domingo, 25 enero 2026

Dr. Gerardo Belly, médico funcional: “El sueño empieza a gestionarse desde que te despiertas; tu primer alimento condiciona todas tus decisiones del día»

- Cómo lo que pones en tu plato influye en tu energía, tu claridad mental y tu éxito diario.

El primer alimento del día es más poderoso de lo que creemos. A veces parece que hablamos de éxito como si fuera solo números, reuniones y decisiones rápidas. Pero hay una parte de la historia que suele quedar fuera: el cuerpo que sostiene todo eso. Y ahí es donde el Dr. Gerardo Bwelly —reconocido como el médico funcional número uno de Latinoamérica— levanta la mano y dice: “Oigan, lo que comen está saboteando su rendimiento”. Así, sin anestesia.

Su mensaje no va dirigido solo a quienes buscan una vida saludable, sino a todos esos profesionales que viven a contrarreloj y creen que el cuerpo “ya aguantará”.

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¿Comer por placer o comer con inteligencia?

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Rutinas que elevan tu energía diaria. Fuente:Canva

Bwelly insiste en algo que, cuando lo escuchas, parece obvio: ¿de qué sirve construir un negocio brillante si luego terminas gastando esa misma rentabilidad en tratar una enfermedad que pudiste evitar?

Lo explica con una metáfora que se te queda rondando en la cabeza:
si a un coche le toca gasolina, nadie le echaría lodo.
¿Por qué, entonces, hacemos eso con nuestro cuerpo?

Para él, la alimentación inteligente no es la que más apetece, sino la que nutre, da energía estable y respeta “el diseño” del organismo. Y sí, cuesta admitirlo: muchos alimentos que consumimos a diario —azúcares rápidos, harinas, snacks— funcionan más como frenos que como combustible.

El desayuno: ese pequeño gesto que define tu día

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El poder de elegir mejor cada mañana. Fuente:Canva

Tal vez nunca te lo habías planteado, pero la primera comida del día es casi como elegir el tono emocional de la jornada. Bwelly dice que es “la decisión que determina todas las demás”.

¿Y qué hace la mayoría? Tomarse un café rápido con pan, bollería o cualquier carbohidrato fácil.
Resultado: subidón de glucosa, caída brusca… y esa ansiedad repentina a media mañana que te hace pensar que tienes hambre cuando, en realidad, lo que tienes es un cerebro pidiendo estabilidad.

“Estamos secuestrados hormonalmente”, dice. Y tiene razón.
Comemos por ansiedad, no por hambre.

Su consejo es simple: desayunar salado. Huevos, aguacate, proteína. Nada de dulces disfrazados de desayuno “normal”.

Ayuno: menos moda y más claridad mental

Cuando Bwelly habla del ayuno, se nota que lo dice desde la experiencia. No como un reto de moda, sino como una herramienta de rendimiento.

Según él, un ayuno bien hecho:

  • te da foco,
  • te ahorra tiempo,
  • estabiliza tus emociones,
  • y ayuda al cuerpo a deshacerse de células que ya no sirven (esas famosas “células zombie”).

“Si hago ayuno correctamente, tomo mejores decisiones como empresario”.
Él lo afirma como quien ya lo comprobó cientos de veces.

Qué poner en el plato… y qué expulsar sin mirar atrás

Su “plato ideal” parece sencillo, pero tiene detrás toda una filosofía:

  • Proteína de calidad (animal, preferiblemente).
  • Grasas saludables: aguacate, aceitunas, nueces.
  • Muchos vegetales: la mitad del plato, al menos.

¿Y lo que hay que quitar? Aquí no se anda con rodeos:

  1. Ultraprocesados: “nueve de cada diez productos en la estantería tienen mierda”.
  2. Grasas trans, inflamatorias hasta decir basta.
  3. Gluten, que puede afectar más de lo que creemos.

Dormir: la base real de todo cambio

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Pequeños hábitos que transforman el día. Fuente:Canva

Aunque sorprenda, si tuviera que elegir un solo hábito transformador, Bwelly no elegiría la comida ni el ayuno. Elegiría dormir bien.

“Las decisiones del día siguiente salen directamente del sueño que tuviste”.
Y lo sabes. Ese cansancio crónico después de comer, ese bajón que te deja tirado en el sillón… no es normal. Es un síntoma.

No es una dieta. Es un sistema completo de vida.

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Para Bwelly, la salud no se arregla con un único gesto puntual. Es una mezcla de:

  • comer bien,
  • ayunar con criterio,
  • moverse,
  • dormir mejor,
  • reducir tóxicos,
  • y gestionar el estrés.

Una especie de ecuación que se va ajustando día a día.

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Y ahí está su mensaje final, sencillo y realista:
no se trata solo de vivir más… sino de vivir mejor mientras lideras, decides, creas y construyes.


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