Decathlon acaba de dinamitar las reglas del running de élite. Durante años, las zapatillas con placa de carbono eran territorio exclusivo de atletas con presupuesto o patrocinio: modelos Nike, Adidas o ASICS que rozaban los 300 euros por par. Tu cartera sangraba cada temporada si querías acceder a esa tecnología que promete zancadas más eficientes, menos fatiga muscular y segundos de ventaja en cada kilómetro.
En febrero de 2026, Decathlon lanza su ofensiva más agresiva: zapatillas Kiprun con placa de carbono completa y espuma PEBAX por 120-130 euros, exactamente la mitad que la competencia premium. Las KD900X LD+ bajan de 219 a 120 euros en rebajas que desaparecen del stock en días. El mensaje es claro: la tecnología que antes costaba un sueldo ahora cabe en cualquier presupuesto de runner popular.
La tecnología que antes costaba 300 euros ahora por 130
Las Kiprun KD900X de Decathlon integran placa de carbono de longitud completa incrustada entre dos capas de espuma PEBAX, el mismo compuesto que Nike utiliza en sus Vaporfly (285 dólares) y Adidas en sus Adizero (250 euros). Esta combinación genera el efecto «catapulta» en cada zancada: la placa rígida devuelve energía al impulsar el pie hacia adelante, mientras la espuma reactiva absorbe impacto sin perder velocidad. Resultado: corres más rápido con menos esfuerzo muscular.
El peso de las Kiprun KD900X.2 se queda en 232 gramos (talla 43 hombre), con drop de 8 mm y 37 mm de grosor en talón. Números que compiten directamente con zapatillas que cuestan el doble. La mediasuela incluye perforaciones internas para recortar gramos sin sacrificar estructura, y el upper reforzado promete durabilidad que supera las 500 kilómetros. Por 129,99 euros en precio regular (ahora rebajadas a 71,99 en algunos modelos), accedes a especificaciones que cumplen con normativa World Athletics para competición oficial: máximo 40 mm de grosor y placa permitida.
Las rebajas de febrero revelan la estrategia de Decathlon
El movimiento de Decathlon en febrero no es casual. La cadena francesa acelera su posicionamiento digital y físico tras la reestructuración de 2025, y las zapatillas de carbono son su ariete para captar runners que antes miraban escaparates de tiendas especializadas. Los números hablan solos:
- Kiprun KD900X LD+ rebajadas de 219 a 120 euros: caída del 45% que vacía inventario en menos de 15 días según reportes de stock online
- Kiprun KD900 2 de 129,99 a 71,99 euros: modelo sin placa pero con espuma reactiva que baja un 44,6% para competir en entrenamientos rápidos
- Nike Vaporfly 4 a 260 dólares (aprox. 250 euros) y Adidas Adizero a partir de 250 euros: el diferencial de precio supera el 100% frente a las Kiprun con tecnología equivalente
- Stock agotado en tallas populares (40-44) en la primera quincena de febrero según portales especializados de running que monitorean disponibilidad
Decathlon no solo compite en precio. La gama Kiprun incluye ahora cuatro modelos con placa de carbono (KD900X, KD900X.2, KD900X LD+, KD900X LD2) para cubrir desde entrenamientos de calidad hasta maratones exigentes. Cada modelo ataca un nicho que antes dominaban marcas premium con márgenes del 300-400% sobre coste de fabricación.
El runner popular gana acceso a rendimiento de élite
Frente a este panorama, las consecuencias golpean directamente a dos grupos. Los corredores populares (ritmos de 4:30-5:30 min/km en entrenamientos) ahora pueden permitirse zapatillas con placa de carbono sin destrozar presupuesto mensual. Antes, comprar unas Vaporfly significaba renunciar a otras inversiones en material o inscripciones. Con las Kiprun a 120-130 euros, el acceso se democratiza: un runner de nivel medio puede rotar dos pares de carbono por temporada al precio que antes costaba uno solo de Nike.
Las marcas premium enfrentan presión nunca vista. Si Decathlon fabrica zapatillas con placa de carbono y PEBAX por menos de 130 euros manteniendo calidad que supera test de runners experimentados (testimonios de medias maratones bajo 1:20 con KD900X documentados en foros especializados), ¿cómo justifican Nike o Adidas precios de 250-300 euros? El argumento de «inversión en I+D» se diluye cuando la tecnología ya está commoditizada y Decathlon la produce a escala masiva con márgenes ajustados de cadena vertical que controla desde diseño hasta punto de venta.
El impacto en ventas ya se nota. Runners que tradicionalmente renovaban zapatillas premium cada 6 meses ahora prueban Kiprun como «segunda opción» para entrenamientos, reservando las Nike solo para competiciones importantes. Ese cambio de hábito erosiona fidelidad de marca y volumen de ventas en el segmento más rentable de las deportivas premium.










