domingo, 14 julio 2024

MDR saca su capital de Holaluz en medio de la guerra entre Carlota Pi y los fondos

Últimamente, el BME Growth rebosa comunicaciones de su cotizada Holaluz, y casi todas generan controversia: el último anuncio remitido por la comercializadora catalana al índice reporta que MDR Inversiones ha reducido su participación en la empresa. A Carlota Pi le llueve otro problema mientras intenta parchear las finanzas de la firma y ganar la encarnizada batalla interna con los fondos que la quieren fuera del consejo.

MDR Inversiones es uno de los negocios de la acaudalada familia Moratiel Llarena, dueña de importantes activos hoteleros e inmobiliarios. MDR adquirió acciones de Holaluz hace tres años, conjuntamente con Mediavideo BV. Entró en el capital de la fotovoltaica a través de una ampliación de 11,4 millones de euros, apostando decididamente por la ‘revolución de los tejados’ que preconizaba Pi y llegando a acumular un 5,13% de la comercializadora ‘verde’ en su momento álgido.

MDR, VEHÍCULO INVERSOR VINCULADO A LA ACAUDALADA FAMILIA MORATIEL LLARENA, HA DISMINUIDO SU APUESTA POR HOLALUZ A MENOS DEL 5% DEL ACCIONARIADO

La comunicación enviada al BME Growth el jueves indica que el pasado 20 de junio el vehículo inversor de los Moratiel Llarena disminuyó esa apuesta a una cantidad «inferior al 5% de las acciones», con lo que MDR Inversiones «ha dejado de ser titular de una participación significativa en la Sociedad».

Por consiguiente, en estos momentos los inversores con una cantidad de acciones igual o superior al 5% de Holaluz son los fundadores (Ferran Nogué, Oriol Vila y la propia Pi, los tres con un 14,66%), Mediavideo BV (5,14%) y los fondos ‘díscolos’: Axon ICT III, F.C.R y Geroa Pentsioak EPSV, con un 16,80% y un 6,68% respectivamente.

HOLALUZ, UN CAMPO DE BATALLA: CARLOTA PI CONTRA LOS FONDOS

Axon y Geroa, mayoritarios en el capital de Holaluz, se las han hecho pasar canutas al equipo directivo desde el comienzo de la crisis contable que tiene a la compañía contra las cuerdas. Casi desde el principio conspiraron para destituir a Pi y a su equipo, culpándoles del agujero en las cuentas que les ha puesto al borde del concurso de acreedores.

Pi, junto con los otros dos fundadores, inició su contraofensiva el pasado 28 de junio, con la presentación de una acción social de responsabilidad contra Axon y Geroa. Con esta medida, apartó del consejo de administración a los representantes de los fondos, Alfonso Juan de León Castillejo y Jordan Sáenz.

PI Y LOS FUNDADORES DE HOLALUZ HAN APARTADO A AXON Y GEROA DEL CONSEJO Y HAN ROTO EL CONTRATO ENTRE ACCIONISTAS QUE LES VINCULABA A ELLOS

Los fundadores de Holaluz justificaron la acción de responsabilidad social contra los fondos en «diversas actuaciones contrarias a su deber de diligencia y lealtad con la empresa». Concretamente, «el consejero Alfonso Juan de León Castillejo (en representación de Axon Capital) y el consejero Jordan Sáenz (en representación de Geroa Pentsioak E.P.S.V de Empleo) decidieron, sin fundamento alguno, no votar a favor de la formulación de cuentas sin salvedades, hecho que provocó la suspensión de la cotización de la acción».

El ‘jaque mate’ de Pi y su bando llegó el pasado miércoles 3 de julio, cuando los socios fundadores rompieron unilateralmente el contrato entre accionistas que les vinculaba a Axon y Geroa.

UNAS CUENTAS AL BORDE DEL K.O.

El pasado 1 de mayo, la comercializadora catalana se vio obligada a presentar sus resultados 2023 fuera de plazo y sin auditar en el BME Growth, índice bursátil en el que cotiza. El motivo por el que los resultados no contaban con una certificación profesional es que los fondos Axon y Geroa Pensoak, a la sazón accionistas mayoritarios de la compañía, votaron en contra de las cuentas, lo que, según informó la empresa, obligó al auditor a realizar trámites administrativos adicionales.

Los resultados netos de la comercializadora catalana reflejaban una catástrofe contable de proporciones devastadoras, con unas pérdidas de más de 26 millones de euros que multiplicaban por cinco los ya preocupantes ‘números rojos’ del ejercicio precedente. Esta cifra palidecía, no obstante, ante la deuda neta, que se situaba en los 60 millones de euros.

Desde entonces, Holaluz ha protagonizado un auténtico maratón en busca de inversores que le saquen del atolladero. Del total de 21 millones de euros de financiación que necesita para salvarse, ha conseguido ocho, por lo que aún tiene que encontrar 13 ‘kilos’ para salir a flote. La comercializadora sigue negociando con varios actores públicos y privados, como el Instituto Catalán de Finanzas (ICF).


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