El clima es uno de los grandes retos permanentes de la industria aeronáutica, tanto en España como más allá de sus fronteras. Esto lo acaban de sufrir los usuarios de un vuelo de Iberia entre Madrid y París que, tradicionalmente, dura alrededor de dos horas. Por los embates del tiempo, tardaron más de seis horas en aterrizar en la Ciudad de la Luz, tras verse obligados a realizar varios desvíos provocados por la meteorología y los problemas derivados del mayor gasto de combustible que supone retrasar un aterrizaje.
Según ha reportado el portal especializado Preferente, la situación ocurrió el pasado miércoles, cuando las nevadas cerraron varios aeropuertos de Francia y los Países Bajos. El problema fue que, con el aviso recibido una vez el avión estaba en el aire, el vuelo IB569 de Iberia no podía aterrizar en el aeropuerto de Orly. Inicialmente, esto se tradujo simplemente en que el piloto intentara sobrevolar la zona.
Tras 96 minutos de vuelo, la torre de control indicó al Airbus A321 de Iberia que se mantuviera a la espera de una oportunidad para aterrizar. La cola de aviones era tan larga que muchos se desviaron a Lyon, Marsella e incluso Basilea. El aeropuerto Charles de Gaulle no se pudo considerar porque la situación allí era aún peor. Finalmente, el piloto tuvo que tomar la decisión de dirigirse a Londres, pero incluso allí no pudo aterrizar en su primera opción; Heathrow no fue posible debido también a la congestión de tráfico y, finalmente, el avión pudo tomar tierra en Luton.
Para mayor confusión de los viajeros, la mayoría tuvo que esperar a bordo de la aeronave sin posibilidad de aguardar dentro del aeropuerto. Esto se debió a la falta del permiso ETA (Autorización Electrónica de Viaje), un requisito migratorio obligatorio para entrar en el Reino Unido que los pasajeros no tenían, al ser su destino final Francia. El vuelo estuvo detenido en pista entre las 10:36 y las 13:59 horas. Finalmente, pudo retomar el trayecto y los pasajeros llegaron a su destino en la capital francesa a las 15:53, alrededor de seis horas después de su hora programada.
LAS TORMENTAS CASTIGAN VUELOS MÁS ALLÁ DE IBERIA
En los últimos días, varias aerolíneas han confirmado problemas para llegar a los aeropuertos de ciudades como París y Ámsterdam debido al mal tiempo. Solo en los Países Bajos, la nieve y el fuerte viento han provocado la cancelación de casi 1.200 vuelos en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol desde el sábado. Es cierto que, en estos casos, los pasajeros dentro de la Unión Europea pueden pedir indemnizaciones si sus vuelos tardan más de tres horas en llegar a su destino final.

Sin embargo, como recuerda la propia Iberia, en algunos casos el usuario no tiene derecho a indemnización. Este es el supuesto en el que la compañía aérea no pueda ser considerada responsable de la cancelación, como ocurre con las malas condiciones meteorológicas, amenazas de terrorismo, aterrizajes de emergencia o huelgas llevadas a cabo por personal ajeno a la aerolínea. Son circunstancias consideradas como extraordinarias.
Pero incluso con esta posibilidad, las tormentas y eventos similares son difíciles de digerir tanto para las aerolíneas como para los usuarios. Se trata de tiempos de espera que pueden alargarse varios días y que, por tanto, generan estrés y costos inesperados. En el caso del vuelo de Iberia, se desconoce exactamente cuántos viajeros perdieron reservas de hotel, eventos o restaurantes, pero las indemnizaciones son clave para proteger a los usuarios.
Al mismo tiempo, en muchos casos estas situaciones están fuera del control de las líneas aéreas. La realidad es que hay fechas que las castigan sin dejarles opciones; aun así, es un ejemplo de los retos permanentes del sector. Además, en el caso español, estas tormentas ocurren en un puente de enero que siempre es clave para el turismo, facilitando un alto número de «escapadas», en particular a los países vecinos, en un año en el que no abundan las oportunidades similares en el calendario.
AL PASO DE LA TORMENTA SE NORMALIZA LA SITUACIÓN
De momento, la situación de los vuelos tanto a Francia como a Países Bajos se ha normalizado. No hay otros avisos de tormenta a corto plazo. El caso de este vuelo es, sobre todo, un recordatorio de lo complejo que puede ser volar en estas fechas y de cómo una nevada en el continente puede trastocar los planes de aterrizaje, ya sea en territorio galo o viceversa.
Por ahora se mantiene el resto de la programación de Iberia y no se esperan nuevos retrasos similares, a menos que surjan otras circunstancias extraordinarias. Se espera que haya total normalidad para la próxima fecha clave en el calendario: la Semana Santa.








