lunes, 26 enero 2026

Gerardo Sánchez Miranda, cirujano general: “Una hernia no es algo para dejar pasar… puede complicarse cuando menos lo esperas”

- Operar una hernia a tiempo puede evitar urgencias, complicaciones y una recuperación mucho más dura.

Una hernia puede parecer pequeña, pero nunca es algo sin importancia.Hay algo muy común que pasa con las hernias. La mayoría de personas las descubren casi por casualidad: una pequeña protuberancia, una molestia rara al levantarse, una sensación extraña al hacer esfuerzo… y pensamos: “Bah, ya se me pasará”.

Pero no.
Y aquí es donde el Dr. Gerardo Sánchez Miranda, cirujano general certificado y especialista en cirugía bariátrica, insiste con mucha firmeza: una hernia no desaparece sola. Y cuanto más se espera, más complicado se vuelve todo.

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Porque una hernia no es solo una “bolita”. Es, literalmente, un punto débil en la pared abdominal. Un agujerito por donde puede asomarse grasa… o incluso parte del intestino. Y eso, aunque suene técnico, es algo serio.

Operarla pronto es la mejor decisión (aunque dé miedo)

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Detectarla temprano puede evitar una cirugía urgente. Fuente: IA

El doctor lo explica sin rodeos:
la mejor hernia para operar es la que acaba de diagnosticarse, cuando todavía es pequeña.

¿Por qué? Porque en ese momento la cirugía suele ser más sencilla, el riesgo baja muchísimo y la recuperación es más rápida.

“Una hernia pequeña es mucho más fácil de reparar. Retrasarlo solo aumenta las complicaciones”, señala.

Y es verdad… a veces esperamos porque “no duele tanto”, porque “ahora no viene bien”, porque lo dejamos para después. Pero una hernia puede crecer, complicarse, encarcelarse… y entonces ya no hablamos de algo simple.

Hablamos de urgencias.

La malla: ese refuerzo que marca la diferencia

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Esperar demasiado aumenta complicaciones y riesgos abdominales. Fuente: IA

Aquí hay un dato que impresiona.

Reparar una hernia sin malla puede hacer que vuelva en un porcentaje alto, entre el 15% y el 40%.
Con malla, el riesgo baja a menos del 2%.

Es decir: la malla es como un refuerzo invisible, una especie de “red de seguridad” que sostiene la pared abdominal para que no se abra otra vez.

Eso sí, el doctor matiza algo importante: en algunas cirugías complejas (como ciertos bypass gástricos), si hay contaminación intestinal o fuga, poner malla no es lo ideal porque podría provocar infección.

Cada caso se valora con precisión.

Hernias y cirugía bariátrica: una combinación muy frecuente

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La malla reduce casi por completo la posibilidad de recaída. Fuente: IA

Muchos pacientes con obesidad llegan ya con hernias previas. Otros las desarrollan después, especialmente tras cirugías laparoscópicas.

Y aquí aparece algo muy curioso: las llamadas hernias de puerto.

Estas se pueden formar en las incisiones pequeñas por donde entran los instrumentos quirúrgicos. Si esos cortes (sobre todo los mayores de 5 mm) no se cierran bien, pueden generar hernias en hasta un 15% de los casos.

En algunos pacientes, incluso es posible operarla al mismo tiempo que una manga gástrica… siempre que el cirujano tenga experiencia avanzada.

Y en casos extremos (obesidad muy severa + hernias enormes), a veces la estrategia más inteligente es:

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primero perder peso con cirugía bariátrica
y después reparar la hernia con más garantías.

La recuperación no es cuestión de días… es cuestión de paciencia

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Esto es clave, y mucha gente lo subestima.

El abdomen no cicatriza como si fuera un rasguño. Es un proceso lento.

El Dr. Sánchez Miranda explica que:

A las 4 semanas la pared tiene un 70% de resistencia
A los 2 meses llega al 85-90%
Y recién a los 3 meses alcanza casi el 95%

Por eso insiste: no es momento de hacer planchas ni abdominales demasiado pronto.

“Hay que reservar ejercicios intensos hasta después de los tres meses”, recomienda.

Porque si no, se corre el riesgo de abrir la reparación antes de tiempo.


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