lunes, 26 septiembre 2022 21:09

Pánico al invierno: acopio de leña y pellet en pleno verano

Políticos de todos los colores no paran de hablar de lo que nos espera cuando llegue el invierno, y a los españoles les ha entrado el pánico. Miles de consumidores se han lanzado a la compra de leña y pellets en pleno verano para hacer acopio suficiente para abastecer sus estufas y chimeneas con el fin de pasar los meses de frío sin sorpresas de última hora. Los más previsores se anticipan ante la previsible subida de precios.

Actualmente se está vendiendo más del doble de lo que se vendía en estos meses en años precedentes, ya que los consumidores que antes esperaban hasta el otoño para realizar sus comprar de leña o pellets, con la coyuntura actual, han decidido hacer sus compras en verano, con el fin de asegurar precio, (ha subido tres céntimos el kilo de leña, pero se prevé que suba más, y los pellets han casi duplicado su valor), y para asegurar el abastecimiento por el mercado se tensiona más de lo ya esperado.

Nos encontramos ante un momento crucial para la Unión Europea en materia energética. A pocos días de que concluya el verano no se habla de otra cosa más que del gas, pero ¿qué pasa con otras fuentes de energía como la biomasa? En esta difícil coyuntura, otras tecnologías escalan posiciones a la hora calentar los hogares, los negocios  o incluso las ciudades, pero sigue sin acaparar titulares, ni la atención del Gobierno. En España se estima que en lo que va de año ha crecido un 30% la venta de estufas de pellets

EL PELLET SUBE PERO ES MÁS ECONÓMICO

Según Fernando Hernández Cuadra, Secretario técnico de Apropellets y consultor energético, «en medio de la crisis energética más importante de los últimos 40 años, el pellet de madera está sufriendo, como otros sectores industriales, un aumento de los costes de producción; situación que se agrava por la escasez de materia prima».

A pesar de ello, prosigue Hernández, «el pellet sigue siendo una alternativa energética mucho más económica que sus competidoras fósiles».

Un saco de pellets de 15 kilos costaba el año pasado 4,50 euros y en estos momentos ya cuesta 7 euros, y se prevé que en los próximos meses aumente todavía más su precio. La oferta de pellets en España es menor porque este año han aumentado las exportaciones hacia Francia e Italia. Más consumidores y menos reservas de pellets, al final hacen que el precio suba.

Esta crisis energética coincide con el escaso apoyo institucional al sector forestal y maderero, que no facilita la movilización de madera y biomasa a las industrias. Recursos que pueden terminar ardiendo en incendios cada vez de mayor envergadura, como hemos podido comprobar estas últimas semanas.

PRODUCIENDO A TOPE

Según fuentes de Apropellets, los grandes fabricantes españoles de pellets «están trabajando a todo lo que pueden, si bien algunas fábricas más pequeñas han tenido que parar cuando los costes eléctricos eran inasumibles. Puede haber tensión en algún momento, pero creemos que será puntual y habrá pellets para todos los consumidores».

A partir de ahora se van a publicar los precios de los pellets de forma mensual para reflejar el panorama con mayor exactitud y que los consumidores estén lo mejor informados que sea posible.

Y es que la desbocada subida de los precios de los combustibles fósiles en 2021, bastante antes de que comenzara la guerra, propició un aumento en las ventas de estufas y calderas de pellets en toda Europa respecto al año anterior. Aumento significativo que llegó a ser de un 50% más en Francia e Italia, o un 44% más en España para las estufas; y en calderas, en Francia y Alemania se duplicaron las ventas, mientras que en Austria y en España se vendieron un 60% y un 13% más respectivamente. Tras el comienzo de la guerra y con los precios del gas y el petróleo aumentando de forma escandalosa, los europeos hemos seguido comprando más estufas y calderas.

Si a todo esto se une que Rusia y Bielorrusia exportaban más de tres millones de toneladas cada año a Europa entre pellet industrial para generación eléctrica y pellet para uso doméstico, y que desde julio de 2022 ya no se cuenta con estos proveedores, pues ha entrado en vigor la sanción que prohíbe la compra de madera y de todos sus derivados de estos países, la cosa se complica.

El aumento del parque de instalaciones de pellet ya originó ciertas tensiones entre la oferta y la demanda en la pasada campaña de calefacción; unido a la falta del pellet ruso y bielorruso de este año, la campaña próxima se presenta complicada en Europa.

LA REDUCCIÓN DEL IVA DE LA BIOMASA

¿Por qué no se reduce el IVA de la biomasa? Es una pregunta que se hacen sus defensores una y otra vez. A principios de octubre de 2019, el pleno de las Cortes de Castilla y León dio el visto bueno casi por unanimidad (solo se abstuvo UPL) a una proposición no de ley (PNL) del Grupo Popular para instar a la Junta a dirigirse al Gobierno de la nación para que, a través de las modificaciones legislativas que fueran necesarias, se aplicara un IVA reducido a la biomasa forestal, a las instalaciones necesarias para su transformación y a la energía distribuida por redes de calor alimentadas mayoritariamente con este combustible.

El 21 de marzo de 2022, fue el Colegio Oficial de Ingenieros de Montes quien propuso al Gobierno, en el Día Internacional de los Bosques, que se aplicara un IVA reducido del 10%, en lugar del actual 21%, a la biomasa de origen forestal consumida por las familias para uso energético. Tal reducción de IVA supondría un considerable ahorro estimado en el 8% del coste final de la biomasa.

La reducción del IVA ya se aplica en la factura de la electricidad, con independencia de si procede de energía renovable o no y ahora se aplicará también en el gas natural. Sin embargo, de forma inexplicable se excluye la biomasa, que es la principal fuente de energía renovable de la UE.


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