternativas.
Además, otros medios de transporte se han mostrado en disposición de ofrecer algunas soluciones. Si bien no todas son vistas con buenos ojos, como el caso de los viajes de Uber entre Madrid y Málaga, otros como los refuerzos de las aerolíneas para los vuelos internos no solo sirven para resolver un problema, sino para recuperar parte del espacio que han perdido en los últimos años.
OUIGO, IRYO Y RENFE SIN MARGEN DE MANIOBRA
Lo peor de la situación es que Ouigo, Iryo y Renfe no están en posición de resolver su propio problema. Los límites de velocidad actuales son impuestos desde ADIF, y aunque pueden tomar decisiones sobre sus precios y sobre cómo manejan su política de indemnización, los tiempos de espera de los usuarios no tienen una solución inmediata, y es de esperar que todavía se mantengan los retrasos al menos unas semanas más.

El clima lluvioso no ayuda. Con ADIF y el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible preocupados por evitar que se repita la imagen del accidente, o incluso las incidencias posteriores en el Rodalies, lo esperado es que se manejen con cautela en los próximos días. También será importante cómo se manejan las negociaciones entre la empresa pública, el ministerio y el sindicato de maquinistas, que está pidiendo nuevas medidas de seguridad. Además, la empresa encargada de las vías ha solicitado a los tres operadores reducir su oferta de frecuencias en la ruta Madrid y Barcelona, lo que aumentara el daño economico a las empresas.
Pero mientras tanto, las tres operadoras no pueden hacer más que esperar. De momento son los primeros señalados por los usuarios, pero en la práctica su margen de maniobra está muy reducido y dependen de factores externos para resolver el problema.








