La ley de transporte para vehículos de 9 o menos pasajeros que tanto temen las plataformas de la «nueva movilidad», Uber, Cabify y Bolt, debería seguir avanzando en su trámite por el Parlament durante el mes de enero y ya las tres están buscando estrategias para sobrevivir y mantener su presencia dentro de Cataluña una vez que se apruebe la normativa. Pero aunque se están preparando para el peor escenario, en las últimas semanas han aumentado la presión política para intentar que las agrupaciones políticas den un paso atrás con la nueva normativa.
La realidad es que la poca presencia de taxistas en la última protesta del sector, y la reciente publicación de VozPópuli, donde se desnuda el número real de miembros suscritos a Élite Taxi han dado nuevas armas al sector para defenderse de la propuesta. Se suma que entre las tres grandes plataformas de VTC que operan en la Generalitat, y Free Now, la plataforma de Lyft que opera únicamente con taxistas, ya hay más de 6.000 conductores del taxi registrados en las plataformas. Es suficiente para argumentar con son importante no solo por el espacio que representan en la Comunidad Autónoma, sino también por que se han vuelto clave para la facturación de los propios taxistas.
Además, Uber, Cabify y Bolt pueden presumir de que incluso con la nueva ley en discusión por el parlamento autonómico, el número de licencias de VTC en Cataluña no ha parado de crecer en los últimos meses. Poco a poco han seguido sumándose conductores a estos servicios, seguramente por que a pesar del riesgo que representa la nueva normativa, actualmente tienen menos exigencias que los taxistas. Hay más de 4.000 licencias funcionando actualmente en todo el territorio catalán, la mayoría en Barcelona, y son empleos que las plataformas avisan, pueden perderse de un día para otro si se aprueba el texto de la nueva ley como está escrito.

De momento, la presión se ha enfocado en señalar que no es necesario mantener el miedo ante las voces más beligerantes del mundo del taxi, encabezadas por Tito Álvarez, el controvertido portavoz de Élite Taxi. Es que entre directivos del sector ya se menciona la nueva ley como ‘La Ley Tito’, y se señala que la importancia que ha tenido su figura en el avance del proyecto es mucho más de la que debería por el tamaño de su agrupación en la actualidad. Además, el propio Álvarez ha sido crítico con los taxistas que se encuentran registrados en plataformas como Uber, Cabify, Bolt e incluso Free Now.
LOS TIEMPOS DE ESPERA SE PUEDEN DISPARAR
Si hay un argumento, además del efecto en el empleo de los conductores en contra de la nueva ley es, precisamente, los tiempos de espera del transporte en la Ciudad Condal. Es un argumento clave, con el aviso permanente de que para los turistas y residentes los tiempos de espera dispararán sin la presencia de las VTC, algo que los taxistas niegan, de hecho la propia Cabify hizo de este argumento el centro de una de sus protestas contra las prohibiciones en Cataluña, con aquella montaña de maletas al frente de la estación de Sants.
Es un problema que avisan será peor en días clave, como los de grandes eventos deportivos, culturales o empresariales, como el famoso Mobile World Congress, que todos los meses de marzo llega a la ciudad Condal. Es un argumento que incluso toma en cuenta el texto de la nueva ley, que señala que se pueden hacer excepciones para los viajes urbanos dentro de la Comunidad en días como estos.

Desde el taxi se ha negado que esto ocurrirá, defendiendo que se sumarán nuevas licencias al taxi en los próximos años, que podrán absorber a un alto número de los conductores de Uber, Cabify y Bolt, el problema es que esto dependería de que la IMET desbloqueará nuevas licencias, esto en un momento en el que rompen su récord de precio.
CATALUÑA Y MADRID: ESPEJOS OPUESTOS PARA LAS VTC
En cualquier caso, no deja de ser llamativo que haya problemas tan diferentes entre Madrid y Cataluña con un problema similar. Aunque ambas ciudades han hecho un esfuerzo real en mejorar sus opciones de transporte público, en ambas los taxistas defienden que un aumento en el total de VTC complicaría no solo su mercado, sino que todo el tráfico de la ciudad se vería afectado por su llegada.
Además, en ambas las plataformas de VTC, como Uber, Cabify y Bolt, defienden que no hay suficientes vehículos para particulares para atender la demanda de los usuarios. Si bien es una realidad que hay menos oferta que en otras grandes ciudades de Europa, los taxistas defienden que hay más opciones de transporte público tradicional que en la mayoría de las ciudades con las que se pueden comparar.
De momento, ambas afrontan una situación delicada dentro del sector, pero por motivos diferentes. Madrid está viendo la inyección de licencias de Cabify, y tendrán que ver como reacciona el mercado, en cambio, Cataluña verá como se transforma todo el sector con su nueva ley, y tendrá que ver el efecto que el proyecto tenga no solo en los tiempos de espera, sino en el empleo de los conductores.








