miércoles, 24 julio 2024

Las aerolíneas buscan estrategias para hacer frente al crecimiento de Renfe, Ouigo e Iryo

Los datos son motivo de alerta. Según ha publicado la Comisión Nacional de los Mercados Y LA Competencia (CNMC), 4 de cada 5 pasajeros que se mueven en un corredor donde han llegado los competidores de Renfe prefieren usar alguna de las tres opciones del alta velocidad. Ya sea la propia estatal Renfe, Ouigo o Iryo, cada vez son más los usuarios que prefieren moverse por las vías del tren que en con las aerolíneas. Ante esta realidad las aerolíneas están en la necesidad de buscar como llamar de regreso a sus fieles. 

Hay rutas que, por tiempos y distancias, no son viables para la llegada de los trenes, pero con la alta velocidad poniendo la mira en rutas que conectan el territorio nacional con nuestros vecinos. De hecho, esos datos iniciales del AVE con destino a Marsella son ya suficiente motivo para que los aviones vean con algo de recelo la idea, sobre todo si Renfe y los demás competidores que intenten lo mismo, siguen manteniendo precios Low Cost.

En este marco, puede ser el momento de tomar medidas antes de que los usuarios pasen de largo de la opción. No es fácil, ya que en precios no pueden competir, ya que es más barato poner a rodar un tren que despegar un avión y el tema del tiempo en tránsito se termina igualando al sumar el tiempo normal de espera en el aeropuerto. Por tanto, tienen que reforzar las ventajas que tienen sobre los trenes si quieren ser capaces de revertir la situación. 

EL TREN PONE TIERRA CON LAS AEROLÍNEAS

El número de viajeros en trenes de alta velocidad en 2022 fue de 23,7 millones de personas, superando en un 6% la cifra de 22,37 millones de viajeros que se registró en 2019, antes del estallido de la pandemia, gracias a la entrada de la competencia de Ouigo con Renfe en mayo de 2021, así como de Iryo desde noviembre del año pasado.

En comparativa con el año anterior, el tráfico de viajeros se disparó un 76%, gracias a la recuperación de la movilidad tras el Covid-19, según se desprende del último informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Los corredores donde existe competencia fueron los que más viajeros ganaron en 2022, como el Madrid-Valencia (108,8%) o el Madrid-Barcelona (82,6%), mientras que en el resto de corredores de alta velocidad el incremento fue en torno al 60%. El tren también continuó ganando terreno al avión gracias a la liberalización de la alta velocidad, como en el Madrid-Barcelona, línea en la que el tren ya representaba el 78,3% de los viajes frente al avión.

De hecho, la cuota modal del tren frente al avión creció en los trayectos con competencia -en el Madrid-Valencia también representa el 89,9%-, mientras que en los trayectos entre Madrid y Sevilla, Málaga y Alicante, en los que aún no había competencia con Renfe, la cuota descendió, aunque se situó por encima del 75% en todos los casos.

LAS NUEVAS ESTRATEGIAS DEL AVIÓN: SERVICIO A BORDO Y OFERTAS DE RESIDENCIA

De momento aerolíneas como Iberia o Air Europa están buscando mejorar la experiencia de los viajeros, incluso en clase turista, de cara a como se viajaba antes en el avión, y como se viaja en el tren, un punto a favor que tiene Iryo en la competencia interna de los participantes del juego de trenes. Solo hace falta ver los planes próximos de la española, que van desde ordenar el menú del vuelo desde casa previamente, más opciones de bebidas y acuerdos con marcas como Mágnum para sumar sus productos a la oferta en el aire.

Por otro lado, el tema de puntualidad es un aspecto que subrayarán. Aunque desde el sector ferroviario se ha cuidado mucho el factor tiempo, hay más factores que pueden retrasar un viaje en tren, desde animales en la vía, temas de clima o problemas del mantenimiento, del que está encargado el administrador ferroviario (Adif) no las empresas que operan en la vía, hay varios motivos por los que un tren de Renfe, Ouigo o Iryo puede retrasarse más de lo esperado. 

Son factores que pueden asumir para esta competencia directa que se ha creado entre los dos medios de transporte, pero el factor determinante seguramente siga siendo el precio. La realidad es que a pesar de los intentos de las aerolíneas, que han bajado los precios en varios destinos clave, sigue siendo complicado competir en este punto con un medio de transporte que no tiene que poner un vehículo tan pesado en el aire. 

Sumando esto último a los esfuerzos de parte del Gobierno y de Bruselas de llevar a los usuarios al tren, un medio más «verde» que los aviones y vehículos particulares, es una pelea algo cuesta arriba en los espacios que deben compartir. La gran ventaja del transporte aéreo, por tanto, sigue siendo la misma de siempre: puede llegar más lejos que sus competidores de tierra.


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