miércoles, 7 diciembre 2022 18:24

Los Grifols hacen perder 6.500 millones a los accionistas en solo seis meses

La sangría en Grifols prosigue en la Bolsa pese a los cambios anunciados por la compañía. Los inversores desconfían de la gestión del enorme problema de deuda y vuelven a desatar una oleada de ventas. Las caídas desde los máximos de enero alcanzan el 58% y en los últimos seis meses, la pérdida para los accionistas supone más de 6.500 millones.

los fundamentales de la compañía siguen siendo sólidos y robustos, como su compromiso con su misión centenaria

Lejos quedan ahora los 12.000 millones de capitalización y la desconfianza es tal que el valor aún no ve suelo. Y es que, la empresa de hemoderivados marca nuevos mínimos anuales y niveles no vistos desde hace una década. De esta forma, los principales accionistas de Grifols, como Blackrock, Capital Research, Deria, Europacific Growth Fund, Ponder Trade, Ralledor Holding y Scranton Enterprises, ésta participada por la familia Grifols y otro directivos, han perdido más de 2.750 millones de euros en este medio año.

DESDE BLACKROCK A LA OPACA SCRANTON: PÉRDIDAS DE MILLONES

El banco estadounidense ostenta el 3,592%, una participación valorada en unos 200 millones de euros; Capital Research alcanza el 5,659%, unos 320 millones de euros; mientras que Deria, con el 9,195%, reduce su valor hasta los 520 millones. Europacific Growth, por su parte, aminora la valoración hasta algo más de los 171 millones; y Ponder Trade lo hace hasta los 401 millones. Ralledor y Scranton, con el 6,154 y 8,62%, respectivamente, ostentan un valor de casi 350 y 490 millones, respectivamente.

De esta forma, estos accionistas controlan más del 43% del capital de la compañía, pero han visto como la fiebre por las farmacéuticas de 2020 ha dado paso a una auténtica carnicería bursátil. No obstante, las comparables de Grifols, como Tanaka, están saliendo más que airosas en el mercado. La japonesa apenas cede un 0,1% en los últimos seis meses y un 13% respecto a los niveles de enero.

Raimon Grifols Roura, consejero delegado de Grifols
Raimon Grifols Roura, consejero delegado de Grifols

El temor del mercado se centra en el descontrol de la deuda y más tras dejar de publicar los resultados trimestrales, una decisión que marcó huella entre los inversores pese a los avances de la compañía. Y es que, la ley marca como obligatorios los resultados del primer y segundo semestres, dejando como opcionales la publicación de las cuentas correspondientes al primero y tercer trimestres. No obstante, para tratar de convencer al mercado, Grifols volverá a dar las cifras a cierre de cada trimestre, pero a partir de 2023. De esta forma, se desconocerá la evolución exacta de la compañía hasta el cierre del ejercicio.

UNA VUELTA DEL DIVIDENDO COMPLICADA PARA GRIFOLS

Grifols ha asegurado que cumple con la guía dada en la pasada rendición de cuentas y que espera volver a abonar dividendo a partir de 2024, cuando el nivel de endeudamiento se sitúe en un nivel inferior a cuatro veces. Sin embargo, la deuda financiera neta continúa en niveles muy elevados y el mercado pide hechos para volver a entrar en la entidad.

Y es que, debe cerca de 9.000 millones y una ratio de apalancamiento superior a nueve veces. La presión se ha incrementado a raíz de la compra de la alemana Biotest, el préstamo inyectado por el fondo de Singapur, GIC, -que la entidad no consideró como deuda-, y el impacto de las restricciones por la pandemia, como la imposibilidad de recolectar plasma en la frontera entre Estados Unidos y México durante varios meses.

Para tratar de controlar la deuda, los Grifols eliminaron la retribución al accionista y han realizado ventas no estratégicas, así como una optimización de costes. Pero para crecer en el negocio emprendieron el camino del crecimiento inorgánico, es decir, compras de compañías que aportaran valor.

El problema en este sentido es que la actividad pasa por un crecimiento lento, aunque seguro. De esta forma, si la recuperación avanza a un menor ritmo, el huracán de la deuda puede llevarla a problemas de calado, más cuando los vencimientos importantes se activan en 2025.

FUERTES PREVISIONES, PERO POCA CONCRECIÓN: EL FALLO DE GRIFOLS

Para entonces se esperan fuertes incrementos de los tipos de interés y una recesión profunda que podría tambalear cualquier acuerdo de refinanciación. De hecho, los inversores están huyendo de las compañías con mayor nivel de deuda ante el riesgo que ostentan con la inflación y un frenazo económico.

El consejo de Grifols ha asegurado que «los fundamentales de la compañía siguen siendo sólidos y robustos, como su compromiso con su misión centenaria». Asimismo, ha afirmado que los ingresos entre junio y diciembre aumentarán a «doble dígito» en comparación con el mismo periodo del pasado 2021. Sin embargo, estas buenas previsiones se ven empañadas por la falta de concreción en la aportación de Biotest.

Y es que, la compañía espera la aprobación de las autoridades de dos proteínas, sin señalar fecha alguna, así también espera la comercialización con éxito de ambas -IgM y fibrinógeno-. De hecho, señala que una vez se dé luz verde, estos compuestos repercutirán significativamente al beneficio operativo.

GRIFOLS SALE AL PASO DE LA REBAJA DE S&P

Todo ello, apenas unos días después de que la agencia de calificación S&P rebajara la nota de la deuda. Asimismo, tampoco se ha concretado cómo reducirá la deuda, ya sea con ventas o con un incremento de la facturación con la apertura de nuevos mercados o líneas de negocio.

Por otro lado, otra de las cuestiones que preocupan es la posibilidad de una ampliación de capital, negada por la compañía en el pasado, y que ahora podría ser una posible solución. Sin embargo, este escenario añadiría una mayor presión sobre el precio de la acción, al diluir capital entre los accionistas. Otra de las alternativas sería la venta de diagnóstico, cuya participación alcanzaría los 4.000 millones de euros. Sin embargo, sería desprenderse de una parte vital en el negocio.


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