La presencia de la inteligencia artificial (IA) en los entornos educativos ha experimentado un crecimiento sin precedentes en menos de un año. Según datos de mundoestudiante, academia de referencia en apoyo escolar en España, a principios de año solo un 32% de los alumnos usaba la IA para hacer sus deberes, una cifra que ha aumentado hasta el 76% en septiembre.
La rápida expansión de estas herramientas entre adolescentes y jóvenes ha encendido el debate sobre la vigencia de los deberes tradicionales y el papel que deben adoptar docentes e instituciones educativas en un contexto donde las respuestas automatizadas están al alcance de todos.
Un cambio de paradigma en el aprendizaje
Los expertos comparan este fenómeno con la irrupción de Google hace una década: una tecnología inicialmente vista como complemento que se ha convertido en elemento cotidiano para estudiar. En este nuevo escenario, las tareas basadas en la memorización y la repetición pierden sentido, ya que la IA ofrece soluciones inmediatas y, en muchos casos, difíciles de distinguir del trabajo realizado por un alumno.
Para Antonio Barbeito, CEO y fundador de mundoestudiante, el desafío no reside en prohibir la tecnología, sino en redefinir el modelo de aprendizaje:
“El conocimiento sigue siendo importante, pero la forma de aprenderlo y aplicarlo está cambiando. Ya no se trata solo de memorizar, sino de saber pensar y crear con ayuda de la tecnología”.
La comunidad educativa coincide en que la formación debe evolucionar hacia un enfoque competencial que priorice habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad, la resolución de problemas y la empatía.
Docentes y alumnos: IA como aliada del aprendizaje
El impacto de esta transformación no afecta únicamente al alumnado. Según mundoestudiante, el 100% de los profesores de la academia utiliza IA en su práctica diaria, mediante asistentes virtuales y bots diseñados para mejorar la calidad de la enseñanza.
Estas herramientas permiten generar apuntes personalizados en tiempo real, adaptar las explicaciones al nivel del estudiante y ofrecer ejemplos ajustados a sus necesidades, avanzando hacia un modelo de aprendizaje más individualizado.
A diferencia de centros tradicionales con alta ratio de alumnos por profesor, el enfoque personalizado facilita detectar discrepancias entre ejercicios hechos en clase y tareas realizadas en casa, reduciendo el uso no supervisado de la tecnología.
Así, lejos de ser un atajo para evitar el esfuerzo, la IA puede actuar como un refuerzo del aprendizaje, siempre que exista un acompañamiento adecuado y un seguimiento individualizado.








